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Lo que la ciencia sabe de los zombis

Pablo Francescutti / Sinc Desde White Zombie, un filme estadounidense de 1932 con el inolvidable Bela Lugosi en el papel de hechicero vudú, los muertos vivos del folklore haitiano no han dejado de acecharnos desde el celuloide, llegando a cobrar dimensiones de pandemia global.

Pero ¿qué hay detrás de estos seres forzados a regresar de ultratumba mediante ritos mágicos, despojados de su espíritu y esclavizados? ¿Pura fantasía, como ocurre con las leyendas de vampiros, lobizones y momias que inspiraron al cine de terror? ¿O acaso tienen algún asidero material que la ciencia pueda explicar?

Hagamos un poco de historia. La primera fuente occidental que mentó el asunto fue el escritor Moreau de Saint-Méry. En 1797, el viajero francés recogió el término “zombi”, referido a la creencia de los esclavos haitianos en los aparecidos. Su etimología deriva de “nzambi”, palabra en lengua kongo que designa al alma, o, según otros, de “zumbi”, fetiche.

En 1864, el Gobierno de Haití castigó el envenenamiento con sustancias que producen un letargo prolongado

Más tarde, el concepto se desdobló en una acepción tradicional (un espíritu sin cuerpo) y otra nueva (un cuerpo sin alma), relativa al individuo sepultado en estado inconsciente y sacado de su tumba por un brujo que se torna su amo.

Que la última noción arraigó con fuerza en la población lo prueba el hecho de que, en 1864, el Gobierno de Haití juzgó necesario introducir el artículo 246 en el código penal, castigando el envenenamiento con sustancias que, sin causar la muerte, pueden producir un letargo prolongado.

El zombi saltó a la fama internacional en 1929, gracias a The Magic Island, el libro de viajes del escritor americano William Seabrook. Ya desde el título la obra envolvía al país en brumas esotéricas, para luego confundir el vudú con un tipo de magia negra, soslayando que es una auténtica religión emparentada con la santería cubana.

Sus alusiones a las plantaciones cultivadas por cadáveres vivientes, sacrificios, danzas nocturnas e incansables tambores rituales sedujeron a los estadounidenses. En este repentino interés por la cultura de la nación caribeña sin duda influyó su ocupación por los marines, que entre 1915 y 1934 le impusieron un régimen neocolonial.

A la caza de casos reales

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Foto de la mujer aparecida en 1936 a la que se identificó como Felicia Felix-Mentor, creyendo que era una zombi.

 

La fascinación por los zombis hizo que comenzaran a documentarse casos. Ya se sabe que quien busca, encuentra: entre los más sonados destaca el de Felicia Felix-Mentor, fallecida en 1907 y ‘reaparecida’ en 1936; y el de Clairvius Narcisse, que fue encontrado en 1980 vagando cerca de su pueblo natal después que dos médicos certificaran su muerte en 1962.

De la primera no quedó claro que se tratase de la misma persona, de la identidad del segundo no hubo dudas. Es más, Narcisse contó que un hechicero lo había envenenado, sepultado, desenterrado, drogado para tenerlo bajo su control y obligado a trabajar en una plantación, de la que finalmente escapó.

El intento más célebre por averiguar el trasfondo científico de esas historias lo protagonizó el antropólogo canadiense Wade Davis. A principios de la década de los 80, el Indiana Jones de la etnobotánica se adentró en las herméticas sociedades secretas de Haití y regresó con una explicación: en un territorio en donde el poder estatal se ha ejercido únicamente en las ciudades, el campo ha estado regido por instituciones de impronta africana, en las que el brujo, el juez, el médico y el verdugo se confunden en una misma persona.

En ese entorno, quien atenta contra la comunidad cometiendo, por ejemplo, violencia doméstica o robo a los familiares, se arriesga a la ‘zombificación’. De acuerdo con su interpretación, un zombi sería algo así como un condenado a trabajos forzados. Davis aseguró haber identificado el ingrediente de la pócima empleada para inducir un estado comatoso en los sentenciados: la tetrodotoxina extraída del pez globo.

La ‘zombificación’ no pasa el test químico

Tal afirmación resultó ser el Talón de Aquiles de su análisis. Los test hechos por otros expertos apenas detectaron tetrodotoxina en la pócima aportada por Davis. Otros negaron a esa sustancia tóxica el poder de crear individuos manipulables. “Cuesta imaginar que un hatajo de tipos paralizados y con náuseas sean trabajadores rurales muy eficaces”, ironizó el neurólogo Terence Hines.

El antropólogo Wade Davis defendió que los zombis eran delincuentes drogados y condenados a trabajos forzados

Cundió la sospecha de que, como a veces sucede en la pesquisa etnográfica, los informantes brujos engañasen a Davis. Pese a que las críticas socavaron el sustento farmacológico de su teoría de la ‘zombificación’, el etnobotánico la continúa defendiendo a capa y espada.

El debate tomó otro cariz en 1997, cuando la revista The Lancet publicó una investigación llevada a cabo por el antropólogo británico Roland Littlewood y el médico Chavannes Douyon. Tras estudiar con escáneres y otras pruebas a tres presuntos zombis, les diagnosticaron diversos trastornos mentales –uno de ellos padecía esquizofrenia catatónica–. Concluyeron que el misterio se explicaría por una mistificación colectiva de las enfermedades psiquiátricas; un fenómeno equivalente a la confusión entre psicosis y posesión demoníaca en la Europa del siglo XVI.

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Según algunos estudiosos del mito zombi, este reproduce la tragedia de los africanos sometidos por los traficantes de esclavos y desposeídos de su identidad. Imagen: Wikipedia

 

En definitiva, ¿hubo alguna vez zombis? La respuesta sigue en el aire. Llama la atención que existan tan pocos casos documentados; tampoco se identificó ninguna plantación con jornaleros venidos de ultratumba. Más verosímil parece pensar en creencias fomentadas por las sociedades secretas con el fin de dominar por el terror el Haití profundo; una mitología que, explican algunos expertos, reelabora de modo distorsionado la tragedia de los africanos arrancados de su medio por los traficantes de esclavos, privados de su identidad y vendidos a los latifundistas blancos.

Hoy, el zombi de entretenimiento se ha alejado de sus raíces caribeñas pasando a encarnar los miedos de occidente

Así las cosas, la realidad del zombi parece limitarse a la cultura de masas, en donde ha experimentado grandes transformaciones. A diferencia del referente original –un pseudocadáver–, el del cine es un muerto auténtico; aquel es un pelele inofensivo mientras su correlato fílmico persigue a los vivos para devorarlos; y el haitiano es negro mientras el personaje de ficción es blanco.

El cine, loco por los muertos vivientes

Su fulgurante estrellato cinematográfico se vio favorecido por las circunstancias: a mediados de los años 30, la Universal Pictures necesitaba más seres sobrenaturales para seguir explotando el éxito de Frankenstein, Drácula y la momia, la ‘maligna trinidad’ de los no muertos.

