Archive for ciencia

Así se convirtió el gato en el animal doméstico que conocemos hoy

Pese a que la unión entre ser humano y gato es muy antigua, este último fue domesticado relativamente tarde en comparación a los perros. Un nuevo estudio ha analizado el ADN de cerca de 200 gatos desde 100 hasta 9.000 años de antigüedad y revela que la población de felinos comenzó a extenderse durante el Neolítico.

La preservación del grupo de genes de los gatos domésticos que viven en nuestros hogares en la actualidad tan solo fue posible gracias a la gran contribución de los pueblos de Oriente Próximo y Egipto, según señala el trabajo liderado por la Universidad de Lovaina (Bélgica).

La población de felinos comenzó a extenderse en el Neolítico

El equipo científico recopiló datos a partir de restos arqueológicos hallados en Europa, África y Asia, desde la Rumanía mesolítica hasta la Angola del siglo XX. Los resultados apuntan hacia la existencia de dos linajes de felinos que, mayoritariamente, han dado lugar al gato doméstico moderno, que desciende del gato salvaje africano (Felis silvestris lybica), una subespecie salvaje que se encuentra en el norte de África y el Oriente Próximo.

El primero apareció en el suroeste de Asia y se extendió hasta Europa hace unos 6.400 años. Según el análisis llevado a cabo por los científicos, los gatos fueron domesticados por los primeros agricultores de Oriente Próximo hace unos 10.000 años.

La domesticación del gato, basada en una relación beneficiosa mutua para el felino y el humano, tuvo lugar en los primeros asentamientos agrícolas, donde los granjeros aceptaron la entrada de gatos para mantener a los roedores alejados de la producción. Con el tiempo, este comportamiento derivó en la domesticación del gato montés.

170619_restosarqueologicosgato

Restos de gatos de 6.000 años de antiguedad en Egypt./ Hierakonpolis Expedition

La contribución del linaje egipcio

“Todavía no está claro si hubo un segundo proceso de domesticación en Egipto”, comenta el investigador

La segunda estirpe corresponde con la de la mayoría de las momias egipcias analizadas. En este caso, el felino se difundió por el Mediterráneo y otras partes del mundo durante el primer milenio antes de Cristo gracias a la introducción de los gatos en los barcos comerciales como cazadores de ratones.

No obstante, aún existe alguna incógnita en torno al origen de los gatos egipcios, según apuntan los investigadores. “Todavía no está claro si descienden de gatos importados desde Oriente Próximo o si tuvo lugar un segundo proceso de domesticación en Egipto”, señala Claudio Ottoni, uno de los autores de esta investigación y miembro del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS, por sus siglas en francés).

Por último, los científicos observaron los distintos patrones en la piel de los gatos a lo largo de la historia y descubrieron que la mutación genética recesiva asociada con las clásicas marcas del gato atigrado, o gato tabby, no aparecieron hasta la Edad Media. Hasta entonces, la mayoría de los gatos antiguos tenías rayas.

Este proceso se dio en un primer momento en el suroeste de Asia y, posteriormente, se extendió por toda Europa y África, concluyendo que la domesticación más temprana del gato estuvo enfocada con toda probabilidad a los rasgos del comportamiento, en lugar de a factores más estéticos.

Las olas de calor extremas afectarán a tres cuartas partes de la población

El 74% de la población mundial estará expuesta en 2100 a olas de calor mortales. Esta es la principal conclusión de una investigación de la Universidad de Hawái (EE UU) que ha descubierto el umbral en el que la temperatura y la humedad elevada se vuelven letales. Además, con los resultados obtenidos, los expertos han creado una aplicación web capaz de predecir el número de días al año en los que se producirán estos periodos de calor extremo en cualquier lugar del mundo.

Las olas de calor cada vez afectan a más personas en todo el planeta. Algunas de las más recientes, como la ocurrida en Europa en el 2003, que acabo con la vida de 70.000 personas, o la de Moscú, que mató a 10.000 personas en 2010, son ejemplos de la amenaza que suponen estos fenómenos meteorológicos.

Desde 1980 se han contabilizado 783 olas de calor mortales en 164 ciudades de 36 países

Pese a los casos citados, poco se sabe acerca de los efectos en la salud humana de estos periodos de calor extremo. Ahora, una investigación publicada en Nature Climate Change ha decidido analizarlos y predecir cuáles serán las consecuencias mundiales de las futuras olas de calor.

En el estudio, un equipo científico de la Universidad de Hawái han examinado más de 900 artículos relacionados con episodios de calor que se han producido en distintas regiones del mundo desde 1980, contabilizando 783 olas de calor mortales en 164 ciudades de 36 países. Tras analizar cada caso, los autores han establecido el umbral en el que la temperatura y la humedad elevada se vuelven letales.

Cada vez más personas afectadas

Los resultados de la investigación muestran que cada vez existen más regiones del planeta, en las que durante 20 o más días del año se producen olas de calor mortales que afectan aproximadamente al 30% de la población mundial. Los expertos señalan que disminuir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero no prevendría los episodios calor, solo reduciría su frecuencia, disminuyendo en un 26% el número de personas afectadas de cara a 2100.

