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Los arrecifes de coral reducen los daños causados por las inundaciones

Los arrecifes de coral sirven como rompeolas naturales sumergidos que reducen las inundaciones. Son capaces de destruir las olas y disipar su energía, por lo que suponen la primera línea de defensa. Un estudio publicado esta semana en Nature Communications, en el que participa la Universidad de Cantabria, analiza la cantidad de personas y propiedades que encuentran protección en estos hábitats. Además, el trabajo evalúa las consecuencias de su posible desaparición.

Los arrecifes de coral reducen las inundaciones destruyendo las olas desde su interior

Para cuantificar y valorar el ahorro global y los beneficios proporcionados por los arrecifes de coral en todo el mundo, los investigadores han utilizado modelos propios de la ingeniería y los seguros.

El estudio compara las inundaciones actuales con las que podrían ocurrir en las zonas costeras si se perdiese hasta un metro de altura de los arrecifes de coral, pérdidas que ya están sucediendo a escala global.

“Desafortunadamente, hoy por hoy ya se está perdiendo tanto altura como complejidad de los arrecifes profundos del mundo. Por eso somos testigos del incremento de los daños relacionados con inundaciones en muchas costas tropicales”, explica Michael W. Beck, científico marino de The Nature Conservancy y profesor de la Universidad de California en Santa Cruz (EE UU).

“Normalmente, las economías nacionales solo se evalúan teniendo en cuenta lo que tomamos de la naturaleza. Ahora y por primera vez, también podemos evaluar lo que cada una de estas economías gana anualmente a través del ahorro causado por menores inundaciones gracias a la conservación de los arrecifes”, concluye el experto.

Consecuencias de la pérdida de arrecifes

Sin estas barreras naturales, los daños ocasionados por inundaciones se duplicarían, lo que supondría casi cuatro mil millones de dólares (unos tres mil millones de euros) y los costes derivados de las tormentas se triplicarían. Si además se tiene en cuenta el aumento del nivel del mar, las inundaciones podrían llegar a cuadruplicarse. Y para la tormentas más fuertes, los daños por inundación podrían aumentar en un 91%, un total de 272 mil dólares (unos 230 mil millones de euros).

“Hemos construido el mejor modelo de inundación costera global para estimar su riesgo y le añadimos arrecifes para contabilizar los beneficios que estos hábitats proporcionan”, explica Íñigo Losada, del IHCantabria en la Universidad de Cantabria.

Los países que más beneficios obtendrían de la conservación y restauración de los arrecifes serían Indonesia, Filipinas, Malasia, México y Cuba, cuyo ahorro individual anual en daños por inundaciones sería de unos 400.000 dólares (unos 339.000 euros). También EE UU, con casi 100.000 dólares de ahorro anual (unos 84.800 euros).

Si consideramos el devastador impacto de las tormentas tropicales en los últimos años, como fueron los huracanes Irma y María y el tifón Haiyan, los efectos podrían haber sido mucho peores de no haber contado con estos hábitats marinos.

Los arrecifes de coral hacen frente a amenazas como el desarrollo costero, la explotación de la arena y del coral o las tormentas

Desafortunadamente, los corales tienen que hacer frente a amenazas como el desarrollo costero, la explotación de la arena y los corales, la pesca excesiva y destructiva, las tormentas y el blanqueamiento.

“El estudio de los beneficios que proporcionan a la costa los arrecifes de coral puede ayudar a tomar mejores decisiones, reconociendo su valor y garantizando su protección” explica Borja Reguero, investigador de la Universidad de California en Santa Cruz.

El estudio proporciona pruebas claras de las razones por las que se debe incidir en la gestión de los arrecifes. El ahorro que supone mantener estos hábitats puede servir a los gobiernos en sus planes de recuperación.

“Los arrecifes de coral son ecosistemas vivos que pueden recuperarse si se gestionan correctamente. Este estudio identifica por qué y dónde buscar la ayuda necesaria para tal restauración”, explica Beck. “Esperamos que esta ciencia conduzca a la acción y una mayor administración de los arrecifes de todo el mundo”.

Fuente: Agencia SINC

La vida renació rápidamente en la ‘tumba’ de los dinosaurios

El cráter de Chicxulub (México) es un agujero de 180 kilómetros de diámetro creado por la gigantesca roca extraterrestre que acabó con los dinosaurios hace 66 millones de años. Según un estudio en el que participa la Universidad de Granada, la vida se recuperó en la zona pocos años después de aquel choque, cuya violencia se ha comparado con la de mil millones de bombas atómicas.

Una investigación que publica esta semana la revista Nature y en la que participa la Universidad de Granada prueba la rápida recuperación de la vida en el cráter de Chicxulub (Yucatán, México), tras el impacto del asteroide hace unos 66 millones de años. Este fenómeno ocasionó una gran extinción en masa que provocó la desaparición de los dinosaurios de la faz de la Tierra.

Se trata de un agujero de 180 kilómetros de diámetro provocado por este asteroide, cuya violencia ha sido comparada con la de mil millones de bombas atómicas.

El impacto produjo grandes terremotos de magnitud superior a 11 en la escala de Richter, tsunamis de entre 100 y 300 metros de altura, aumentos de temperatura, fuegos a distancias de entre 1.500 y 4.000 kilómetros del cráter,y lluvias ácidas. Se extinguieron alrededor del 70% de las especies marinas y continentales que vivían en ese período, lo que supuso un gran cambio en la evolución de la vida sobre la Tierra.

Miembros de la Expedición 364 del International Ocean Discovery Program (IODP) “Chicxulub: drilling the K-Pg impact crater” de la que forma parte Francisco Javier Rodríguez-Tovar, catedrático de Estratigrafía y Paleontología de la UGR , han publicado nuevos resultados sobre los estudios en los testigos obtenidos tras la perforación del cráter de Chicxulub.

Esta recuperación es incluso más rápida que en otras zonas más alejadas, consecuencia de la conexión del lugar con aguas abiertas

La vida cerca de aguas abiertas

El análisis integrado de datos ha permitido alcanzar una sorprendente conclusión: la vida reapareció en Chicxulub pocos años después del impacto del asteroide y el ecosistema de alta productividad marina se recuperó en los primeros 30.000 años, un tiempo geológico breve.

La importancia de los nuevos resultados radica en comprobar que esta recuperación es inmediata en la propia zona del impacto. “Esta recuperación es incluso más rápida que en otras zonas más alejadas, y es consecuencia de la importante conexión de la zona del impacto con aguas abiertas, lo que permite el rápido restablecimiento de las condiciones favorables para el desarrollo de la vida”, explica el investigador de la UGR.