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Cartel de la primera película en la que aparece un zombi, en 1932.

 

Hoy, el zombi del entretenimiento, el único miembro del panteón monstruoso que no procede del Viejo Mundo, se ha alejado de sus raíces caribeñas pasando a encarnar temores a la deshumanización, la radiactividad, el consumismo, el militarismo, la muerte, las enfermedades neurológicas, etc. Se ha convertido en una figura de ‘la Otredad’, junto con el extraterrestre, un receptáculo de las ansiedades modernas. A ello ayuda su ambiguo estatuto existencial de ‘persona del umbral’, la categoría de Victor Turner aplicada a quienes se mueven entre los límites; en su caso, a caballo de la vida y la muerte.

¿Y qué dicen en Haití de su principal exportación cultural? A la patria del invento no dejan de llegar periodistas a producir el enésimo reportaje sobre el tema, alimentando la demanda de historias sobre muertos ambulantes y con ello un aumento de las denuncias de fraude.

Más novedoso resulta que los nativos se tomen a risa al estereotipo nacional, como se ve en Los amores de un zombi, la película sobre un resucitado al que los políticos elevan a la presidencia con el plan de manejarlo a su antojo. En una república que viene padeciendo gobiernos digitados por los poderes fácticos, la sátira pone de manifiesto la ductilidad del antiguo imaginario para reciclarse y expresar las preocupaciones del momento, al igual que los zombis de fuera de sus fronteras.

Una ‘app’ para alumnos con sordera, baja visión o dislexia

Ability Connect, así se llama la nueva aplicación gratuita adaptada a las necesidades de personas sordas y personas con baja visión o dislexia diseñada por el investigador José María Fernández, del Centro de Apoyo al Estudiante de la Universidad de Alicante (UA), con la colaboración del estudiante del Máster Universitario en Desarrollo de Software para Dispositivos Móviles de la UA, José Carlos Alfaro, y el apoyo de la Fundación Vodafone España.

Con el objeto de proporcionar oportunidades de aprendizaje inclusivas y eficaces para todo el alumnado, esta nueva herramienta permite la comunicación en tiempo real de varios dispositivos por bluetooth, aunque también se puede utilizar mediante wifi o datos móviles. Así, mientras un voluntario toma apuntes en un iPad de lo que sucede en la pizarra o lo que dice el profesor o profesora, el estudiante con discapacidad puede seguir en su dispositivo el contenido que está introduciendo su compañero así como archivarlo, modificarlo y consultarlo a posteriori.

Diseñada para dispositivos móviles con sistema operativo iOS de Apple, la app también puede ser utilizada para la traducción de idiomas y para realizar subtitulado en eventos.

 

Características avanzadas de visualización

La herramienta cuenta con características avanzadas de visualización de contenido para adaptarse a las necesidades de varios colectivos de personas con discapacidad. En concreto, es su modo de visualización estándar, el usuario puede configurar el color del fondo y del texto para mejorar el contraste, y seleccionar el tamaño y el tipo de fuente para aumentar legibilidad del contenido.

Por otro lado, en una opción más avanzada, se puede seleccionar un modo de visualización ‘palabra a palabra’ en el cual irán apareciendo en la pantalla el texto recibido palabra a palabra, pudiéndose configurar la velocidad de aparición de las mismas, el color de fondo y del texto y tipo de fuente. Además, en cualquier instante, el usuario puede retroceder, pausar y avanzar por el contenido manualmente.

El modo de visualización avanzada está pensado especialmente para personas con baja visión evitando que tengan que ampliar la interfaz y para personas con problemas de lectoescritura, como pueden ser personas con dislexia, para salvar confusiones derivadas de la disposición de las palabras en el texto.

La app Ability Connect, disponible para su descarga de forma gratuita en la Apple Store, ha sido desarrollada en dentro de una  colaboración en materia de innovación en tecnologías accesibles para mejorar la integración de las personas con discapacidad de la Fundación Vodafone España.

Zona geográfica: España
Fuente: Universidad de Alicante

Pantallas ecológicas y baratas gracias al color de proteínas bioluminiscentes

El éxito de las pantallas de cristal líquido (LCD) que incorporan multitud de dispositivos portátiles –como teléfonos, ordenadores y televisores– se debe en gran parte al uso de los LED o diodos inorgánicos emisores de luz blanca, que ofrecen una imagen de gran calidad con un consumo energético bajo.

Sin embargo, estas pantallas presentan varios inconvenientes: el elevado coste de los filtros de color, la existencia de unos límites en el contraste y brillo alcanzados, y lo difícil que resulta reciclar sus materiales.

Para resolver estos problemas, un equipo de científicos de la Universidad Erlangen-Nürnberg (Alemania) liderados por el español Rubén D. Costa, ha desarrollado una nueva pantalla basada en elementos naturales: las proteínas, “lo que permitirá en un futuro no muy lejano la fabricación de estos dispositivos de forma ecológica y a bajo coste”.

Los investigadores utilizan las proteínas en dos partes de la pantalla. Por un lado, en el sistema de retroiluminación, donde proponen usar un BioLED de luz blanca con proteínas luminiscentes de diversos colores. Esta tecnología, cuyos detalles publicaron el año pasado, permite sustituir el fosforo inorgánico –un material caro y escaso– que llevan los LED tradicionales, además de representar un nuevo diseño en la retroiluminación de las pantallas.

“El rendimiento cuántico de emisión de las proteínas es superior al 75%, lo que asegura una alta eficiencia –destaca Costa–. Además, el ancho de banda de emisión es muy pequeño (30-50 nm), lo que implica una alta calidad de color; y su degradación no produce cambios de color significativos”.

Un filtro proteico de color

Ahora los científicos publican en la revista Advanced Functional Materials los detalles del otro componente proteico de la pantalla: el filtro de color, donde las proteínas se depositan en una matriz polimérica con una resolución micrométrica gracias al uso de  técnicas de impresión 3D, manteniendo las propiedades luminescentes de las proteínas y una estabilidad óptima.

“Este filtro de color cumple con los requisitos necesarios para mejorar las pantallas actualmente en uso en lo que al contraste de color y al brillo se refiere, y dentro de los parámetros de calidad exigidos para su comercialización”, destaca Costa, que concluye: “El nuevo material puede permitir en un futuro no muy lejano el desarrollo de biopantallas de bajo consumo para televisiones o teléfonos móviles, con bajo coste de producción, una alta calidad de imagen y ecológicamente sostenibles”. Además, estos filtros no son rígidos, lo que permitiría su uso en dispositivos flexibles y ligeros.

Esquema de una pantalla con un sistema de retroilumimación y filtros de colores basados en proteínas luminiscentes. / Katharina Weber

Referencia bibliográfica:

Rubén D. Costa, A. R. Boccaccini et al. “Micropatterned Down-Converting Coating for White Bio-Hybrid Light-Emitting Diodes”. Advanced Functional Materials 27 (Issue 1), enero 2017.