Una nueva aplicación web predice  el número de días al año en los que se producirá una ola de calor mortal

“Nos estamos quedando sin opciones para el futuro”, explica a Sinc Camilo Mora, profesor de la Universidad de Hawái, en Manoa, y autor principal del estudio. “Muchas personas alrededor del mundo ya están sufriendo los efectos de las olas de calor, y, según los modelos realizados, esto continuara así. Si no se reducen considerablemente las emisiones, la situación será cada vez peor”, añade el investigador colombiano.

Con los datos obtenidos, los científicos han creado una aplicación web que predice  el número de días al año en los que se producirá una ola de calor mortal en cualquier lugar del mundo hasta 2100. Los investigadores estiman que a finales de siglo el 74% de la población estará expuesta a olas de calor letales. Además, el trabajo pronostica que las personas que viven en áreas tropicales serán las más castigadas por estos episodios de calor.

En España, la previsión de las futuras olas de calor tampoco es buena, aunque no es tan alarmante como la del trópico. Según los modelos realizados, en la costa Mediterránea durante los meses de verano, la temperatura y humedad traspasarán el límite en el que estas condiciones se vuelven mortales.

Los héroes y los villanos del Acuerdo de París

Entre las las medidas globales necesarias para hacer frente a las olas de calor, Camilo Mora declara a Sinc que es necesario “que los políticos aumenten la inversión en fuentes de energía alternativas y que los gobiernos locales desarrollen proyectos verdes para reducir el calor absorbido por las construcciones y el asfalto de las ciudades”. En cuanto a las acciones sociales, el científico indica que, “es necesario que las personas reduzcan su consumo y se comprometan en la restauración de los ecosistemas que le rodean”.

La temperatura y humedad traspasarán los límites letales en la costa mediterránea durante los meses de verano

Con respecto a la efectividad el Acuerdo de París para hacer frente las olas de calor extremas, el autor principal del estudio valora el tratado como, “un paso adelante, que no prevendrá del todo que estos episodios continúen sucediéndose, pero que sería mucho peor no tomar medidas”.

“Cómo observador internacional, considero que tenemos una buena oportunidad de cumplir con los objetivos del tratado”, señala Mora, que no repara en elogiar a los líderes europeos defensores del acuerdo y en señalar a los que no están haciendo nada al respecto: “Tenemos algunos héroes como Trudeau, Macron, Merkel y las millones de personas que los apoyan. Evidentemente, siempre hay un villano en cada historia”.

El investigador se muestra optimista en la lucha para frenar el calentamiento global, ya que esta convencido de “que habrá un final feliz para esta situación, no podemos permitirnos otra opción”, destaca.

Tsunamis: un retorno al caos primigenio

Establecer los límites entre tierra y mar ha sido una preocupación desde siempre. Ya en el mundo antiguo, los habitantes del Mediterráneo se fijaron en los tsunamis, integrándolos en su visión del cosmos y generando respuestas religiosas destinadas a evitar que se repitieran.

El estudio de las representaciones culturales de los cataclismos en la antigüedad es el objetivo del proyecto de investigación del profesor de Manuel Álvarez, de la Universidad de Málaga, quien busca interpretar las claves simbólicas con las que se procesaban estos desastres naturales en el imaginario colectivo y las respuestas que se generaban ante la catástrofe.

En en mundo antiguo se creía que los tsunamis eran una transgresión catastrófica del límite impuesto por la divinidad entre tierra y mar

“Las gentes de aquella época percibían el tsunami como la transgresión de un límite cósmico, de la barrera simbólica impuesta por la divinidad entre la tierra y el mar durante la creación. Se entendía como una ruptura de la relación de concordia entre ambos elementos y, por tanto, como un retorno al caos primigenio”, explica el investigador, que para estudiar estas imágenes ha acudido a fuentes literarias antiguas e investigaciones recientes en el campo de la paleosismología, la geomorfología y la arqueología.

“Por una parte, he analizado la imagen de la relación entre tierra y mar en las cosmogonías y cosmologías en contextos culturales del Próximo Oriente antiguo, Grecia y Roma; y por otra, las representaciones concretas del tsunami en la tradición literaria antigua, catalogando todas las noticias sobre este tipo de eventos. Un caso paradigmático es el del tsunami del 365 d.C. que afectó a Alejandría y que relata, entre otros, el historiador Amiano Marcelino”, afirma.

Álvarez ha llevado su trabajo a un destino concreto. La antigua Cádiz -Gadir para sus fundadores fenicios y Gades para los romanos- y las comunidades del Golfo de Cádiz, zona que fue afectada al menos por dos eventos de oleaje extremo en época fenicia y altoimperial romana, en la segunda mitad del primer milenio a.C. y a mediados del siglo I d.C.

Reflejo en la religión

“Mi hipótesis es que el impacto de estos tsunamis en la población quedó reflejado en la gramática religiosa del santuario de Heracles-Melqart en Gades, un importante centro de culto, célebre en el mundo antiguo, del que no quedan restos estructurales, pero del que se conservan noticias y referencias en las fuentes literarias antiguas”, aclara el investigador.