Rodríguez-Tovar destaca la importancia del estudio de las trazas fósiles para alcanzar las conclusiones obtenidas. Su descubrimiento en los primeros sedimentos depositados tras el impacto confirma la rápida recuperación de los organismos que viven en el fondo marino y que producen estas trazas.

Durante los primeros días de junio se volverán a reunir los miembros de la Expedición 364, incluido Rodríguez-Tovar, en Mérida (México) para visitar los afloramientos del límite K-Pg asociados al cráter y abordar las próximas líneas de investigación.

Fuente: Agencia SINC

Los humanos han deteriorado un tercio de las áreas protegidas del mundo

Unos 3,7 millones de kilómetros cuadrados, una superficie equivalente a dos veces el estado de Alaska o un poco más la de la India, se encuentran bajo intensa presión humana debido a la construcción de carreteras, la agricultura y la urbanización, entre otros. Pero no se trata de un territorio cualquiera, sino de áreas protegidas. Un nuevo estudio señala que esta es una de las principales razones del catastrófico declive de la biodiversidad.

La conservación de la biodiversidad del planeta ha motivado la extensión de las áreas protegidas. Desde 1992, la superficie global de estas zonas se ha duplicado cubriendo cerca del 15% de todo el mundo. El objetivo es que se alcance el 17% de cobertura para 2020.

La tala, la minería, la agricultura, las carreteras y los poblados, entre otros, han mermado estas áreas

Pero durante las últimas décadas el investigador James Watson, de la Wildlife Conservation Society y la Universidad de Queensland en Australia, ha podido comprobar de primera mano cómo la tala, la minería, la agricultura, las carreteras y los poblados, entre otros, han mermado estas áreas. Y la situación no parece mejorar si se quieren alcanzar los objetivos de 2020.

El estudio, que publica la revista Science, revela que 3,7 millones de kilómetros cuadrados de las áreas protegidas, es decir el 32,8%, están muy degradadas por la presión humana, mientras que otro 42% no parece tener actividades humanas que perjudiquen. Solo el 10% está completamente libre de amenaza, pero son zonas remotas a gran altitud en Rusia o Canadá.

“Una vez que se producen actividades humanas significativas en el interior de un área, se destruye cualquier hábitat del que dependen las especies en peligro. Estas actividades también permiten que las especies invasoras entren fácilmente en el sistema, causando terribles efectos secundarios a las especies que estamos tratando de salvar”, recalca a Sinc Watson. Las áreas protegidas de Asia, Europa y África fueron las más afectadas por encontrarse en lugares con poblaciones humanas masivas.

El Parque Nacional Madidi en Bolivia es una de las áreas protegidas menos impactadas. / Rob Wallace/WCS

Un peligro para la biodiversidad

Para realizar este trabajo, los autores utilizaron el mapa de la huella humana actualizado recientemente que cartografía ocho presiones in situ a 1 km de resolución en la tierra, incluidos centros urbanos, agricultura intensiva, tierras de pastoreo, densidad de población humana, luces nocturnas, carreteras, vías férreas y canales navegables. “Determinamos un umbral de degradación usando este mapa lo que permitió la evaluación global del área protegida”, señalan.

Las áreas con políticas de conservación más estrictas parecen estar haciendo un buen trabajo

Según el trabajo, las áreas protegidas designadas después de 1993 tienen menor grado de presión que las que se establecieron antes. Los científicos sugieren que la una de las razones por las que las zonas pasaron a ser protegidas más recientemente es que tenían baja presión humana.

Además, en la actualidad, 111 naciones creen que han cumplido con sus obligaciones para con el Convenio de Diversidad Biológica basado en la extensión de su área protegida, dicen los autores. “Pero si solo cuentan la tierra en áreas protegidas que no está degradada, 77 de estas naciones no cumplen con el estándar. Y es un límite bajo”, denuncia el investigador.

El estudio muestra que los gobiernos están sobreestimando el espacio disponible para la naturaleza dentro de las áreas protegidas. Los estados afirman que estos lugares están protegidos por el bien de la naturaleza cuando en realidad no lo están. Según los autores, es una de las principales razones por las que la biodiversidad aún está en declive catastrófico, a pesar de que cada vez más tierra está “protegida”.

Pero no todo son malas noticias. Las áreas con políticas de conservación más estrictas parecen estar haciendo un buen trabajo, incluso cuando hay una alta densidad humana. “Lugares como el Santuario de Vida Silvestre Keo Seima en Camboya y la Reserva Niassa en Mozambique están demostrando la capacidad de detener estas presiones en circunstancias donde las presiones son inmensas. Estos lugares son efectivos porque cuentan con los recursos necesarios”, apunta Watson.

“Una red de áreas protegidas bien administrada es esencial para salvar especies. Si permitimos que se degrade, no hay duda de que las pérdidas de biodiversidad se verán exacerbadas”, concluye Kendall Jones, de la Universidad de Queensland.

Usal desarrolla un indicador para detectar situaciones de sequía agrícola

El Grupo de Investigación de Recursos Hídricos de la Universidad de Salamanca, adscrito al Instituto Hispano Luso de Investigaciones Agrarias (CIALE) y dirigido por José Martínez Fernández, acaba de publicar un innovador estudio en el que desarrolla un novedoso indicador para detectar situaciones de sequía en diferentes condiciones bioclimáticas y geográficas del mundo.

El trabajo, recogido por la prestigiosa revista ‘Agricultural and Forest Meteorology’, presenta como principales novedades la utilización de tres indicadores de sequía que abarcan el conjunto ‘atmósfera-planta-suelo’, en lugar de “los típicamente usados datos meteorológicos”, mediante “datos de observación remota o teledetección”, tal y como explica la responsable del proyecto, Nilda Sánchez, informó la Usal.

Ahora, el objetivo final del grupo de la Universidad de Salamanca es demostrar la aplicabilidad de su estudio para las agencias meteorológicas y el sector agrícola. Gracias a su simplicidad y disponibilidad, el índice puede integrarse fácilmente con otros indicadores climáticos complementando, así, las estimaciones de sequía que los expertos realizan actualmente desde otras perspectivas.

Los datos necesarios para su cálculo se han obtenido de las misiones espaciales SMOS (Soil Moisture and Ocean Salinity), de la Agencia Europea del Espacio, y MODIS (Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer), de la NASA. El primero proporciona valores de humedad de suelo superficial y el segundo datos de temperatura de la superficie y del estado de la vegetación Todos los datos se proporcionan a escala diaria y se trabaja a una resolución espacial de 0,05 grados, aproximadamente 5 kilómetros.