Fuente: SINC

Las mujeres afroamericanas que ayudaron a ganar la carrera espacial

Las actrices Janelle Monáe, Taraji P. Henson y Octavia Spencer dan vida a las matemáticas Mary Jackson, Katherine Johnson y Dorothy Vaughan en la película Figuras Ocultas. / Twentieth Century Fox
¿Por qué nunca hemos oído hablar de las mujeres negras que trabajaron como matemáticas en la NASA? Esta es la pregunta que se harán muchos de los espectadores de la película Figuras Ocultas, que se estrena este 20 de enero en España. También es la cuestión que más veces han planteado a Margot Lee Shetterly, la autora del libro en el que se basa la cinta.

“Un equipo de matemáticas conocidas como las ‘computadoras humanas’ calcularon, con lápices, reglas y sencillas calculadoras, las complicadas ecuaciones que permitieron lanzar los cohetes y a sus astronautas al espacio –explica la escritora en su libro–; y entre ellas figuraba un pequeño y excepcional grupo de mujeres afroamericanas especialmente talentosas que formaron parte de las mentes más brillantes de su generación”.

La película se centra en tres de esas mujeres excepcionales: Katherine Johnson (interpretada por Taraji P. Henson), Dorothy Vaughan (la oscarizada Octavia Spencer) y Mary Jackson (Janelle Monáe), que a comienzos de los años 60 ayudaron a la NASA a poner en órbita al astronauta John Glenn desde su centro de trabajo: el laboratorio aeronáutico de Langley, en Hampton (Virginia).

“Después de ser relegadas a enseñar matemáticas en colegios públicos solo para negros, en ese laboratorio encontraron trabajos adecuados a su genio, aunque al principio también se vieron segregadas del resto de mujeres ya que las leyes de Virginia así lo establecían”, recuerda Shetterly. “Pero incluso así, este equipo ayudó de forma sobresaliente a que los EE UU ganaran a la URSS la carrera espacial durante la Guerra Fría”.

De las tres protagonistas la única que sobrevive, con sus casi 100 años, es Katherine Coleman G. Johnson (White Sulphur Springs-Virginia Occidental, 1918). Según la autora de Figuras Ocultas, “es la más reconocida de todas las computistas de la NASA, negras o blancas”. En 2015 recibió la Medalla Presidencial de la Libertad de manos del presidente Obama en reconocimiento a su trabajo.

Las verdaderas Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson, tres ‘Figuras Ocultas’ que ahora salen a la luz. / Imágenes cortesía de la NASA y familiares.

Tras ser profesora y licenciarse en la Universidad de Virginia Occidental, Katherine Johnson se enteró de que el National Advisory Committee for Aeronautics (NACA, que luego se convertiría en la NASA) buscaba mujeres afroamericanas para el Departamento de Guía y Navegación y se presentó sin dudarlo. En 1953 consiguió el puesto.

Al principio entró en el equipo de las computadoras humanas del ala oeste, West Area Computers, supervisada por la también matemática Dorothy Vaughan –otra de las protagonistas de la película–, y luego pasó a la División de Investigación de Vuelo de Langley. Allí calculó en 1959 la trayectoria del vuelo espacial de Alan Shepard, el primer estadounidense que viajó al espacio, y en 1961 la ventana de lanzamiento del Proyecto Mercury, el primer programa espacial tripulado de los EE UU.

Al año siguiente, cuando la NASA comenzó a utilizar computadoras electrónicas para calcular la órbita alrededor de la Tierra del astronauta John Glenn –recientemente fallecido–, la llamaron para verificar los resultados de la propia máquina, como se muestra en la película. De hecho, la exactitud de sus cálculos sirvió para aumentar la confianza en las nuevas tecnologías de computación.

Pero su mayor contribución al programa espacial –según ha reconocido ella misma– fue su trabajo en la misión Apolo 11, la primera que logró llevar a un hombre a la Luna. En este proyecto calculó el momento preciso en el que la sonda debía abandonar la superficie lunar para coincidir y engancharse al módulo de servicio.

Además, sus ecuaciones y números se aplicaron durante la crisis del Apolo 13 en 1971, cuando una explosión en la nave imposibilitó que sus tripulantes pudieran manejar el ordenador de a bordo. Una vez que la misión fue abortada, sus propuestas para los procedimientos y cartas de navegación ayudaron, junto a la pericia y la preparación de los astronautas, para que pudieran regresar sanos y salvos a la Tierra.

 

or su parte, Dorothy Vaughan (Kansas City, 1910 – Hampton, 2008), tras su etapa docente entró también en la NACA en 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, una época en la que la industria aeronáutica estadounidense necesitaba mano de obra y personal especializado.

Vaughan es asignada a la sección West Area Computers, un grupo de trabajo compuesto exclusivamente por matemáticas afroamericanas que acabaría dirigiendo. En 1949 se convierte en la primera mujer negra que consigue promocionarse como jefa de personal en la NACA.

En su cargo de supervisora y directora de las West Area Computers siempre se preocupó por la situación de las empleadas y defendió sus derechos laborales. En una entrevista de 1994, Vaughan comento: “Cambié lo que podía, y lo que no pude, lo sobrellevé”. Su trabajo en Langley durante la carrera espacial la hacía sentir “en la vanguardia de algo muy emocionante”.

Vaughan continuó en el mismo centro después de que la NACA se convirtiera en la NASA –donde se jubiló en 1971–, especializándose en computación y FORTRAN, un lenguaje de programación de alto nivel especialmente adaptado al cálculo numérico y a la computación científica.

También contribuyó al proyecto Solid Controlled Orbital Utility Test system (SCOUT), una familia de vehículos de lanzamiento diseñados para colocar satélites pequeños en órbita alrededor de la Tierra.

Su capacidad de aprendizaje y adaptación a los cambios quedan patentes en la película, sobre todo con la llegada de las primeras máquinas computadoras de IBM 7090. Al principio se convirtieron en una amenaza para las computadoras humanas, pero acabaron siendo sus aliadas.

Presentación de ‘Figuras Ocultas’ en España

“Desde aquella época, la innovación en IBM va unida a la diversidad, sea de género, cultura o cualquier punto de vista”, señaló Carmen García, directora de Cognitive Engagement de esta compañía durante el pase previo de la película que la Fox ofreció el mes pasado en la Cineteca de Madrid.

García subrayó la importancia del aprendizaje constante: “Con herramientas como internet, hoy quien no se forma es porque no quiere. La clave está en nosotros mismos. Hay que reinventarse, al igual que hizo Vaughan en su día”.

 

Durante la presentación de Figuras Ocultas en Madrid, la periodista Paloma Gómez Borrero –la primera corresponsal en el extranjero de la televisión española–, junto a Bisila Bokoko, uno de los pocos ejemplos de mujer, negra y empresaria española, destacaron la importancia de ser “pioneras” y abrir camino a otras mujeres en algún campo, como lo hicieron las matemáticas afroamericanas de la NASA hace más de 50 años.

