La Comisión Europea (CE) ha sancionado este viernes a la red social X con una multa de 120 millones de euros por incumplir varias obligaciones de transparencia y diseño establecidas en la Digital Services Act (DSA), la normativa comunitaria destinada a regular las grandes plataformas digitales.
Los motivos de la sanción
Según lo detallado por la CE, la sanción responde a tres principales violaciones:
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El “diseño engañoso” de su distintivo azul de verificación —la famosa “marca azul”—, que da la impresión de autenticidad oficial a los usuarios, aunque su concesión depende exclusivamente del pago.
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La falta de transparencia en su repositorio de publicidad: X no ofrecía suficiente claridad sobre los anuncios publicados en su plataforma, lo que impide que usuarios e investigadores puedan analizar adecuadamente campañas, sus responsables y su contenido.
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Las trabas impuestas al acceso a datos públicos para investigadores, lo que limita la posibilidad de estudiar contenidos, publicidad, moderación o posibles riesgos asociados a la plataforma.
La multa se reparten así: 45 millones por la verificación azul, 35 millones por la opacidad de la publicidad y 40 millones por la restricción a investigadores.
La investigación comenzó en julio de 2024, y durante ese tiempo la CE analizó si estas prácticas vulneraban el derecho de los usuarios a tomar decisiones “libres e informadas”.
Qué implica esta sanción
Esta decisión marca la primera vez que la CE impone una sanción relevante a una plataforma en virtud de la DSA.
Desde Bruselas han enfatizado que la multa no busca anular la actividad de la red social, sino imponer un “freno disuasorio”: la intención es que tanto X como otras plataformas entiendan que deben cumplir con estándares de transparencia, claridad informativa y respeto a los derechos de los usuarios.
En este sentido, la responsable de la DSA, Henna Virkkunen, declaró que prácticas como vender la verificación sin comprobar identidad —o dificultar el acceso a datos públicos— “no tienen cabida en Internet en la UE”.
Además, la CE ha concedido a X 60 días para presentar un plan de medidas correctoras respecto al sistema de verificación, y 90 días para cumplir con lo relativo a publicidad y acceso a datos. Si no lo hace, podría afrontar sanciones adicionales.
Reacciones, contexto y precedentes
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A nivel político, la sanción ha generado críticas desde sectores estadounidenses, que acusan a la UE de querer “censurar” a las grandes tecnológicas.
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Desde la CE, sin embargo, subrayan que la DSA no se trata de un instrumento de censura, sino de control democrático, transparencia y responsabilidad en el entorno digital.
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El castigo a X se enmarca en una ronda más amplia de investigaciones y sanciones de la UE contra grandes compañías tecnológicas, en un contexto en el que busca reforzar los derechos de los usuarios y la seguridad del entorno digital.
Qué significa para los usuarios y la regulación digital
Para los ciudadanos europeos, la multa pretende traducirse en una internet más transparente y fiable: verificación más rigurosa, mejor acceso a información sobre publicidad y mayores posibilidades de que expertos independientes analicen datos de plataformas. En definitiva, que las grandes redes operen bajo criterios claros, responsables y públicos.
Para el ecosistema digital, la sanción establece un precedente: la DSA deja de ser teórica y empieza a aplicarse. Si las empresas no ajustan sus prácticas, pueden enfrentarse a sanciones económicas relevantes —y a presión pública y reguladora.
Para la propia X, supone un momento decisivo: debe adaptarse a la normativa comunitaria si quiere seguir operando en la UE sin más sanciones, lo que probablemente implicará cambios profundos en su sistema de verificación, publicidad y acceso a datos.