Como la fuente de datos empleada para realizar la estimación son imágenes de satélite, la gran ventaja que ofrece SMADI es que puede ser aplicado a cualquier escala espacial. En este caso, se obtuvo un índice válido para distintas condiciones bioclimáticas y geográficas a escala global. Además, gracias a la disponibilidad temporal de las imágenes remotas “se puede obtener un SMADI semanal o quincenal”, señala Nilda Sánchez.

El estudio se realizó para el período 2010-2015 y fue validado en España, Australia y en Estados Unidos mediante la comparación de datos con otros índices de sequía independientes aplicados habitualmente en estos países. Como apunte a destacar, los resultados demostraron que el índice de la Usal tiene “el mismo potencial que cualquiera de ellos, pero con la ventaja de que es mucho más fácil de calcular”.

Asimismo, durante ese período los investigadores también procedieron a comprobar la fiabilidad de Smadi con eventos reales de sequía a escala mundial, recabados por el Centre for Research on the Epidemiology of Disasters, de la Universidad Católica de Lovaina. Los resultados pusieron de manifiesto que Smadi identificó temporal y espacialmente más del 80 por ciento de los eventos de sequía declarados en esos registros a lo largo de todo el planeta.

El trabajo, que fue desarrollado en colaboración con la Universidad de Valencia y el Barcelona Expert Center, se ejecuta en el marco de dos proyectos de investigación financiados por el Ministerio de Economía y Competitividad y por la Junta de Castilla y León, que abordan la investigación sobre sequía agrícola desde diferentes perspectivas y bases de datos.

Fuente: Agencia Ical

InSight, rumbo al corazón de Marte

Lanzada con éxito desde la costa oeste de Estados Unidos, la nave InSight recorre ya los 483 millones de kilómetros que la separan de Marte, donde llegará dentro de seis meses. Si consigue superar los siete minutos de pánico antes de tocar suelo marciano, la plataforma robótica hará historia, al ser la primera en estudiar el interior del planeta y los ‘martemotos’. Su estación medioambiental tiene sello español.

Una nutrida flota de sondas, rovers y otros dispositivos llevan décadas enviándonos información del planeta rojo. Aunque Marte parezca un mundo conocido, similar a algunas zonas desérticas de la Tierra, de su interior no sabemos prácticamente nada. La misión InSight, lanzada el sábado 5 de mayo por la NASA, resolverá muchas incógnitas al contar con instrumentos que perforarán su superficie y registrarán terremotos marcianos o ‘martemotos’.

“Esta y otras misiones estudiarán las condiciones que se encontrarán los astronautas dentro de veinte, treinta o cuarenta años”, explicaba José Miguel Mas, director del Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA), momentos antes de que despegara el cohete Atlas V 401 que transportaba a la plataforma robótica. La densa niebla que se extendía por la Base de la Fuerza Aérea Vandenberg de California (EE UU) no retrasó el lanzamiento, que se realizó con éxito a las 13:05, hora peninsular española.

Entre las mil personas que lo seguían in situ en la madrugada californiana había varios investigadores del CAB (Madrid), responsables de uno de los instrumentos del aparato, la estación medioambiental TWINS. “Podemos estar contentos porque la tecnología española va hacia Marte”, señalaba desde allí José Antonio Rodríguez Manfredi, investigador principal de TWINS, momentos después del despegue.

“Esta misión estudiará las condiciones que se encontrarán los astronautas dentro de 20, 30 o 40 años”, explicaba Mas

Con aplausos y caras de satisfacción, el público reunido en el centro de investigación madrileño respiraba tranquilo al observar que la nave había despegado sin contratiempos desde la costa oeste de EE UU, ubicación elegida por primera vez para una misión interplanetaria. La tensión volverá a repetirse dentro de unos seis meses, cuando el 26 de noviembre InSight aterrice sobre el planeta.

Como ocurrió con el robot Curiosity, volverán a vivirse los siete minutos de pánico aunque, en este caso, la maniobra será algo menos arriesgada. Si el rover, dado su mayor peso y sus dimensiones, tuvo que utilizar una especie de grúa que no se había usado antes para descender, InSight –que pesa 360 kilogramos y mide seis metros– se basará en una tecnología mucho más conocida.

“Se ha probado muchas veces y se basa en la misión Phoenix que llegó con éxito a Marte en 2008”, explica a Sinc Antonio Molina, investigador del CAB y miembro de TWINS. En este caso, un paracaídas y unos retropropulsores frenarán al aparato según se acerque al suelo marciano.

Lanzamiento de InSight desde la base de la Fuerza Aérea Vandenberg en Santa Bárbara (California). La niebla no retrasó el lanzamiento, que se realizó con éxito a las 4:05 de la mañana de California. / NASA

Falsas alarmas de martemotos

Marte es un fósil planetario. Al carecer de la tectónica de placas característica de la Tierra, el planeta rojo lleva prácticamente inalterable más de 3.000 millones de años. La misión InSight servirá no solo para entender su estructura interior –no sabemos casi nada de su núcleo, su corteza y su manto– sino también para comprender los procesos que dieron forma a los planetas rocosos en el sistema solar, incluida la Tierra, hace más de 4.500 millones de años.

Los instrumentos geofísicos de la nueva plataforma robótica detectarán huellas de estos procesos en las profundidades de Marte. Uno de ellos es el sismómetro SEIS, el primero que se ubicará sobre la superficie del planeta. Con la ayuda de su brazo robótico, InSight lo colocará sobre el suelo, en la llanura Elysium Planitia, y medirá el ‘pulso’ de su interior, registrando cualquier movimiento.

La estación medioambiental TWINS, diseñada por el CAB y CRISA, con la colaboración del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), apoyará al sismómetro, monitorizando las condiciones ambientales de la zona, al medir tanto la temperatura como los vientos con dos sensores.

Un aparato perforará la superficie del planeta hasta una profundidad de cinco metros, algo que ningún instrumento ha hecho antes

“Descartará falsos positivos de martemotos”, detallaba Jorge Pla, investigador del centro madrileño y miembro de TWINS. Como el sismógrafo es muy sensible, cualquier balanceo en la plataforma podría significar un movimiento sísmico pero los datos de TWINS descartarán las falsas alarmas. Además, los científicos compararán esta información con la recogida por su estación hermana, REMS, ubicada en Curiosity, que estará a unos 600 kilómetros de distancia.