Sin embargo, a pesar de los avances, todavía queda mucho camino por recorrer en las diferencias de género, como se encargó de recordar Pilar López Sancho, presidenta de la Comisión de Mujeres y Ciencia del CSIC: “Desde hace una década el 60% de los títulos de grado que ofrecen las universidades públicas europeas lo reciben mujeres, con mejores expedientes que los hombres, pero solo hay un 20% de catedráticas”.

“Otros ejemplos son la escasa presencia de la mujer en los Premios Nobel o, en nuestro país, en los Premios Nacionales de Investigación –añadió–. Es verdad que hoy podemos ir a la universidad y acceder a la carrera científica, pero las mujeres se agolpan en las categorías más bajas”.

López Sancho señala que esta situación hay que cambiarla entre todos, con modelos que demuestren a las niñas que valen para la ciencia, la informática o cualquier campo; y denuncia: “Todavía hay familias que no quieren que sus hijas estudien algo que consideran inapropiado para la mujer, como una ingeniería”.

Esto es lo que le ocurrió a la tercera protagonista de la película: Mary W. Jackson (Hampton, Virginia 1921-2005), otra de las matemáticas afroamericanas que pasó casi toda su vida en Langley, donde entró en 1951. Tras superar las reticencias iniciales de su familia y ganar en los juzgados su derecho a formarse en ingeniería en una escuela solo para blancos, también consiguió su título y se convirtió en la primera ingeniera negra de la NASA en 1958.

Se especializó en analizar los datos del túnel de viento y los experimentos de vuelo en la división de aerodinámica subsónico-transónica. Su objetivo era entender el flujo de aire, incluidas las fuerzas de empuje y resistencia. Publicó una docena de artículos científicos.

Al final de su carrera también se dedicó a fomentar la contratación y promoción de la mujer en la NASA desde la Oficina de Programas de Igualdad de Oportunidades y Discriminación Positiva. Además, Jackson fue muy conocida en su comunidad por ayudar a los niños a crear un túnel de viento en miniatura.

 

“Estas tres mujeres y sus compañeras se enfrentaron a desafíos, forjaron alianzas y usaron su intelecto para cambiar sus propias vidas y el futuro de su país”, dice la autora de Figuras Ocultas en su libro, pero, además, hay algo en su historia que parece conectar con gente de todas las razas, etnias, géneros, edades y orígenes.

“Es una historia de esperanza –concluye Shetterly–. La esperanza de que incluso en la realidad más dura, como la segregación legalizada y la discriminación racial de EE UU en los años 60, a veces triunfe la meritocracia; la esperanza de que a cada uno de nosotros se nos permita llegar hasta donde nos lleve nuestro talento y esfuerzo”.

Zona geográfica: Norteamérica
Fuente: SINC

La trenza más pequeña del mundo

Investigadores de la Universidad de Mánchester (Reino Unido) han logrado sintetizar una trenza molecular de tres hebras o ‘hilos’, un avance sin precedentes que publican esta semana en la revista Science.

Este nudo molecular con ocho cruces es el más complejo ‘atado’ hasta ahora por los científicos

Se trata de un ‘nanonudo’ fabricado con una ‘cuerda’ de 192 átomos, con ocho cruces y de aproximadamente 20 nanómetros de longitud.

Los hilos moleculares se tejen alrededor de iones de hierro mediante una técnica de autoensamblaje, y sus extremos se fusionan con un catalizador hasta formar un lazo cerrado.

Este tipo de moléculas trenzadas se encuentran de forma natural en cadenas poliméricas, el ADN circular y algunas proteínas. Sin embargo, de los más de 6.000 millones de nudos conocidos, los científicos sólo han conseguido sintetizar tres tipos de topologías en el laboratorio, y hasta esta investigación, ninguna con tres hebras.

“El nudo molecular de ocho cruces es la molécula regular ‘tejida’ más compleja hecha por los científicos hasta ahora”, destaca el profesor David Leigh, coautor del estudio, que señala: “Atar nudos es un proceso similar a tejer, por lo que las técnicas que desarrollamos también se podrían aplicar para fabricar tejidos con filamentos moleculares”.

Tejer nuevos nanomateriales

“Por ejemplo, los chalecos antibalas y armaduras modernas están hechas de kevlar, un plástico de varillas moleculares rígidas y alineadas –explica–, pero las hebras de polímero entretejidas tienen el potencial de crear materiales mucho más resistentes”.

Los autores recuerdan que algunos polímeros, como la seda de araña, pueden ser dos veces más fuertes que el acero, por lo que conseguir trenzar hebras poliméricas puede conducir a nuevas generaciones de materiales mucho más ligeros, superresistentes y flexibles que los actuales, que se podrán aplicar en industrias como la textil y la construcción.

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Proceso de ensamblaje del nudo molecular y vídeo en 3D
(D.Leigh-University of Manchester//R.W.McGregor-Mcgregorfineart.com)

Referencia bibliográfica:

J.J. Danon et al. “Braiding a molecular knot with eight crossings”. Science, 12 de enero de 2017.

Fuente: SINC

Transistores flexibles que se adaptan a la piel

Los dispositivos vestibles o wearables se están convirtiendo en una tendencia con un gran potencial dentro de la electrónica de consumo. Ya es habitual ver relojes o pulseras inteligentes, pero todavía existen problemas de funcionalidad en otro tipo de gadgets debido su incapacidad de funcionar correctamente cuando tratan de adaptarse al movimiento de cuerpo humano.

El material mantiene su capacidad conductiva incluso cuando se dobla o estira al 100% de su longitud

Esta semana se publica en la revista Science un estudio de un grupo internacional de científicos, de EEUU, China, Corea del Sur, Canadá y Reino Unido, que muestra una tecnología de materiales semiconductores que logra mantener la conductividad eléctrica incluso cuando se estiran hasta el doble de su longitud normal.

Tradicionalmente se usan materiales basados en silicona para crear este tipo de dispositivos pero son demasiado rígidos y frágiles. Aunque existen formas de aumentar su flexibilidad manteniendo además las propiedades conductoras, el coste de fabricación aumenta demasiado como para que hasta ahora se hayan podido aplicar más allá de la creación de prototipos.

Los autores del trabajo han usado otra forma basada en polímeros con capacidades elásticas. Trabajando con polímeros semiconductores como el DPPT-TT dentro de un polímero gomoso, el SEBS, han creado transistores estirables. Los materiales no se mezclan pero, mediante el nanoconfinamiento, conviven y mantienen propiedades como la elasticidad y la conductividad eléctrica. El nuevo material se ha denominado Conphine.

“Para trabajar con materiales de silicona, se necesita una temperatura muy alta y vacío para procesarla. En nuestro caso, usamos capas de solución y las imprimimos, por lo que su coste de fabricación es menor”, explica a Sinc una de las autoras del estudio, Zhenan Bao, de la Universidad de Stanford (EE UU).