El proyecto trata además de identificar los eventos de oleaje extremo que tuvieron lugar en el Golfo de Cádiz en la antigüedad

“Ciertos elementos del santuario pueden ponerse en relación con la cuestión del tsunami, con la lógica del mantenimiento de la concordia entre la tierra y el mar, y del fortalecimiento del límite divino impuesto al mar frente al riesgo de inundación”, continúa Álvarez, quien para este trabajo está revisando las tradiciones literarias en torno a la figura del dios fenicio Melqart, identificado con el Heracles griego y el Hércules romano, y sobre su santuario en Cádiz. Su investigación apunta que los eventos catastróficos de inundación marina potenciaron el carácter de esta divinidad como protectora frente a la amenaza del mar.

Contribuir a una mejor identificación de los eventos de oleaje extremo que tuvieron lugar en el Golfo de Cádiz en la antigüedad es otro de los objetivos de este proyecto de I+D+i. El investigador sostiene en este sentido que resulta necesario “afinar en la datación” del tsunami de gran intensidad que afectó a la costa suroeste de la Península Ibérica en el primer milenio a.C., fechado actualmente a finales del s. III a.C., y del que hay indicios que apuntan a que podría ser anterior. “El estudio de las fuentes históricas hace pensar que esta datación puede ser sometida a revisión”.

La investigación está financiada por el Ministerio de Economía, Industria y Cometitividad y cuenta con la colaboración de investigadores de la UMA, del Centro de Arqueología Subacuática del IAPH en Cádiz; del Istituto di Studi sul Mediterraneo Antico de Roma; de la Ohio State University; del CNRS francés y de la Universidad de Oxford.

Referencia bilbiográfica:

Manuel Álvarez et al. “The Tsunami in the Cultural Representations of the Ancient World: Gadir-Gades and the Gulf of Cádiz as a Case Study” (HAR2015-66011-P) 2017.

Foto principal: Recreación artística de un tsunami. / Fotolia

¿Se puede caminar sobre exoplanetas como en ‘Star Wars’?

Sinc ¿Podrían los personajes de Star Wars caminar naturalmente en exoplanetas? Es un lugar común en las películas de ciencia ficción que sus protagonistas caminen sobre la superficie de planetas remotos igual que lo harían sobre la Tierra, sin grandes saltos o movimientos poco fluidos, ni más rápido ni más despacio. Algo que sería creíble si todos esos exóticos planetas tuvieran una gravedad de superficie cercana a los g = 9,8 m/s2, a nuestra gravedad terrestre. Una suposición cuestionable habida cuenta de las enormes diferencias de tamaño entre esos mundos.

Con masas comprendidas entre 1 y 100 veces la masa de la Tierra, los exoplanetas tienen una gravedad de superficie similar a la terrestre

La aceleración que experimenta un cuerpo en la superficie de un planeta, la gravedad en superficie, depende de la masa M y el radio R del planeta según la sencilla fórmula de Newton a=GM/R2, donde G denota la constante universal de gravitación. De modo que esperamos que astros con masas y tamaños distintos de los terrestres arrojen valores de gravedad en superficie muy variopintos.

De hecho, así ocurre, por ejemplo con la Luna, cuya gravedad superficial es aproximadamente g/6, responsable de esa peculiar manera de caminar sobre nuestro satélite que hemos visto en documentales. Si los guiones de cine fueran fieles a las leyes de la física, ¿no deberíamos ver efectos parecidos en numerosos planetas ficticios, como los célebres Tatooine o Alderaan de Star Wars?

Sorprendentemente, parece que no. Un estudio publicado en la revista Astrobiology ha hallado que, a pesar de mostrar ostensibles diferencias de masa y tamaño, una fracción considerable de los planetas extrasolares descubiertos hasta ahora presenta una gravedad de superficie muy similar a la terrestre.

El artículo, firmado por Fernando J. Ballesteros, del Observatorio Astronómico de la Universidad de Valencia, y Bartolo Luque, de la Universidad Politécnica de Madrid, pone de manifiesto una curiosa propiedad que los modelos de formación planetaria al uso no solo no explican, sino que ni siquiera contemplan.

Para llevar a cabo su estudio, los investigadores acudieron a la base de datos exoplanets.org y estimaron la gravedad de superficie en aquellos exoplanetas para los que existen datos tanto de su masa como de su radio (aproximadamente unos 1.200 exoplanetas de alrededor de los 3.500 detectados).

Leyes de potencias

En la zona de transición entre 1 y 100 masas terrestres aparece un ‘plateau’ que muestra un valor de gravedad de superficie casi constante

Si se representa la masa de los planetas (en unidades de masa terrestre) frente a su gravedad en superficie (en unidades de gravedad terrestre) en ejes doblemente logarítmicos, se puede observar que existen tres zonas escalantes bien diferenciadas. Por un lado, para cuerpos pequeños del sistema solar y planetas rocosos de tamaño inferior a Venus, la gravedad de superficie crece con la raíz cuadrada de la masa.