Junto al pulso también conoceremos la temperatura interna de Marte gracias al aparato HP3. Como un martillo neumático, perforará la superficie del planeta hasta una profundidad de cinco metros, algo que ningún instrumento ha hecho antes. “La punta es de titanio y el percutor, de tungsteno”, concretaba Molina. Una correa con sensores medirá la temperatura a diferentes profundidades.

El tercer instrumento, RISE, registrará el movimiento de rotación del planeta. Sabiendo cómo se tambalea el Polo Norte mientras Marte orbita al Sol, los científicos averiguarán si el núcleo es líquido, qué tamaño tiene y los elementos que lo forman.

Además de estos aparatos, la plataforma cuenta con dos cámaras, un sensor de presión y dos paneles solares de 6 m2 de área para dar energía a los equipos. La llanura Elysium Planitia, situada cerca del ecuador del planeta, fue elegida precisamente por la cantidad de luz que recibe y por su planicie.

Dos compañeros de viaje: Wall-E y Eva

InSight no viaja sola en esta aventura. Le acompañan dos pequeños satélites que, a bordo del mismo cohete, despegaron rumbo a Marte y se separaron correctamente de la etapa superior Centauro poco después de hacerlo la nave. Se trata de la primera vez que se probará esta tecnología (CubeSat) en el espacio profundo.

Aunque sus nombres oficiales son MarCO-A y MarCO-B, sus diseñadores las conocen cariñosamente como Wall-E y Eva, los robots de Pixar. Serán útiles para transmitir información sobre la entrada, descenso y aterrizaje de la nave, aunque de eso se encargará la sonda MRO, con una banda de radio de frecuencia ultra alta (UHF).

“Llevamos años soñando con hacer sismología en Marte y ahora ese sueño se ha elevado a través de las nubes”, afirmó Banerdt

Según Daniel Viúdez, investigador del CAB y otro de los miembros de TWINS, los pequeños satélites –del tamaño de un maletín– ahora mismo no son necesarios pero sí serán útiles para futuras misiones a otros mundos en los que no haya una red de comunicaciones previa. Su ventaja es que transmiten información casi en tiempo real, al contrario que otros aparatos.

Como otras naves interplanetarias de la NASA, InSight utilizará la Red de Espacio Profundo para comunicarse con la Tierra, una red con antenas en EE UU, España y Australia. Durante los 483 millones de kilómetros del viaje hasta Marte, también se apoyará en antenas que la Agencia Espacial Europea tiene en Argentina y Australia.

“Los científicos llevamos años soñando con hacer sismología en Marte. En mi caso, tuve ese sueño hace cuatro décadas, como estudiante, y ahora ese sueño se ha elevado a través de las nubes”, afirmaba Bruce Banerdt, investigador principal de InSight en el JPL de la NASA. Habrá que esperar unos seis meses y siete minutos de pánico para comprobar si realmente su deseo se cumple.

Grandes tramposos de la ciencia

Suicidios, humillaciones, fraudes, sabotajes y chantajes. Los investigadores han recurrido a todo tipo de mañas y mentiras para obtener el reconocimiento de sus colegas en la ciencia. La presión ha llevado a biólogos, paleontólogos y físicos a anteponer las malas prácticas por el supuesto bien del conocimiento.

En los años 20, un grupo de sapos parteros –una especie que vive y se reproduce en tierra– fue obligado a vivir en el agua. Según el autor del experimento, las crías se acostumbraron al medio acuático, donde se aparearon. El resultado fue una tercera generación de estos anfibios que ya estaban empezando a desarrollar unas almohadillas negras en sus patas delanteras, un rasgo típico de especies acuáticas.

“Kammerer nunca pudo haber hecho los experimentos que afirmó haber hecho”, manifiesta a Sinc Jacques van Alphen

Hasta aquí todo podría parecer un exitoso capítulo de la historia de la ciencia, si no fuera porque el artífice de los experimentos, el biólogo austriaco Paul Kammerer, fue acusado de falsear los resultados inyectando tinta negra a los sapos para simular las almohadillas. Incapaz de defender sus resultados, Kammerer se suicidó en septiembre de 1926.

“Nunca pudo haber hecho los experimentos que afirmó haber hecho”, manifiesta a Sinc Jacques van Alphen, profesor emérito de la Universidad de Ámsterdam y autor de varios estudios que refutan el renovado interés por la labor científica de Kammerer.

Tras caer en descrédito, los hallazgos del biólogo, nacido en 1880 e hijo de un fabricante de instrumentos científicos, volvieron a ver la luz con un libro del periodista Arthur Koestler de 1971 en el que se sugería no solo que Kammerer fue víctima de una conspiración antisemita, sino que en realidad fue un científico adelantado a su tiempo. De hecho, el investigador de la Universidad de Chile Alexander Vargas le considera ahora el padre de epigenética, la ciencia que estudia cómo los cambios en el ambiente imprimen alteraciones en los individuos.

“La evidencia del papel de la epigenética en la evolución es escasa o inexistente. Si Vargas tuviera razón, Kammerer también habría sido la primera persona en proporcionar esa evidencia”, dicen Alphen y Jan W. Arntzen, del Naturalis Biodiversity Center, en un estudio publicado recientemente en la revista Contributions to Zoology.

A la izquierda, Kammerer. A la derecha, arriba, los dedos de un sapo partero de agua. A la derecha, abajo, un esquema del animal tomado de una publicación de Kammerer. / Universidad de Chile

Los resultados antes que las evidencias

Kammerer, licenciado en biología en la Universidad de Viena, centró sus trabajos en alterar la reproducción y el desarrollo de lagartos, anfibios y otros animales. Fue contratado en su universidad siendo aún un estudiante. Eso pudo hacer que el joven se sintiera presionado para producir buena ciencia porque tanto sus directores como sus colegas de la Estación de Investigación Biológica era científicos famosos.

Hace un siglo, Kammerer, que abogada por el lamarckismo (teoría sobre la evolución adaptada al entorno defendida por Jean-Baptiste Lamarck), publicó sus primeros trabajos. Según él, en dos especies –la salamandra y el sapo partero–, los cambios parecían transmitirse de generación en generación.

Hasta el año 1923 Kammerer trabajó en la institución austriaca y los últimos tres años se dedicó a dar charlas por Europa y EE UU. En 1925 le propusieron una plaza en la Universidad Estatal de Moscú donde se le encomendó la tarea de construir un laboratorio para el departamento de biología.