Los resultados del estudio y su posterior análisis muestran como este material experimenta cambios mínimos en su conductividad cuando lo estiran al 100% de su longitud o incluso al cubrir la superficie de un dedo y doblarse con su movimiento.

No solo ‘gadgets’

El uso de estos materiales, más baratos y flexibles, pueden ayudar a crear toda una nueva generación de dispositivos vestibles más allá de los relojes inteligentes y gadgets similares.

Sin embargo, los autores del estudio no apuntan exclusivamente a la electrónica de consumo como destino principal de estos materiales, también piensan en campos como la medicina. Bao nos da algunos ejemplos: “Nuestros circuitos podrán aplicarse para ayudar a mapear las corrientes eléctricas que generan tanto el cerebro como el corazón. También nos permitirán diseñar dispositivos electrónicos implantables en el cuerpo humano.”

Referencia bibliográfica:

J. Xu et al. “Highly stretchable polymer semiconductor films through the nanoconfinement effect”. Science, 2017 http://science.sciencemag.org/cgi/doi/10.1126/science.aah4496

Fotografía: Material transistor completamente estirable / J. Xu et al. / Science

Diez grandes avances científicos que impactaron al mundo en 2016

Science ha elegido como descubrimiento del año 2016 la detección de ondas gravitacionales, un hallazgo que confirmó una predicción centenaria de Albert Einstein y “sacudió al mundo científico”, según comenta Adrian Cho, escritor de la revista. También destaca investigaciones en astronomía, inteligencia artificial y biología. Todas ellas han superado el ámbito de alcance del mundo académico para protagonizar noticias de impacto en los medios de comunicación masivos.

Detección histórica de ondas gravitacionales

Era el 11 de febrero de 2016 cuando el Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales de EE UU (LIGO, por sus siglas en inglés) anunció un descubrimiento sin precedentes y muy esperado que venía a confirmar la teoría sobre las ondas gravitacionales que Albert Einstein había formulado cien años antes.

Por primera vez, los científicos lograron observar las ondas gravitacionales, ondulaciones en el espacio-tiempo producidas por un evento catastrófico en el universo, en este caso, la fusión de dos agujeros negros a más de 1.300 millones de años luz de distancia.

El Grupo de Relatividad y Gravitación (GRG) de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) es el único en España que ha participado en este histórico éxito científico.

Para Science, el avance cambia todo el panorama científico y que ha seleccionado como su descubrimiento del año 2016.

Próxima b, un planeta similar a la Tierra

Ilustración de la superficie del planeta Próxima b con la estrella Próxima Centauri al fondo, donde también se observa muy pequeña la estrella doble Alfa Centauri. / ESO/M. Kornmesser

Entre los hallazgos seleccionados por Science que destacan en este 2016, se encuentra también el descubrimiento de un exoplaneta que orbita alrededor de Proxima Centauri, la estrella más cercana al Sol, y que tendría características similares a la Tierra.

El planeta ha sido llamado Próxima b y es el más cercano a la Tierra fuera de nuestro sistema solar. Es también uno de los candidatos a encontrar vida ya que se encuentra en una zona en la que su cercanía a la estrella permite la existencia de agua líquida.

El hallazgo ha sido liderado por Guillem Anglada (Terrassa, 1979), profesor de astrofísica en la Universidad Queen Mary de Londres. Anglada ha sido además, elegido como uno de los diez investigadores más importantes del año 2016 por la revista Nature.

La inteligencia artificial derrota a un campeón de Go

Han pasado 20 años desde que la supercomputadora Deep Blue de IBM batiese al campeón de ajedrez Gary Kasparov. Un hito similar es el logrado este año por AlphaGo, un programa de inteligencia artificial desarrollado por la firma DeepMind, que ha sido adquirida por Google.

La inteligencia artificial logró derrotar en cinco partidas de Go –juego de mesa milenario de origen chino– al tres veces campeón de Europa, Fan Hui. Una hazaña más dificil que la realizada por Deep Blue, dado que el Go es mucho más complejo y tiene multitud de variables y posibles movimientos si se compara con el ajedrez.

Como relatan los autores del estudio, publicado en la revista Nature, AlphaGo estudió miles de partidas en línea de Go jugadas entre humanos, aprendió de ellas y jugó contra diferentes versiones para así reforzar su aprendizaje. El resultado es una inteligencia artificial que ha podido ganar a un jugador humano y ha desarrollado algo parecido a la intuición.

Demis Hassabis, uno de los responsables del proyecto, ha sido elegido como uno de los 10 científicos del año por la revista Nature.

Retrasan los efectos del envejecimiento en ratones

Mus musculus, Labratory mice, Netherlands

Reducir los estragos de la edad se ha demostrado posible, al menos en ratones, mediante la extracción de células senescentes, es decir, que han dejado de reproducirse y que además pueden ser causantes de enfermedades relacionadas con la edad.

A medida que envejecemos, son más las células que dejan de reproducirse, lo que afecta al crecimiento de otras células cercanas y puede causar inflamación crónica. El estudio muestra cómo la eliminación de esas células en ratones produce efectos beneficiosos para su salud.

La investigación liderada por el equipo de Darren Baker y Jan van Deursen, de la Clínica Mayo de Minnesota (EE UU), se publicó en la revista Nature el pasado mes de febrero. Los resultados demostraron que, sin esas células, la vida útil de los roedores mejoró en hasta un 35%, se encontraron más sanos y se retrasó el deterioro del corazón, el sistema renal o la aparición de cataratas.

Un avance que quizá no haga que podamos vivir más, pero sí que nos ayudaría a vivir mejor.

Metalentes, una revolución de la tecnología óptica

Usando técnicas de computación, un grupo de científicos de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de la Universidad de Harvard (EE UU) ha logrado crear lentes ópticas basadas en metamateriales que pueden enfocar todo el espectro visible de la luz. Son baratas, más finas que una hoja de papel y más ligeras que el cristal.

El estudio, liderado por Mohammadreza Khorasaninejad, se publicó en la revista Science el pasado mes de junio y puede suponer una revolución en la tecnología óptica que afectará a microscopios, cámaras de fotos y, por supuesto, dado el auge en los últimos años de estos artefactos, a las gafas de realidad virtual.

Los monos saben cuándo te equivocas

Este año, un estudio ha demostrado que los simios poseen capacidades cognitivas que tradicionalmente solo se asociaban a los seres humanos, como la habilidad para distinguir deseos, intenciones o el conocimiento de los demás.

Mediante pruebas realizadas a chimpancés, orangutanes y bonobos, los investigadores descubrieron que los simios eran capaces de percibir cuando las personas tenían ideas erróneas sobre un hecho concreto. Una capacidad cognitiva que está en el centro de múltiples habilidades sociales humanas, como explica el director del estudio Christopher Krupenye, de la Universidad de Duke (EE UU). Para comprobar si esta capacidad es o no exclusiva de los humanos sometieron a los monos a un test de falsas creencias.