Por otro lado, en el caso de los exoplanetas gigantes gaseosos, la gravedad de superficie crece linealmente con la masa. Y sorprendentemente, en la zona de transición entre ambos regímenes (entre 1 y 100 masas terrestres), aparece un plateau que muestra un valor de gravedad de superficie casi constante, parecido al terrestre.

El resultado que desvelan Ballesteros y Luque se ve confirmado en nuestro propio sistema planetario: aunque Urano, Neptuno y Saturno son, respectivamente, 14, 17 y 95 veces más masivos que la Tierra, sus gravedades superficiales apenas varían entre 0,9g y 1,1g. Según explican los autores, los modelos actuales de formación planetaria no predicen esta ley constante, sino leyes de potencias cuyo exponente cambia suavemente al pasar de los planetas completamente rocosos a los gigantes gaseosos.

Referencia bibliográfica:F. J. Ballesteros and B. Luque. Walking on Exoplanets: Is Star Wars Right?. Astrobiology Volume 16, Number 5. DOI: 10.1089/ast.2016.1475

Los ríos de Titán, Marte y la Tierra cuentan historias diferentes

Sinc El paisaje de Titán, el satélite más grande de Saturno, nos podría parecer familiar: las nubes se condensan en su atmósfera, cae la lluvia sobre la superficie y se forman los ríos, que desembocan en los lagos y océanos de esta luna. Fuera de la Tierra, Titán es el único cuerpo planetario en el sistema solar donde los ríos fluyen activamente, aunque no están constituidos de agua, sino por metano líquido. Hace mucho tiempo Marte también albergó ríos, que recorrían valles a través de la superficie marciana, aunque en la actualidad la veamos rojiza y árida.

Ahora, un equipo de científicos de EE UU ha descubierto que a pesar de estas similitudes, los orígenes de la topografía (el relieve o las elevaciones de la superficie) en Marte y Titán son muy diferentes al de nuestro planeta. En un artículo, que publican esta semana en la revista Science, los investigadores explican que Titán y Marte, a diferencia de la Tierra, no han sufrido los efectos de una tectónica de placas activa en su pasado reciente.

Las imágenes (de radar y en falso color) de la misión Cassini permiten descubrir las redes de ríos que se esconden bajo la espesa capa de nubes de Titán, como estos que desembocan en lagos de la región polar norte. / NASA/JPL/USGS

 

Los movimientos de las placas tectónicas determinan como surgen las montañas y se desvían los ríos en la superficie terrestre, pero esta ‘huella’ no aparece en las redes fluviales de la lejana luna y el planeta rojo.

Titán y Marte, a diferencia de la Tierra, no han sufrido los efectos de una tectónica de placas activa en su pasado reciente

“Aunque los procesos que dieron lugar a la topografía de Titán siguen siendo un misterio, estos nuevo hallazgos descartan que ocurran algunos de los mecanismos con los que estamos más familiarizados en la Tierra”, destaca el autor principal Benjamin Black, profesor de la Universidad de la Ciudad de Nueva York.

Los autores sugieren que la topografía de Titán puede desarrollarse a través de procesos distintos a la tectónica de placas, como cambios en el grosor de su gélida corteza debido a las mareas producidas por la enorme gravedad de Saturno.

El estudio también aporta algunos datos sobre la evolución del paisaje en Marte, que una vez albergó ríos y un enorme océano de agua. El equipo proporciona pruebas de que las características principales del relieve marciano se establecieron en etapas muy tempranas en la historia del planeta rojo. Esto determinó los caminos que tomaron después los ríos más jóvenes, y a pesar de las erupciones volcánicas y los impactos de asteroides que dejaron sus cicatrices en la superficie.

“Es relevante encontrar tres mundos en el sistema solar donde los ríos han modelado el paisaje, ya sea en el presente o en el pasado”, destaca Taylor Perron, geólogo planetario del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, en  EE UU) y coautor del trabajo, quien añade: “Tenemos la oportunidad increíble de usar las formas de relieve que crean los ríos para ver lo diferentes que son las historias de estos tres objetos del sistema solar”.

Imágenes de Cassini y tres mapas

Con esta idea y la ayuda de las imágenes captadas por las sondas espaciales, los autores han elaborado su triple análisis de los sistemas de drenaje y del relieve. Uno de los puntos de partida han sido las fotografías tomadas por la nave Cassini de la superficie de Titán, que han proporcionado una primera visión de sus valles fluviales, dunas de arena onduladas y patrones climáticos. También ha registrado a grandes rasgos, sin mucha resolución, la topografía de esta luna.

La topografía de Titán y Marte se forjó hace mucho tiempo y los ríos se habrían adaptado a ella después, pero la tectónica de placas terrestre cambia continuamente el paisaje

Black y Perron se preguntaron si podrían afinar esa visión ‘en bruto’ de la topografía de Titán aplicando lo que se sabe sobre la de Marte y la Tierra, donde se conoce mejor cómo han evolucionado sus ríos.

Por ejemplo, la tectónica de placas terrestre cambia continuamente el paisaje, elevando las cordilleras montañosas entre las placas continentales cuando chocan, o abriendo cuencas oceánicas cuando se separan. Los ríos se tienen que adaptar a estas transformaciones en su viaje hasta el mar.