Pero nunca llegó a cumplir esa misión. Sus hallazgos empezaron a ser muy criticados. “Los resultados de sus experimentos invariablemente parecían mostrar que los animales que él estudiaba eran de plástico en su comportamiento reproductivo, color o morfología cuando eran desafiados con ambientes distintos al natural”, señala Alphen en su último trabajo.

El biólogo acabó admitiendo que alguien pudo haber pintado las almohadillas de los sapos con tinta negra… A pesar de mantener su inocencia se suicidó

El investigador revisó los estudios de Kammerer sobre las salamandras comunes y las ciegas, y concluyó que había cometido fraude también en estos estudios. En respuesta a Vargas, Alphen discutió todos los experimentos de Kammerer para evaluar si la epigenética podría explicar los resultados. No sería el único. Otros como Hannes Svardal, de la Universidad de Viena, o Sander Gliboff de la Universidad de Indiana (EE UU) también cuestionaron a Vargas y a Kammerer.

En 1926, tras inspeccionar al microscopio el último sapo partero macho con almohadillas, el herpetólogo estadounidense Gladwyn Kingsley Noble demostró en Nature que las almohadillas del anfibio habían sido manipuladas con tinta negra, un hecho que el propio Kammerer confirmó a pesar de mantener su inocencia. Pero seis semanas después, el biólogo austriaco, sumido en una gran depresión, se pegó un tiro en un bosque cerca de Viena.

“La razón del suicidio solo la conoce el propio Kammerer, pero creo que no le gustó la perspectiva de ir a Moscú y no tenía futuro científico en su propio país o en el resto de Europa”, revela a Sinc Alphen.

Ilustración realizada por Marsh en 1896 de los huesos de un estegosaurio, descrito y nombrado en 1877. / Othniel Charles Marsh

Espionaje, errores y sabotajes científicos

La obsesión de Kammerer por publicar a toda costa no es un caso aislado en la historia. La rivalidad entre equipos de investigación, el afán por los hallazgos y la obstinación por ser los primeros ha enfrentado a muchos científicos.

La Guerra de los Huesos en el siglo XIX enfrentó a dos paleontólogos en una lucha llena de intrigas, hurtos y boicots

Un ejemplo fue la lucha que protagonizaron los paleontólogos estadounidenses Edward Drinker Cope y Othniel Charles Marsh en la conocida como Guerra de los Huesos en el siglo XIX. Calumnias, destrucción de yacimientos, hurtos, mentiras y un sinfín de barrabasadas enredaron la labor científica de los descubridores de especies  de dinosaurios tan populares como el diplodocus, el alosauro, el estegosaurio o el triceratops. Su enemistad les empujó a describir entre los dos un total de 142 nuevas especies de animales extintos.

“La rivalidad creció naturalmente a finales de la década de 1860, cuando ambos eran jóvenes científicos que buscaban formas de hacerse un nombre y de obtener financiación. Ambos eran ricos, aunque el dinero de Marsh provenía principalmente de su tío. La familia de Cope era rica y poseía una línea de buques mercantes”, cuenta a Sinc Jane  P. Davidson, profesora de Historia del Arte en la Universidad de Nevada (EE UU).

Sin duda, el incidente que desencadenó el odio fue en 1868 la restauración incorrecta por parte de Cope del fósil del plesiosaurio Elasmosaurus platyurus, una especie de reptil marino de 14 metros de longitud que vivió hace 80 millones de años. Aunque la principal característica de este animal era un cuello extremadamente largo, Cope, que tenía una idea preconcebida de cómo tenía que ser, situó la cabeza en el extremo equivocado: la cola.

El paleontólogo intentó encubrir su error comprando todas las copias de la revista que había publicado su reconstrucción, pero su equivocación le persiguió el resto de su carrera. Y de hecho pudo cometer más deslices, según un estudio. “Marsh se burló de él por eso y desde entonces dejaron de ser amigos”, comenta Davidson. Pero Marsh tampoco fue infalible: colocó un cráneo equivocado en un cuerpo de Apatosaurio y lo describió como un nuevo género, el Brontosaurio.

Versión del Elasmosaurus platyurus reconstruido por Cope, con la cabeza al final de la cola. / Edward Cope

Ser el primero, cueste lo que cueste

A partir de ese momento, la búsqueda de fósiles se convirtió en un asunto personal en el que no faltaron humillaciones y ataques mutuos. Cada uno de los científicos hizo todo lo que pudo para arruinar la credibilidad del otro. “Lo peor que sucedió, aunque no fue totalmente ilegal, fue la destrucción de posibles yacimientos de fósiles por parte de los hombres de Marsh para que los hombres de Cope no pudieran visitarlos”, señala a Sinc Davidson.

El yacimiento al que se hace referencia es el de Como Bluff, que se descubrió con la construcción del Ferrocarril Transcontinental en una zona remota de Wyoming y de cuyo hallazgo fue informado primero Marsh. El investigador envió dinero a los cazadores de huesos para que le encontraran fósiles y se los hicieran llegar lo antes posible. Cuando Cope se enteró, envió ladrones de fósiles al yacimiento para robar muestras.

Portada de la novela escrita por Jim Ottaviani e ilustrada por la compañía Big Time Attic en 2005.

Entre los dos acumularon tantos fósiles que incluso después de sus muertes se siguieron describiendo dinosaurios. De esos hallazgos surgieron el alosaurio, el diplodocus y el estegosaurio. Pero la recogida de huesos estuvo marcada por chantajes, sabotajes y espionaje.

“Cuando su pelea llegó a los periódicos, dijeron cosas el uno del otro que hoy hubieran sido calumniosas. Sus amigos estaban bastante avergonzados”, detalla la experta de la Universidad de Nevada, autora del libro The Bone Sharp: The Life of Edward Drinker Cope.

Durante 15 años, ambos paleontólogos, que financiaban sus propias expediciones, realizaron búsquedas frenéticas  de especímenes de dinosaurios y otros vertebrados como peces, aves y mamíferos. “Algunas veces había incluso rivalidad por el derecho de nombrar un animal primero”, dice la investigadora.

En realidad, a pesar de enviar los nuevos nombres de especies al este del país por telégrafo mientras seguían en el campo, los científicos estaban encontrando y nombrando los mismos animales a la vez. “Lo fundamental para ellos era reivindicar: ‘Soy mejor en ciencia que él, y él es un tonto o algo peor, un plagiario”, subraya Davidson.

Fue Marsh con 80 nuevas especies quien terminó ganando la guerra. Pero debido a la enemistad entre los dos, algunos de los errores en la descripción de nuevos dinosaurios que cometieron ambos perduraron durante décadas.