Los simios observaron un vídeo donde un hombre guardaba una roca en una caja. Después vieron como otro hombre disfrazado de King Kong aparecía y robaba la piedra. Los monos centraban su atención en la caja, ahora vacía, donde el primer sujeto pretendía recuperar la piedra. Es decir, reaccionaban cuando sabían que el hombre iba a equivocarse.

Los resultados fueron similares a los obtenidos con niños de dos años. Es la primera vez que animales no humanos pasan un test de falsas creencias.

Diseño de proteínas

Son varias las investigaciones en este sentido que se han llevado a cabo en 2016. Equipos científicos han diseñado en laboratorio varias proteínas desde cero ayudándose de programas de ordenador que podían predecir su comportamiento.

El uso de estos programas en el diseño de proteínas ha sido crucial dado que hasta ahora las investigaciones se basaban en el método de prueba y error para comprobar cómo se comportarían tras su creación.

Esto ha abierto nuevas posibilidades en el campo de la ingeniería de proteínas que se han traducido en proyectos como el desarrollado por un equipo de la Universidad de Washington, Seattle (EE UU), creando una proteína que puede servir para la creación de vacunas universales contra todas las cepas de gripe.

Óvulos de ratones creados en laboratorio

Un grupo de científicos de la Universidad de Agricultura de Tokio y de la Universidad de Kyoto han logrado crear crías de ratón a partir de óvulos producidos íntegramente en el laboratorio. El logro ofrece a los investigadores nuevas formas de estudiar cómo se desarrollan los óvulos para, quizá, crear óvulos humanos de casi cualquier tipo de célula. Incluidas aquellas alteradas genéricamente.

Los resultados, publicados en la revista Nature, abren nuevas vías de investigación y esperanzas para la creación de tratamientos de fertilidad si los científicos pudiesen reproducir los mismos resultados con células madre en seres humanos.

Sin embargo, también aviva el debate ético y el miedo a que se pueda usar este tipo de técnicas para crear bebes de diseño. En cualquier caso, todas estas posibilidades están lejos de realizarse a corto plazo.

Una sola migración desde África pobló la Tierra

El tradicional baile de una mujer de la región de Uluru en el norte de Australia. / EFE

Cuando se estudia la forma en la que el Homo sapiens abandonó África para poblar el resto del globo, los investigadores debaten si se hizo en una sola migración o si, por el contrario, se produjo en distintas oleadas y en distintos momentos.

Este año se han publicado tres estudios que apuntan a que esa expansión produjo en una única oleada. De esa única población que emigró fuera de África descienden la gran mayoría de los antepasados del ser humano moderno.

Los científicos han trabajado con aborígenes de Australia, Papúa Nueva Guinea y África, tomando muestras de su genoma para poder describir y comparar la gran diversidad genética de estos grupos de población. En el estudio dirigido por David Reich, de la Harvard Medical School (EE UU), se ha secuenciado el genoma de 300 personas pertenecientes a 142 poblaciones diferentes.

Los resultados de otro estudio, el liderado por Luca Pagani, de la Universidad de Bolonia (Italia) muestran que al menos el 2% de los habitantes actuales de Papúa tiene una ascendencia procedente de una población distinta de la que divergió de los africanos antes que los euroasiáticos.

En el caso de los aborígenes australianos, los estudios liderados por Eske Willerslev, de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), indican que sus antepasados y los de los euroasiáticos comenzaron a divergir de los africanos al mismo tiempo, hace unos 70.000 años. Otros estudios muestran el mismo patrón aunque reduciendo el tiempo a 50.000 años. En cualquier caso, todos sugieren que el éxodo de África se realizó en una sola oleada.

Secuenciar el genoma en la palma de tu mano

Este año ha comenzado a estar disponible un un dispositivo portátil que permite secuenciar el ADN. La tecnología, llamada secuenciación de nanoporos, puede leer directamente las letras de la secuencia del ADN.

Se trata de un dispositivo relativamente barato, que además, al menos en teoría, es capaz de descifrar el ADN sin límites de longitud. Es decir, no hace falta separar las secuencias para analizarlas y luego unirlas por ordenador. La firma británica Oxford Nanopore Technologies ha comenzado a comercializar el primer dispositivo este año.

Esta rapidez y su portabilidad hacen que pueda usarse para labores de biovigilancia, diagnósticos clínicos o bien para identificar brotes de enfermedades fuera del laboratorio. La herramienta ya se ha utilizado por científicos del European Mobile Laboratory Project para identificar el virus del Ébola en cuestión de horas o por Kate Rubins, astronauta de la NASA en la Estación Espacial Internacional, para secuenciar conjuntos de microbios en muestras de tierra.

¿Qué esperar de 2017?

En Science también han destacado las áreas en las que hay que estar atentos durante el próximo año para no perderse los grandes avances que vendrán.

Nuevos límites para los embriones

Hasta ahora, el límite para observar y estudiar embriones cultivados era de 14 días, el límite ético antes de que comenzase a formarse un sistema nervioso. La barrera también era teórica, ya que no se había logrado mantener un embrión en crecimiento por más de una semana.

Ahora que los científicos han demostrado que es posible mantener un embrión durante 14 días, ¿se deberían aumentar esos límites éticos a cuatro semanas, cuando se comienza a formar el organismo? Los científicos están abiertos a que exista un amplio debate sobre la cuestión.

Vacunas contra el zika

Las vacunas contra el virus del Zika comenzarán a probar su efectividad durante 2017. Ya se han probado en monos, con buenos resultados, y se han realizado ensayos en un grupo pequeño de humanos.

Si los resultados en humanos son satisfactorios, podrían entrar en la fase de aprobación este próximo año. Aun así, a los científicos les preocupa que los anticuerpos para el zika, en parte relacionados con el virus del Dengue, pueda causar que la gente sea más susceptible a esta otra enfermedad.

En busca del noveno planeta

El pasado mes de enero, los astrónomos Michael Brown y Konstantin Batygin, del Instituto de Tecnología de California (Caltech), anunciaron el descubrimiento de un planeta gigante helado más allá de la órbita de Plutón y que tendría el tamaño de Neptuno. Si se confirmara su existencia, podría tratarse del planeta nueve del sistema solar.

Los astrónomos no han podido ver directamente el planeta, sino que se ha descubierto a través de cálculos matemáticos y simulaciones por ordenador. El reto en este nuevo año está en los grupos de investigación que, mediante telescopios de largo alcance, rastrean el cielo para poder ubicarlo.

Impacto de la política

Tanto el resultado de las elecciones presidenciales en EE UU como la aprobación del brexit en Reino Unido son dos aspectos que preocupan enormemente a la comunidad científica y cuyo impacto en la investigación habrá que observar durante el próximo año.

La salida del Reino Unido de la Unión Europea puede tener consecuencias en la participación británica en proyectos de investigación europeos, así como en el tránsito de estudiantes, posdoctorados e investigadores en Reino Unido.