Por su parte, Marte, se cree que se formó sobre todo durante los denominados períodos de acrecentamiento primordial y de bombardeo intenso tardío, cuando los asteroides tallaron las cuencas de impacto y favorecieron la elevación de enormes volcanes, mientras abollaban y abombaban la superficie marciana.

Los mapas detallados de las redes fluviales y la topografía de la Tierra y Marte, junto a los conocimientos sobre su pasado, sirvieron a los autores para conocer mejor la historia topográfica de Titán. El equipo cartografió las redes de ríos para los tres cuerpos y marcó la dirección en la que parecían fluir sobre la superficie.

Los investigadores compararon luego los tres mapas topográficos y se dieron cuenta de que los de la Tierra y Marte tienen más resolución, pudiéndose observar los picos de las montañas y las cuencas de impacto con gran detalle. Por el contrario, debido a la gruesa y nebulosa atmósfera de Titán, su mapa topográfico es difuso y solo muestra características generales. Esto obligó a reducir la resolución de las cartografías terrestre y marciana para igualarlas a la de Titán.

¿Ríos que van hacia arriba?

Después se superpusieron los mapas de las redes fluviales de cada cuerpo planetario y se marcaron los ríos que parecían fluir cuesta abajo. Por supuesto, esto es lo que hacen los ríos, pero a veces parece que van hacia arriba debido a la baja resolución de las imágenes, que impide captar detalles importantes, como cordilleras que desvían la trayectoria de un río.

Cuando los investigadores calcularon el porcentaje de ríos en Titán que parecían avanzar cuesta abajo, el valor se parecía más al de Marte. También compararon lo que llamaron ‘conformidad topográfica’ (grado de divergencia entre la pendiente de una topografía y la dirección del flujo de un río) y de nuevo encontraron que Titán es más similar al planeta rojo que al nuestro.

“Titán podría tener zonas altas y bajas a gran escala formadas hace tiempo, y desde entonces los ríos habrían ido erosionando esa topografía, en lugar de tener nuevas cadenas montañosas apareciendo constantemente y ríos adaptándose a ellas”, dice Perron, quien apuesta por nuevos estudios y misiones para comprender mejor los secretos que se ocultan bajo la espesa capa de nubes de esta luna.

mapas_BA Black et al Science 2017

Un satélite lleno de cadáveres incinerados

Nacho Palou  para microsiervos.com

La empresa funeraria Elysium Space ha anunciado que está casi preparada para lanzar su segundo nanosatélite cargado con cenizas humanas. La misión, llamada Elysium Star II (el I se lanzó en 2015) contendrá las urnas fúnebres de un centenar de personas que, por 2500 euros, no criarán malvas en la Tierra, sino que volarán en un cohete Falcon 9 de SpaceX hasta una órbita sincrónica al sol.

Orbita heliosincronica elysium 1

En esa órbita el nicho espacial sobrevolará cada día la Tierra a la altura del ecuador a unos 500 km durante dos años, transcurridos los cuales la cápsula caerá hacia la Tierra y se quemará (en una segunda incineración para algunos) produciendo una estrella fugaz artificial.

Según Live Science el cohete Falcon 9 convertido en nave funeraria despegará de la base aérea Vandenberg en California el año que viene.

Más noticias sobre ciencia en http://www.microsiervos.com/

La inyección de gas del proyecto Castor desencadenó los terremotos


El Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital ha recibido los informes encargados al Massachusetts Institute of Technology (MIT) y a la Universidad de Harvard (EE UU) sobre el almacén de gas Castor de los que se concluye que no existe certeza absoluta de que no vuelvan a producirse movimientos sísmicos en la zona si la instalación iniciara su operación.

En septiembre y comienzos de octubre de 2013, una secuencia de terremotos (con magnitud de hasta 4,3) se originó frente a las costas de Castellón, bajo el mar Mediterráneo, cerca de una plataforma desde la que se realizaba una inyección de gas en las rocas bajo el fondo marino en el campo petrolífero de Amposta, ya agotado. Este almacén subterráneo está sellado por una gran falla geológica (la Falla de Amposta), que hace de barrera impermeable.

No existe certeza absoluta de que no vuelvan a producirse movimientos sísmicos en la zona si la instalación iniciara su operación

A la vista de estos informes, el Gobierno ha decidido que la instalación de almacén de gas Castor no podrá iniciar su operación. A partir de este momento, se estudiará qué hacer con esta infraestructura, situada frente a las costas de Vinaroz (Castellón).

En rueda de prensa celebrada esta mañana, el secretario de Estado de Energía, Daniel Navia, los profesores Rubén Juanes (MIT) y John H. Shaw (Universidad de Harvard), y el director de Infraestructuras de Enagás, Claudio Rodríguez, han explicado las conclusiones principales de los informes.

Estudios de geomecánica, sismología y geología

Los estudios, inicialmente encargados por el Gobierno, comenzaron en octubre de 2015 y han sido realizados por un equipo de siete profesores del MIT y de la Universidad de Harvard en las disciplinas de geomecánica, sismología y geología estructural. Este nuevo informe corrobora las conclusiones del trabajo publicado en 2014 en la revista Geophysical Journal International.