El paleontólogo Othniel Charles Marsh (en medio en la fila superior) posando junto a los hombres que excavaban los fósiles. / John Ostrom/Peabody Museum

De la gloria al olvido

Casos como los de Kammerer, Cope o Marsh siguen produciéndose en la actualidad. En 2002 se desveló que uno de los científicos más prometedores del siglo, el físico alemán Jan Hendrik Schön, había inventado la mayoría de sus resultados. Con apenas 31 años, parecía el artífice de uno de los mayores descubrimientos en nanotecnología y física de la materia condensada. Gracias a su investigación se crearía un mundo diferente hacia la electrónica orgánica.

“Lo más asombroso de Hendrik era que cada cosa que tocaba parecía funcionar”, decía Paul McEuen, de la Cornell University, en un documental que emitió la cadena británica BBC. Esto se tradujo en un prolífico número de publicaciones. El físico, que fue contratado en 2010 por los prestigiosos Laboratorios Bell en EE UU, cuna de once premios Nobel, llegó a producir un estudio cada ocho días de media. Muchos de ellos se publicaron en revistas como Nature o Science.

El físico Schön, que fue contratado en 2010 por los Laboratorios Bell en EE UU, llegó a producir un estudio cada ocho días de media

Dos de ellos tuvieron un importante impacto entre la comunidad científica, ya que se demostró la creación de transistores a partir de moléculas individuales. Fue aquí donde empezaron las dudas. Cuando Lydia Sohn, ahora investigadora de Ingeniería Mecánica en la Universidad de California en Berkeley, los analizó con detención, notó que los resultados de los experimentos eran idénticos y pensó que Hendrik pudo cometer algún error. Al consultarlo con McEuen, los científicos encontraron un tercer experimento en el que se empleaban los mismos datos. Ya no podía tratarse de una equivocación.

Sohn y McEuen, junto a otros científicos que se unieron a ellos, pronto hallaron más resultados duplicados. Tras una investigación de cuatro meses, se concluyó que el físico alemán usó de manera imprudente datos que había inventado deliberadamente. Además, ninguno de sus colegas había presenciado los experimentos y la información original para llegar a sus resultados había sido eliminada por Hendrik, según dijo, porque no contaba con suficiente memoria en su ordenador personal.

El niño de oro de la física, cuyo nombre sonaba incluso para el Premio Nobel, fue despedido después de ser acusado de 16 cargos de mala conducta científica. Dos años más tarde, la Universidad de Constance (Alemania), donde se había doctorado, le retiró el título, a pesar de no haber encontrado indicios de haber manipulado su propia tesis. En octubre de 2002, la revista Science retiró ocho artículos escritos por Hendrik. Nature lo hizo en marzo de 2003 con otros siete.

Fuera cual fuera la motivación de estos científicos para mentir, falsificar o engañar, no llegaron a alcanzar el prestigio que tanto anhelaban. En su lugar terminaron cayendo en descrédito. La integridad es la que ennoblece el trabajo, también en ciencia.

Fuente: Agencia SINC

Primeras colisiones de partículas en el acelerador japonés

Con choques entre electrones y antielectrones esta semana ha arrancado en Japón la máquina que aspira a batir el récord de colisiones entre partículas por segundo. Centros de investigación españoles participan en este gran experimento que trata de resolver el misterio de por qué la materia triunfó sobre la antimateria en el universo.

Los electrones y sus antipartículas, los positrones (o antielectrones), acelerados y almacenados por el acelerador SuperKEKB han colisionado por primera vez este 26 de abril a las 00:38 horas en Tsukuba (Japón).

El detector Belle II, situado en el punto donde se producen las colisiones, registró la aniquilación que se produce entre los haces de electrones y positrones, y que produce otras partículas incluyendo parejas de quarks y antiquarks beauty (‘belleza’ o b), uno de los más pesados.

Se ha registrado la aniquilación entre haces de electrones y positrones, que produce partículas como quarks y antiquarks

Son las primeras colisiones que se registran en el acelerador de la Organización para la Investigación en Física de Altas Energías con Aceleradores (KEK) de Japón desde que la máquina anterior (KEKB) finalizase sus operaciones en 2010.

El detector Belle II ha sido diseñado y construido por una colaboración internacional de más de 750 investigadores de 25 países, entre ellos España. Comparado con su predecesor (Belle), el nuevo detector ha mejorado enormemente su capacidad, y puede detectar y reconstruir eventos a una velocidad mucho mayor, ya que SuperKEKB tendrá 40 veces más luminosidad (medida del número de colisiones).

Los científicos esperan obtener 50.000 millones de eventos de colisiones entre mesones B y anti-B (partículas compuestas por un quark y un antiquark b), 50 veces más que el total de datos obtenido en el anterior proyecto KEKB/Belle que funcionó durante 10 años.

SuperKEKB y el detector Belle II están diseñados para buscar ‘nueva física’ más allá del modelo estándar, la teoría que describe las partículas elementales que componen la materia visible del universo y sus interacciones. Para ello miden desintegraciones inusuales de partículas elementales como el quark beauty, el quark charm (‘encantado’) o los leptones tau, partícula emparentada con el electrón.

¿Por qué domina la materia sobre la antimateria en el universo?

Belle II abordará la búsqueda de evidencias de la existencia de nuevas partículas que podrían explicar por qué el universo está dominado por la materia y no por la antimateria, cuando debieron producirse en iguales cantidades tras el Big Bang, y responder otras cuestiones fundamentales para el conocimiento del cosmos.

El acelerador SuperKEKB comenzó a funcionar en marzo con un anillo para ‘amortiguar’ los positrones, un complejo sistema de imanes superconductores que focalizan los haces y con el nuevo detector Belle II situado en el punto donde interactúan los haces de electrones y positrones.

Acelerador SuperKEKB. / KEK

El primer haz de electrones fue almacenado en el anillo principal de alta energía del acelerador el 21 de marzo, y el de positrones se almacenó en el anillo de baja energía el 31. Desde entonces se ha llevado a cabo el proceso de ajuste para que los dos haces choquen en el centro del detector Belle II, hecho que acaba de producirse y que marca el punto de salida para la toma de datos.

Romper el récord de colisiones por segundo: la luminosidad

A diferencia del gran colisionador de hadrones (LHC) del CERN cerca de Ginebra (Suiza), el mayor y más potente acelerador de protones del mundo, SuperKEKB está diseñado para ser el acelerador con mayor luminosidad, una medida del número de colisiones potenciales en un acelerador por unidad de superficie en un periodo de tiempo.