Otro problema es la llegada de Donald Trump a la presidencia de los EE UU, un político que ha calificado el cambio climático como un “fraude”. También preocupa que, tanto la Casa Blanca como el Congreso, estén controlados por un partido republicano conservador que siempre se ha mostrado en contra de la investigación en determinados campos, por ejemplo el de la células madre.
Zona geográfica: Internacional
Fuente: SINC

Ladrillos con alta resistencia a partir de residuos de construcción

Investigadores del departamento de Física aplicada de la Universidad de Huelva y de las Universidades Estatal Paulista y del Oeste Paulista de Brasil han conseguido nuevos materiales para la elaboración de ladrillos más resistentes a partir de una materia prima con muy bajo coste. El material se extrae directamente de las plantas de gestión de residuos de construcción sin necesitar apenas tratamiento y evita tener que invertir en material de relleno (gravas y arenas), o en cementadores (cemento o cal) para la fabricación de los nuevos bloques.

Actualmente, las exigencias de las normativas europeas y americanas fijan en 6 y 4 megapascales respectivamente, los mínimos que debe cumplir cualquier material que se utilice en construcción. El megapascal es la medida que utilizan para conocer la capacidad de carga para un ladrillo de pared. Sin embargo, los nuevos bloques ideados por los expertos consiguen una resistencia de más de 7 megapascales.

Se han conseguido nuevos materiales para la elaboración de ladrillos más resistentes a partir de residuos de construcción y con muy bajo coste
Además de su alta resistencia y menor coste, otra ventaja añadida es que aumenta la cantidad de materiales aprovechables en las plantas de gestión de residuos de la construcción. Hoy día, los materiales derivados del reciclado de tamaño inferior a 4,8 milímetros son desestimados para su uso, pero con la nueva técnica que plantean los expertos de Huelva se utiliza todo el material obtenido tras el proceso al no poner ningún tipo de limitación al tamaño de las partículas de las materias primas reutilizadas.

“En el estudio, centrado en el caso de Brasil, hemos determinado que la nueva técnica que proponemos para la fabricación de bloques para la construcción, puede suponer una solución efectiva e inmediata, especialmente en países donde no se recicla o donde es demasiado caro edificar, bien por la falta de material, bien por el encarecimiento en el transporte de materiales”, explica el investigador principal del proyecto Manuel Contreras, de la Universidad de Huelva.

Las conclusiones del estudio, publicado en la revista Construction and Building Materials, demuestran, precisamente, que los nuevos bloques podrían fabricarse sin necesidad de ninguna inversión previa, ahorrando en los costes de realización. Por ello, se proponen como una alternativa válida en países en vías de desarrollo en los que el acceso a la materia prima resulta más difícil.

Reciclar para ahorrar

El procedimiento que siguen los expertos, una vez obtenida la materia prima, es similar al de la fabricación de cualquier tipo de bloque, por lo que no es necesaria ninguna inversión en la industria ladrillera. Al igual que con otros materiales, se mezcla con agua y cal o cemento, procedentes también de otras industrias en las que se obtienen estas materias como producto de residuo. Tras la molturación, se homogeniza y se prensa en los moldes, utilizando la misma maquinaria. De hecho, los experimentos se han desarrollado en prensas con un rendimiento inferior al 30% con respecto a las que suelen usarse en Europa o América en la fabricación de ladrillos.

Presentan la ventajas de su aplicación en países como España, con una normativa sobre el tratamiento de residuos industriales procedentes de la construcción
Otro aspecto que han tenido en cuenta los investigadores durante el estudio son las ventajas de su aplicación en los países como España, en los que la normativa con respecto al tratamiento de residuos industriales procedentes de la construcción es clara. En ellos, es de obligado cumplimiento apilar en cubas todos los restos de demolición y de construcción. Una vez transportadas a las plantas de reciclaje, se separan todos los elementos metálicos de los que no lo son. Mientras los primeros son reciclados como chatarra, estos últimos son triturados para utilizarlos como material de relleno, como mortero o para hacer hormigón para su aplicación en carreteras, por ejemplo.

Sin embargo, un 40% de la masa total obtenida supera los 4,8 mm, por lo que hay mucha cantidad de residuo que no se recicla. La nueva técnica permite reutilizar el 100% de los restos de demolición.

Su implantación en otros países en vías de desarrollo, en los que los procedimientos de reciclaje y de fabricación no están tan desarrollados, favorecerá la aplicación y  el cumplimiento de la normativa internacional en gestión de residuos sólidos, al mismo tiempo que plantea una solución viable al problema del acceso a la materia prima de construcción.

Precisamente, los investigadores han desarrollado sus experimentos en Brasil donde, debido a su gran extensión, problemas de comunicación e incluso la escasez de algunos tipos de materias primas, hace complicada la producción de bloques por los costes añadidos del transporte de materiales. Tanto para la población local como para las empresas, el tratamiento de los restos de demolición suponen una doble ventaja. Por un lado, ahorra en los costes de materiales y por otro, se reducirían los vertederos incontrolados que proliferan por todo el país, y que suponen un conflicto medioambiental de índole nacional.

“El hecho de que la población pueda ver en la gestión de este tipo de residuos una posibilidad de ingresos extras, puede provocar el fin de estas prácticas habituales y que las industrias ladrilleras cuenten con un material de menor coste que el que supone la adquisición de cemento u hormigón, lo que supondría también un ahorro para las edificadoras”, añade el experto, que ha liderado el estudio financiado por la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía.

 

Referencia bibliográfica:

Manuel Contreras Llanes, Silvio Rainho Teixeira, Murilo Lucas : ‘Recycling of construction and demolition waste for producing new construction material (Brazil case-study)’, Construction and Building Materials, 2016.

Fotografía: Ladrillo / Fundación Descubre

Alargan la vida de ratones gracias a la reprogramación celular

Científicos del Instituto Salk de Estudios Biológicos en California (EE UU) han conseguido, en ratones con progeria –una enfermedad genética que provoca el envejecimiento prematuro–, aumentar su esperanza de vida desde una media de 18 semanas a 24, lo que supone un 30% más.

El hallazgo, publicado en la revista Cell, muestra cómo los investigadores han revertido los signos del envejecimiento en estos ratones a través de la reprogramación de marcas químicas en el genoma, conocidas como marcas epigenéticas.

La hipótesis del grupo de expertos es que dichas marcas –que controlan la expresión de los genes y protegen nuestro ADN– son las principales causantes del envejecimiento, pero que pueden ser maleables llegando incluso a reducirse.

“No hemos corregido la mutación que causa el envejecimiento prematuro de estos ratones”, explica el albaceteño Juan Carlos Izpisúa Belmonte, profesor del Laboratorio de Expresión Génica del Instituto Salk. “Alteramos el envejecimiento cambiando el epigenoma, lo que indica que se trata de un proceso flexible”.