Se trata de un exhaustivo estudio que analiza el origen de la sismicidad inducida durante la inyección de gas en el almacén Castor en el año 2013. En él se han empleado nuevos paradigmas que integran los modelos geológico y geomecánico con el análisis de los datos de sismicidad.

Según los estudios, la localización de los sismos coincide con la zona de la falla Amposta y con varias ramificaciones de la misma y concluyen que dichas fallas fueron sometidas a estrés como consecuencia de la inyección de gas. El informe señala que no habría podido esperarse que, en su momento con la información disponible y mediante estudios realizados con metodología estándar, se hubiese llegado a estas conclusiones antes de la inyección de gas.

Crean el mapa de la evolución de las razas de perros

El perro doméstico ha acompañado al ser humano en todas sus migraciones, por eso reconstruir el árbol genealógico de los canes ha sido una tarea difícil para los científicos porque las pistas han estado dispersas a través de los genomas de cientos de razas de perros.

Gracias a las secuencias de ADN de 1.346 perros pertenecientes a 161 razas modernas, un equipo de científicos, liderado por el National Human Genome Research Institute (EE UU), ha creado el mayor mapa evolutivo de las razas de perros. Los resultados, publicados en la revista Cell Reports, demuestran no solo la historia de hibridación de las razas, sino también qué efectos tuvieron en sus genes las migraciones.

El estudio demuestra no solo la historia de hibridación de las razas, sino también qué efectos tuvieron en sus genes las migraciones

Para entender cómo evolucionaron las razas de perro más antiguas y qué papeles desempeñaron para los humanos, los investigadores seleccionaron ciertos tipos como los Pastores o los Pointers, y después los cruces recientes para obtener otros rasgos físicos.

“Comprender que los tipos se remontan a hace mucho más tiempo que las razas o que las simples apariencias físicas nos hace reflexionar”, indica Heidi Parker, genetista de perros en los National Institutes of Health (NIH) y coautora del trabajo.

Las razas más antiguas

En busca de las razas de perros más antiguas, la investigación aporta nuevas evidencias de que los canes viajaron con los seres humanos desde hace miles de años. De hecho, aunque ya existían pruebas arqueológicas, el estudio muestra las primeras evidencias en razas modernas de la existencia del ‘perro del Nuevo Mundo’, una antigua subespecie canina que migró a través del estrecho de Bering con los antepasados ​​de los nativos americanos.

En este sentido, aunque las razas más populares en América proceden de las europeas, los científicos señalan que algunas razas de Centro y Sudamérica, como el perro sin pelo de Perú y el Xoloitzcuintle, probablemente desciendan de esta antigua raza de perro.

170425_perros_mapa2

Los análisis genéticos de las razas de perro revelan cómo sus migraciones pasadas han dado lugar a la diversidad que existe en la actualidad. / NIH Dog Genome Project

 

“Lo que observamos es que hay grupos de perros americanos que de alguna forma se separaron de las razas europeas”, dice Parker, quien subraya que al buscar firmas genéticas del ‘perro del Nuevo Mundo’ encontraron que estos canes las tenían ocultas en sus genomas. Sin embargo, para los expertos, siguen sin quedar claro qué genes de los perros sin pelo modernos proceden de Europa y cuáles de los antepasados del ‘perro del Nuevo Mundo’.

Así se formó el árbol genealógico

En el caso de otras razas de perros, los resultados fueron menos sorprendentes. Muchas razas denominadas de caza, como los Golden retrievers o los Setters irlandeses, tienen su origen en la época victoriana de Inglaterra en el siglo XIX, cuando se crearon nuevos usos de las armas en las expediciones de caza.

Estos perros se agruparon en el árbol filogenético, al igual que las razas Spaniel. Las de Oriente Medio, como los Saluki, y de Asia, como los Chow Chows y Akitas, parecen haberse separado mucho antes de la “explosión victoriana” en Europa y en Estados Unidos.

Por otra parte, las razas pastor –la mayoría de origen europeo– resultaron ser inesperadamente diversas. “Observamos mucha más diversidad donde había un grupo particular de razas pastor que parecía venir del Reino Unido, un grupo particular que salió del norte de Europa, y un grupo diferente que salió del sur de Europa”, detalla Parker.

Esto confirma que el uso de estas razas no es reciente. “La gente los empleaba para trabajar hace ya miles de años”, añade el experto. Los análisis genéticos también muestran que los perros pastor “se desarrollaron en diversos lugares y probablemente en épocas diferentes”, concreta Elaine Ostrander, coautora del estudio y genetista en los NIH.

El equipo de científicos lleva años secuenciando los genomas de los perros, pero más de la mitad de las razas que existen en la actualidad aún no han sido secuenciadas, por lo que los científicos intentan recopilar otros genomas de perros para llenar estos huecos.

Además, este tipo de estudios tiene aplicaciones prácticas porque permiten identificar genes que causan enfermedades, como epilepsia, diabetes, e incluso cáncer, tanto en perros como en seres humanos. “Con estos datos, se puede seguir la migración de los alelos de la enfermedad y predecir dónde es probable que aparezcan. Esto revaloriza nuestro trabajo porque los perros son modelos muy buenos para las enfermedades humanas”, concluye Ostrander, quien señala que cada vez que se detecta un gen de la patología en perros, resulta importante en las personas también.