SuperKEKB lidera lo que se llama ‘frontera de la luminosidad’, y espera batir el récord de luminosidad logrado por su antecesor KEKB en 2009

Así, SuperKEKB lidera lo que se llama ‘frontera de la luminosidad’, y espera batir el récord de luminosidad logrado por su antecesor KEKB en 2009.

Para Masanori Yamauchi, director de KEK, “es un gran placer confirmar las primeras colisiones en el acelerador SuperKEKB, y celebrar el arranque del experimento Belle II tras más de 7 años de mejoras. Estoy deseando ver cómo los resultados de Belle II nos ayudan a entender la naturaleza del Universo, y damos las gracias a todos los que han apoyado este proyecto. Aunque aparezcan dificultades hasta que SuperKEKB alcance la luminosidad planeada, 40 veces mayor que el récord de KEKB, nos esforzaremos para alcanzar el éxito en colaboración con investigadores de todo el mundo”.

Por su parte, Tom Browder, profesor de la Universidad of Hawái (EE UU) y portavoz de Belle II, declaró que “tras más de 7 años de construcción y preparación por parte de muchos investigadores, ingenieros y estudiantes dedicados y con talento, el experimento Belle II ha comenzado. Es un momento realmente gratificante para nosotros en esta colaboración internacional. Ahora esperamos ansiosos el inicio del programa de investigación de la primera súper-factoría de mesones B con electrones y positrones”.

Carlos Mariñas, doctor por el Instituto de Física Corpuscular (IFIC, centro mixto CSIC-Universidad de Valencia) y actualmente en la Universidad de Bonn como coordinador adjunto del funcionamiento de Belle II, asegura: “Detectar las primeras colisiones es un gran logro de los equipos involucrados en el proceso de puesta a punto de los haces durante los pasados meses”.

“La gran experiencia de los físicos de aceleradores japoneses nos ha llevado a este punto en muy poco tiempo –añade–, permitiéndonos encender  progresivamente Belle II sin riesgo para el experimento. Ahora está en manos de los físicos que trabajan en el detector sacar lo mejor del potencial de descubrimiento que esta excepcional máquina pone a nuestro alcance, y estamos dispuestos a aceptar el reto”.

SuperKEKB es un acelerador de partículas de 3 km de circunferencia situado en Tsukuba (Japón). / KEK

Fuente: SINC

Las moscas de la fruta también disfrutan cuando eyaculan

Un estudio en moscas de la fruta ha concluido que los machos gozan con la eyaculación y que cuando no lo consiguen son más propensos a consumir alcohol. La investigación puede ayudar a comprender mejor la adicción a las drogas.

Los humanos y las moscas tenemos en común rasgos sorprendentes. Ya se sabía que la Drosophila o mosca de la fruta ‘ahoga sus penas’ en alcohol cuando se ve privada de sexo. Ahora, un estudio internacional ha demostrado que también compartimos con estos insectos el placer de la eyaculación.

La importancia del hallazgo, publicado en Current Biology, radica en que todavía no se conocía qué parte del apareamiento es gratificante para las moscas. Algunas opciones eran la etapa de cortejo, las feromonas de la hembra o la liberación de esperma.

“Hemos demostrado que las moscas macho disfrutan el último paso de la cópula –la liberación de esperma y líquido seminal– al que sigue el aumento del nivel del neuropéptido F (NPF). Este incremento sucede incluso ante la ausencia de una hembra y puede prevenir que el macho busque el placer en sustitutivos como el alcohol”, explica a Sinc la investigadora Shir Zer-Krispil, de la universidad de Bar-Illan (Israel).

Para explorar el sistema de recompensas en el cerebro asociadas con la eyaculación, los científicos utilizaron herramientas optogenéticas que permiten controlar la actividad de las neuronas utilizando luz con una longitud de onda adecuada.

Han demostrado que las moscas macho disfrutan el último paso de la cópula: la liberación de esperma y líquido seminal

Con luz roja, los investigadores pudieron activar las neuronas que manifiestan el neuropéptido llamado corazonin (CRZ). Según estudios anteriores, este pequeño péptido controla el ganglio abdominal en los machos, que es responsable de la liberación de esperma.

Aunque en el estudio también se utilizaron moscas hembra, las neuronas CRZ solo intervienen en la eyaculación del macho. Se necesitan nuevos estudios para conocer el sistema de recompensas femenino y las neuronas que intervienen en él.

El experimento

Una de las pruebas de la investigación consistió en colocar moscas macho en un escenario con un extremo iluminado por luz roja y el otro extremo en oscuridad para observar sus preferencias. Los insectos se inclinaron por la luz roja, que activaba las neuronas CRZ relacionadas con la expulsión del esperma. Esto demuestra que la eyaculación por sí misma es una experiencia placentera.

En otra de las pruebas se entrenó a las moscas para asociar la luz roja con un aroma concreto. Cuando se presentaban a las moscas dos aromas distintos, elegían aquel que les recordaba a la luz roja y su experiencia pasada de eyaculación.

Tras varios días de activación repetida de las neuronas CRZ, los machos vírgenes tenían altos niveles del NPF, similar al nivel de los machos que se aparean. Cuando a estos machos se les daba a elegir entre líquidos con y sin alcohol, preferían los no alcohólicos. Por contraste, las moscas no expuestas a la luz roja preferían el líquido con alcohol.

La mente procesa las recompensas naturales del mismo modo que el placer provocado por las drogas de abuso

“Los principios mediante los que la mente procesa las recompensas se conservan hasta el extremo en todos los animales. Son la maquinaria básica que ayuda a los animales a sobrevivir”, afirma Galit Shohat-Ophir, investigadora líder del estudio en la universidad de Bar-Illan.

La adicción a las drogas

“La mente procesa las recompensas naturales del mismo modo que las inducidas por las drogas de abuso”, explica Shohat-Ophir. “Esto permite utilizar organismos simples para estudiar la relación entre las recompensas naturales y las proporcionadas por las drogas, así como los mecanismos que hay detrás de la drogadicción”, añade.

Los científicos investigan ahora cómo llega al cerebro la información sobre la eyaculación para saber más sobre los riesgos de desarrollar una adicción.

Fuente: Agencia SINC

La ULE patenta un soporte para estudiar papiros sin dañarlos

Rafael Álvarez Nogal, catedrático del Area de Biología Celular de la Universidad de León (ULE), ha concluido recientemente un proyecto de investigación sobre ‘La memoria escrita: estudio integral de los fondos papirológicos nacionales’ y en la actualidad está inmerso en otra investigación que desarrolla en colaboración con la Universidad Pompeu Fabra y la Compañía de Jesús, sobre ‘La memoria escrita: texto, materialidad y contexto de las colecciones papiráceas españolas’. El hecho de trabajar en contacto directo con papiros egipcios le llevó a buscar la manera de idear un soporte eficaz para la sujeción de estos documentos. Así nació el modelo de utilidad patentado recientemente por la ULE.