“Los animales y las células de la piel usadas en nuestro estudio rejuvenecen por cambios epigenéticos, pero desconocemos exactamente cuáles son las marcas y los cambios responsables de este proceso”, añade a Sinc el investigador español.

En el futuro, el equipo espera aprender más sobre cómo cambia el epigenoma durante la reprogramación parcial y desarrollar nuevos métodos para revertir estos cambios de una manera más específica y optimizada. “Convertir completamente un programa epigenético viejo en uno joven”, subraya Izpisúa Belmonte.

En la imagen, Juan Carlos Izpisua Belmonte, investigador español en el Laboratorio de Expresión Génica del Instituto Salk. / UCAM

Reprogramación celular parcial

Este es el primer estudio en el que la reprogramación celular in vivo logra prolongar la vida útil de un animal vivo. Las investigaciones anteriores acabaron con ratones que murieron de inmediato o desarrollaron tumores extensos. Para evitar estas nefastas consecuencias, el equipo de expertos llevó a cabo una reprogramación celular parcial.

La reprogramación celular convierte a una célula adulta –en este caso células de la piel– en una célula pluripotente inducida (iPS), que se caracteriza por poseer una alta tasa de proliferación y todavía no está especializada para realizar funciones específicas.

Dicha reprogramación implica inducir la expresión de cuatro factores, conocidos como factores Yamanaka –llamados así por su descubridor, el premio Nobel Shinya Yamanaka– en estas células.

Los factores deben expresarse de 2 a 3 semanas para que las células alcancen la pluripotencia.

En este caso, el equipo del Salk utilizó la reprogramación parcial, que indujo la expresión de los factores de Yamanaka durante solo de 2 a 4 días. De esta forma, las células no alcanzan la pluripotencia, sino que continúan manteniendo su especificidad anterior.

Es decir, sin perder su identidad, estas células son capaces de dividirse indefinidamente, como las embrionarias, transformarse en cualquier tipo de célula presente en nuestro organismo y revertir los signos de la vejez.

Gracias a este proceso se consigue disminuir los signos de disfunción en la célula asociada a la edad. Así, la reprogramación parcial de células in vitro redujo la acumulación de daño del ADN y restauró la estructura nuclear.

 

¿Replicar en seres humanos?

El equipo indujo la expresión de los factores de Yamanaka en todas las células del organismo usando su enfoque de reprogramación parcial y varios órganos mejoraron. Los roedores tratados con este procedimiento parecían más jóvenes, su función cardiovascular había mejorado y vivían un 30% más que los ratones no tratados.

El envejecimiento es un gran problema social y es el principal factor de riesgo para todas las enfermedades que sufrimos. Los animales mostraban una recuperación celular de la afectación causada por la progeria y también de la causada por el paso del tiempo normal.

Por ejemplo, el tejido de la piel, el bazo, el riñón y el estómago tenían un aspecto renovado cuando se observaban bajo el microscopio.

“Es difícil decir específicamente por qué el animal vive más tiempo”, subraya Paloma Martínez-Redondo, también investigadora del Salk. “Pero sabemos que la expresión de estos factores induce cambios en el epigenoma, y esos cambios conllevan beneficios a nivel celular y del organismo”.

Sobre la posibilidad de replicar el hallazgo en humanos, Izpisúa Belmonte se muestra optimista: “Estamos desarrollando estrategias para inducir el rejuvenecimiento celular mediante reprogramación usando compuestos químicos. Comparado con los factores de reprogramación, estos nuevos métodos serán más fáciles de aplicar en la clínica y por lo tanto utilizarse en humanos”.

El científico español afirma que este tipo de compuestos podría estar en ensayos clínicos en los próximos diez años. “Nuestro objetivo no es solo lograr que vivamos más, sino que vivamos más años sanos. Mejorando cómo envejecemos reduciremos el riesgo de padecer muchas enfermedades”, concluye.

Referencia bibliográfica:

Ocampo et al.: ‘In vivo amelioration of age-associated hallmarks by partial reprogramming’. Cell

Imagen: Viñeta sobre el envejecimiento a través de la reprogramación celular. Instituto Salk

Una empresa impulsa la investigación sobre videojuegos en la universidad

El mundo de los videojuegos ha aterrizado en el entorno universitario para ofrecer entretenimiento y aprendizaje a través de la investigación. El artífice de esta unión es PadaOne Games, una empresa de base tecnológica (EBT) en la que participa la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

PadaOne Games surge como una EBT de desarrollo de videojuegos por iniciativa de tres profesores de la facultad de Informática de la UCM: Pedro Antonio González, Marco Antonio Gómez y Pedro Pablo Gómez.

Todos ellos son miembros del Grupo de Aplicaciones de Inteligencia Artificial (GAIA) y llevan más de diez años trabajando en arquitectura software e inteligencia artificial de videojuegos, lo que les convierte en pioneros, al ser uno de los primeros equipos universitarios españoles en apreciar el potencial de este tipo de entretenimiento.

“El trabajo en una EBT nos ha permitido madurar como investigadores, pues nos obliga a enfrentarnos a problemas propios de la industria y la producción profesional de videojuegos”, destaca Pedro Antonio González.

 

De RTVE a PlayStation

Entre sus actuales líneas de investigación está la producción de herramientas para crear contenido sin necesidad de programar. El primer resultado es Behavior Bricks un middlewaresoftware de soporte al desarrollo de aplicaciones– para Unity 3D –plataforma de desarrollo de videojuegos–.

Otro de sus objetivos es la aplicación de la tecnología de los videojuegos con fines más allá del entretenimiento. Son los conocidos como juegos serios. PadaOne Games participó en el desarrollo del juego oficial de la serie de RTVE Carlos Rey Emperador que, asesorado por historiadores, recrea la política del reinado de Carlos I de España.

Actualmente, el grupo trabaja con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en el proyecto Enigma

Actualmente, el grupo trabaja con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en el proyecto Enigma. La visita al Museo Lázaro Galdiano va mucho más allá y se convierte en la búsqueda de un tesoro para niños y adultos, gracias a una aplicación con retos y pistas de las imágenes expuestas. “Buscamos el diálogo entre el adulto y el niño, entre lo digital y lo analógico”, apunta González.

La EBT también colabora con equipos españoles e internacionales. Por ejemplo, es uno de los coproductores del videojuego Zombeer, desarrollado para PlayStation 3, y se ha encargado de adaptar el videojuego Shiny the Firefly para la Wii U a partir de la versión móvil.

PadaOne Games, en su apuesta por la transferencia de conocimiento, quiere involucrar a los jóvenes estudiantes de máster, y servir como lanzadera para la publicación de juegos desarrollados por ellos mismos. “En un entorno donde la empresa vive de espaldas a la investigación, esta es una vía de tender puentes entre ambos mundos”, concluye el informático.

Fuente: Sinc e Universidad Complutense de Madrid
Imagen: Videojuego Shiny the Firefly, de PadaOne Games de Nintendo.