Un nuevo exoplaneta se convierte en el candidato ideal para buscar vida

Sinc “En el último año se ha descubierto el exoplaneta templado Proxima b orbitando alrededor de Proxima Centauri, la estrella más cercana, pero probablemente no transita por delante y se desconoce su verdadera masa. Por otra parte, también se han encontrado siete planetas del tamaño de la Tierra transitando la estrella de muy baja masa TRAPPIST-1 situada a 12 parsecs (unos 40 años luz) de distancia, pero sus masas y, en particular, sus densidades no están bien delimitadas”.

Con esta introducción un equipo internacional de astrónomos presenta esta semana en la revista Nature su nuevo descubrimiento: el exoplaneta LHS 1140b, que también orbita alrededor de una estrella enana roja y fría localizada a 40 años luz de la Tierra, y que, por sus características, podría ser el mejor lugar para buscar signos de vida más allá del sistema solar.

LHS 1140b es el objetivo perfecto para llevar a cabo una de las misiones más grandes de la ciencia: buscar signos de vida fuera de la Tierra.

La supertierra recién descubierta tiene un diámetro 1,4 veces más grande que el de la Tierra (casi 18.000 kilómetros) y una masa unas siete veces mayor que la de nuestro planeta. Por tanto, su densidad también es mucho más alta, y esto implica que, probablemente, LHS 1140b es rocoso con un núcleo denso de hierro en su interior.

Los autores también destacan que el nuevo exoplaneta orbita en la zona de habitabilidad (donde puede haber agua líquida) en torno a la débil estrella enana roja LHS 1140, visible desde el hemisferio sur en la constelación de Cetus (la ballena o el monstruo marino).

Las enanas rojas son, además de las estrellas más comunes de nuestra galaxia, mucho más pequeñas y frías que el Sol. Aunque LHS 1140b está diez veces más cerca de su estrella que la Tierra del Sol, solo recibe alrededor de la mitad de luz que nuestro planeta y se sitúa en medio de la zona habitable. Desde la Tierra, su órbita circular se ve casi de canto y, cuando el exoplaneta pasa delante de su estrella, bloquea un poco de su luz cada 25 días.

El exoplaneta más interesante de la década

“Es el exoplaneta más interesante que he visto en la última década”, afirma el autor principal, Jason Dittmann, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian (EE UU), que subraya: “Es el objetivo perfecto para llevar a cabo una de las misiones más grandes de la ciencia: buscar evidencias de vida más allá de la Tierra”.

En la actualidad las condiciones de esta enana roja son particularmente favorables, ya que gira más lentamente y emite menos radiación de alta energía que otras estrellas de baja masa similares. Para que se desarrolle la vida, tal y como la conocemos, un planeta debe tener agua líquida en su superficie y retener una atmósfera.

170419_supertierraEstrella_MWeissCfA2

El exoplaneta LHS 1140b (ilustrado en la imagen con una atmósfera azulada) se encuentra en la zona habitable que rodea a su estrella. Aquí se muestra pasando delante de ella. / M. Weiss/CfA

 

En este caso, el gran tamaño del planeta implica que, hace millones de años, podría haber existido un océano de magma en su superficie. Este océano hirviente de lava podría haber proporcionado vapor a la atmósfera mucho después de que la estrella se hubiese calmado, alcanzando su brillo actual y constante, reponiendo así el agua que podría haberse perdido por la acción de la estrella en su fase más activa.

Mejor candidato para estudiar la posible atmósfera

Los investigadores destacan que esta supertierra puede ser el mejor candidato hasta el momento para futuras observaciones cuyo objetivo sea estudiar y caracterizar, en caso de tenerla, la atmósfera del exoplaneta. Dos de los miembros europeos del equipo, Xavier Delfosse y Xavier Bonfils, ambos de los centros CNRS e IPAG en Grenoble (Francia) recalcan: “Para la futura caracterización de planetas en la zona habitable, el sistema LHS 1140 podría ser un objetivo aún más importante que Proxima b o TRAPPIST-1. ¡Este ha sido un año extraordinario para el descubrimiento de exoplanetas!”.

170419_MEarth-1-1024x683_Jonathan Irwin

El MEarth-South telescope array localizado en Cerro Tololo, Chile. / Jonathan Irwin

 

En el caso de LHS 1140b, el hallazgo inicial se consiguió con la instalación MEarth-South telescope array, situada en el observatorio del Cerro Tololo (Chile), desde donde se detectaron los primeros indicios: cambios característicos en la luz que se dan cuando el exoplaneta pasa delante de la estrella.

Después se hizo un seguimiento crucial con el instrumento HARPS (High Accuracy Radial velocity Planet Searcher) que tiene el Observatorio Europeo Austral (ESO) en La Silla (Chile). Se trata de un buscador de planetas de alta precisión por el método de la velocidad radial, confirmando así la presencia de la supertierra.