Este instrumento permite la observación y caracterización superficial de materiales inorgánicos y orgánicos, a través de la información morfológica del material analizado. A partir de él se producen distintos tipos de señal que se generan desde la muestra y “se utilizan para examinar muchas de sus características, con él se pueden observar los aspectos morfológicos de zonas microscópicas de diversos materiales, además del procesamiento y análisis de las imágenes obtenidas”, explica Álvarez Nogal.

El modelo está formado por dos piezas, una superior con múltiples orificios, que ofrece la posibilidad al usuario de decidir la zona de análisis, y una inferior sin orificios sobre la que se sitúa el papiro, quedando dicha muestra acomodada entre las piezas. En este sentido, señala que los agujeros pueden ser redondos o cuadrados y que las piezas se unen mediante un sistema de sujeción como pinzas pala o clips de fijación, que proporcionan “una buena unión y facilitan el montaje y desmontaje de la misma, además de no dañar el objeto”, explica Nogal quien reconoce que el trabajo de Fin de Grado de la alumna Magdalena Brasas Alonso ha contribuido a la consecución de este logro.

Hasta ahora los papiros se podían estudiar, pero la muestra quedaba dañada o destruida. Con el nuevo procedimiento, los soportes se introducen en la cámara del microscopio electrónico de barrido, donde se realiza el vacío para que un chorro de electrones incida sobre la superficie de la muestra. “Los electrones que rebotan en la superficie metalizada son recogidos, formándose una imagen tridimensional del objeto que queremos estudiar”, puntualiza Álvarez Nogal. En la cámara donde se introduce el material, existe una plataforma donde se sujetan los soportes que contienen las muestras, y desde el exterior se puede seleccionar zonas concretas, desplazando la muestra y jugando con mayor o menor número de aumentos.

La patente de Rafael Álvarez Nogal supone, sin duda, una gran aportación al estudio de los papiros, documentos extremadamente delicados y principales guardianes de la historia. En los próximos meses, el catedrático de Biología Celular de la ULE concluirá el proyecto sobre las colecciones papiráceas españolas en el que participa el profesor Alberto Nodar del Departamento de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra, y cuyo trabajo se ha centrado en papiros de la colección de la Compañía de Jesús en Cataluña. Los primeros resultados de esta investigación, en la que Álvarez Nogal ha contribuido con información filológica e historiográfica, verán la luz a finales de año. Hay que recordar que ambos proyectos de investigación han sido financiados por el Ministerio de Economía y Competitividad, y en la elaboración del primero sobre el estudio integral de los fondos papirológicos nacionales, el catedrático de la ULE contó con la participación de Silvia González, quien en la actualidad trabaja en el Max Planck Institute de Alemania.

Hallan un lagarto extinto de cuatro ojos

No es extraño que en la actualidad algunas ranas o lagartijas tengan un tercer ojo, pero las lampreas, unos peces sin mandíbula, son los únicos animales con cuatro ojos que existen ahora. Un equipo internacional de científicos ha identificado en un fósil de lagarto hallado en 1871 el tercer y cuarto ojo en la parte superior de la cabeza. Es la primera vez que se encuentra este rasgo en un vertebrado con mandíbula.

Lagartijas, ranas, sapos, lampreas, así como otros peces como los atunes o algunos tiburones tienen un tercer ojo parietal. Se trata de una estructura sensible a la luz que puede desempeñar funciones claves en la orientación geográfica y los ciclos circadianos de estos animales.

Aunque el tercer ojo estaba muy extendido entre vertebrados primitivos, ni aves ni mamíferos cuentan en la actualidad con él

Aunque este órgano estaba muy extendido entre vertebrados primitivos, ni aves ni mamíferos cuentan con él en la actualidad. Las lampreas, además, son los únicos animales que tienen cuatro ojos. ¿Pero cómo evolucionaron estas estructuras en los vertebrados?

“Pensábamos que el tercer ojo había ido desapareciendo de manera independiente en muchos grupos de vertebrados, como mamíferos y aves, y que solo se conservó en lagartos entre los vertebrados terrestres”, dice Krister Smith, del Instituto de Investigación Senckenberg en Alemania. “Pero por otro lado, también existía la idea de que el tercer ojo de la lagartija se desarrolló a partir de un órgano diferente, llamado parapineal, que está bien desarrollado en lampreas. Estas dos hipótesis no se correspondían”, recalca Smith.

El hallazgo de un fósil de lagarto monitor (Saniwa ensidens) con cuatro ojos, perteneciente a un linaje que vivió hace unos 49 millones de años, ayuda ahora a dilucidar la historia evolutiva del tercer y cuatro ojo. El estudio se publica en la revista Current Biology.

“Al descubrir un lagarto de cuatro ojos, en el que los órganos pineales y parapineales formaban un solo ojo en la parte superior de la cabeza, pudimos confirmar que el tercer ojo de los lagartos es realmente diferente del tercer ojo de otros vertebrados con mandíbula”, continúa la experta.

Fósiles hallados hace 150 años

Los científicos analizaron especímenes de museos descubiertos hace 150 años en Grizzly Buttes como parte de la expedición de la Universidad de Yale a la cuenca de Bridger, Wyoming (EE UU). Los escáneres mostraron resultados inesperados: varios restos fósiles tenían el espacio para el cuarto ojo.

El tercer y cuarto ojo proporcionan a los animales habilidades extraordinarias como sentir la polarización de la luz y orientarse

A pesar de que el cuatro ojo no era un órgano como el de los vertebrados y evolucionó de manera independiente al tercer ojo en otros grupos de vertebrados, para los científicos no hay nada de “místico” sobre estos órganos. Sí saben que proporcionan a los animales habilidades extraordinarias, como sentir la polarización de la luz y usar esa información para orientarse geográficamente.

Los expertos aún tienen mucho que aprender sobre la evolución de estos órganos y sus funciones en animales vivos, pero los nuevos hallazgos confirman el valor de los huesos depositados en museos hace más de un siglo. Viendo el estado de los restos, muchos podrían pensar que son inútiles. “Nuestro trabajo muestra que incluso los fósiles pequeños y fragmentados pueden ser enormemente útiles”, concluye la científica.