HARPS también ayudó a establecer el periodo orbital y permitió deducir la masa y la densidad del exoplaneta, que los investigadores piensan se formó en su ubicación actual, hace al menos 5.000 millones de años, de forma similar a como lo hizo la Tierra.

Próximamente se van realizar observaciones de la nueva supertierra con el telescopio espacial Hubble (NASA/ESA) para determinar exactamente cuánta radiación de alta energía actúa sobre ella, con lo que se podrá delimitar su capacidad para albergar vida.

Además, en el futuro, cuando entren en funcionando los nuevos telescopios, como el espacial James Webb y el terrestre Extremely Large Telescope de ESO, es probable que los científicos puedan observar en detalle las atmósferas de exoplanetas como LHS 1140b, un candidato excepcional para este tipo de investigaciones. ¿Será el primero en el que se detecte una atmósfera con posibles signos de vida?

Analizar muestras de Marte sin poner en peligro a la Tierra

Sinc Seis miembros de la tripulación de la Estación Espacial Internacional (ISS) logran uno de los descubrimientos más importantes en la historia de la humanidad: la primera prueba de que existe vida fuera de la Tierra. En una muestra recién llegada de Marte encuentran un extraño organismo, que resultará mucho más inteligente de lo esperado y que pondrá en peligro la vida de los protagonistas y de toda la humanidad.

Ese es el argumento de la película Life, un thriller de ciencia ficción espacial con un elenco de lujo que este viernes se estrena en España. Al margen de las críticas que ya ha recibido la cinta y sus similitudes con Alien, el octavo pasajero, la historia plantea una pregunta: ¿El día que haya que traer muestras de Marte, convendría llevarlas a la Estación Espacial Internacional o sería mejor investigarlas en la Tierra?

“Es improbable que haya una buena razón para enviar una muestra marciana a la estación espacial”, dice una experta de la NASA.

 

Las agencias espaciales desarrollan protocolos para no contaminar Marte con sustancias procedentes de la Tierra y viceversa: nuestro planeta con posibles compuestos u organismos marcianos traídos desde el planeta rojo. / NASA

 

“La naturaleza de esa misión dependería de muchos factores, pero hay un aspecto de la trama de la película que parece muy poco realista: es improbable que alguna vez haya una buena razón para enviar una muestra de material marciano a una estación espacial”, ha explicado Catharine Conley, responsable de protección planetaria de la NASA, en la web space.com.

“La ingravidez en la ISS, además de afectar a la vida diaria de los tripulantes, también hace que todo flote, lo que plantea peligros para contener la muestra e influye en el comportamiento de los líquidos y los cristales –añade–. Por tanto, instrumentos como los microscopios, tendrían que ser calibrados y diseñados para ese entorno espacial”.

Según la experta, “lograr en ese entorno el equipamiento necesario para desarrollar análisis precisos sería extraordinariamente costoso y considerablemente menos fiable que los que lo que se puede conseguir con los equipos de operación de la Tierra, donde sabemos perfectamente cómo funcionan”.

Aunque a nuestro planeta ya han llegado muestras de la Luna –a través de las misiones Apolo– y se recibirán otras recogidas en asteroides –con la misión Hayabusa-2 de Japón y OSIRIS-Rex de la NASA–, donde es más probable encontrar indicios de vida (y aumenta también el riesgo de amenaza biológica) sería en las procedentes de Marte. El planeta rojo, desértico y frío que conocemos hoy fue un día un mundo húmedo y templado más favorable para la presencia de formas vivas, que podrían haber dejado algún resto o incluso haber sobrevivido bajo el suelo marciano.

La misión Mars 2020 de la NASA recogerá muestras en Marte y la empresa Space X se ha ofrecido para traerlas

Las misiones actuales en Marte, como la que desarrolla el rover Curiosity sobre el terreno y la europea ExoMars desde el espacio, no contemplan la recogida de material marciano para enviarlo a la Tierra, pero sí se plantea en la misión Mars 2020 de la NASA, que se lanzará la próxima década con un nuevo rover. Lo que todavía no está claro es como hacer llegar ese material hasta nuestro planeta. La compañía espacial SpaceX ya se ha ofrecido para realizar la tarea con una de sus cápsulas Dragón Rojo.

“De momento no existe un protocolo estricto sobre cómo hay que gestionar las misiones de recogida y envío de muestras, porque cada una es diferente, y los requisitos de protección planetaria se aplican de forma individual”, señala Conley, que añade: “Probablemente sería un panel internacional el que evaluaría la misión basándose en la mejor información disponible sobre la amenaza potencial que podría representar el material analizado y cómo contenerla”.

En la película Life, la muestra se lleva a la Estación Espacial Internacional (bastante bien recreada) como una forma de alejar el ‘biopeligro’ de la Tierra, pero en el mundo real esa opción no parece tener mucho sentido, según Conley y otros expertos. En la próxima década veremos cuál es la solución que finalmente adoptan las agencias espaciales, y quién sabe si también el ansiado objeto de estudio: evidencias de vida extraterrestre.

170407_DragonRojo_SpaceX

Ilustración de una cápsula Dragón Rojo de la compañía SpaceX, que podría transportar muestras marcianas hasta la Tierra. / SpaceX