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Cómo compartir décimos de Lotería por Whatsapp con seguridad

Se acerca uno de los días del año que más ilusión genera, el Sorteo de la Lotería de Navidad. Durante estas fechas, todos hemos oído o dicho alguna vez, ‘he compartido este número con un compañero de trabajo’ o ‘con un familiar’. Así sólo pagamos parte del boleto. Frente a las dudas que pueda ocasionar compartir lotería, ARAG, compañía aseguradora especialista en Defensa Jurídica, da consejos legales relacionados con el sorteo, muy útiles para el ciudadano:

Compartir un décimo por Whatsapp es legal

Según Loterías y Apuestas del Estado (LAE), tres de cada cuatro españoles que compran Lotería lo hacen compartiendo el número con otra persona. Y con el avance de las nuevas tecnologías, cada vez es más común que lo hagan a través de Whatsapp. ‘Es legal utilizar esta vía pero toda prevención es poca y recomiendo seguir una serie de consejos’, comenta Miriam Montero, abogada de ARAG. Entre ellos, identificar a todos los miembros del grupo de Whatsapp, que aparezca el nombre y apellidos de la persona depositaria, que ésta haga una captura del número a la perfección -con el número de serie, la fracción, código, etc.-. Además, detalla, ‘es importante que en el chat se indique la cantidad de dinero o porcentaje que ha aportado cada persona del grupo por la compra del décimo’. Y añade que sería oportuno remitir correos electrónicos guardando el chat de la conversación.

Guardar pruebas al compartir un décimo

Antes de pagar y confiar en la compra de un décimo, debes comprobar que éste sea auténtico, que tenga logo, código y todos los elementos de verificación. Si quieres cerciorarte de que el lugar es seguro y está autorizado por el Estado, puedes acceder a la web oficial de la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado, a través de loteriasyapuestas.es. Muchas personas aún prefieren ir a comprar el número en la Administración. Aún así, la compra por Internet ha ido incrementando en los últimos años, por eso algunas administraciones también cuentan con una web de venta online. ‘Debes asegurarte de navegar por una web segura ya que hay mucho fraude. El sitio web debería tener, al menos, un nombre o razón social, NIF o CIF del titular, dirección completa, número de teléfono y correo electrónico donde nos podamos dirigir, y en caso de duda es mejor abstenerse de comprar’, recomienda Miriam Montero. Una vez finalizada una compra online es aconsejable guardar los emails de confirmación y, si puede ser, también capturas de pantalla de la compra.

En el caso de tener un décimo y que salga premiado, si se comparte y la otra persona lo cobra sin contar con los demás propietarios del décimo podría cometer un delito y ya se hablaría de una cuestión penal. Sucede lo mismo en el caso de falsificación. ‘Por eso es tan importante guardar pruebas al compartir un décimo’, recuerda Miriam Montero.

Otro de los consejos de ARAG es que se sea consciente que el boleto caduca, y además que depende del importe del premio o de si es una participación se cobra en un lugar u otro. Por tanto, se debe ser muy prudente y no olvidarse de revisar o ir a cobrar un décimo, ya que pasados los tres meses desde el día siguiente la fecha del sorteo se pierde el derecho a recibir el premio. Sólo se ampliaría en un día más si el último día del periodo fuera festivo en la localidad en la que se tramita el pago del décimo premiado. El importe de los premios que no se han reclamado o vendido se los queda el Estado en beneficio del Tesoro Público.

¿Cómo se cobra el décimo de Lotería?

Los décimos ganadores se cobran en la Administración de Lotería si son cuantías inferiores a 2.500 euros, pero para importes iguales o superiores a los 2.500 el ganador deberá acudir a las entidades financieras concertadas con Loterías y Apuestas del Estado. Se debe tener en cuenta que los bancos no pueden cobrar al premiado ninguna comisión o recargo. En cuanto a las participaciones, si son ganadoras, la cantidad se reclama en la entidad, colegio o lugar donde hayamos comprado la participación.

Los premios tienen un tributo cuando son superiores a 2.500€, ya que los primeros 2.500 euros están exentos de tributación. Es a partir de este importe que se retiene el impuesto de la renta -un 20%- pero ‘desde 2013 ya dan el líquido directamente habiendo practicado la retención, así que no hará falta incluirlo en la declaración de la renta, aunque sí los rendimientos de la cantidad económica, ya sea por los intereses que genera el dinero ganado en tu banco o en inversiones realizadas con el importe ganado’, añade Miriam Montero, abogada de ARAG.

¿Y si se esta casado?

Si a uno de los dos cónyuges le toca la lotería, el premio se repartirá según el régimen matrimonial. Si es en régimen de separación de bienes se interpreta que el décimo y su premio es de la persona que ha adquirido el número. Pero, si es en régimen de gananciales se traduce con que el boleto pertenece a los dos cónyuges y, por tanto, va a medias.

¿Y si el décimo premiado se ha deteriorado?

Depende de lo deteriorado que esté, tiene solución, aunque no es un proceso fácil. La abogada de ARAG explica las distintas vías para poder reclamar. Primero se debería informar a través de la solicitud de pagos de premios, a Loterías del Estado para que lo autentifiquen. Allí harían pruebas, y en caso de duda, lo llevarían -en segunda instancia- a La Casa de la Moneda y Timbre para comprobar su autenticidad: la tinta, que no sea ninguna falsificación, etc. Pero todo depende de lo que se haya quedado deteriorado para que sea posible hacer una peritación. Si en La Casa de la Moneda y Timbre lo ven todo correcto, autorizarán el pago del premio sin ningún tipo de problema.

Fuente: Comunicae

Las redes sociales nos roban el sueño

El día tiene 24 horas pero para muchos españoles bien podría tener 22. Cada día, cerca de la mitad de la población, la que tiene acceso a redes sociales, dedica dos de ellas a navegar por las fotos, los likes y los mensajes de los amigos.

Es la conclusión del último estudio de la agencia We Are Social, que no sólo incluye las redes sociales tradicionales sino que también mide el impacto de las herramientas de comunicación con las que hemos sustituido la voz y los mensajes de texto, como Whatsapp o Line.

Nuestro caso no es especial. Al igual que la web se convirtió en sinónimo de Internet para muchos de los usuarios que se conectaron a finales de los 90 y principios del siglo XXI, hoy son estas redes las que monopolizan el tiempo que pasamos conectados.

Facebook, por supuesto, ocupa un lugar preferente. Atesora ya más de 1.500 millones de usuarios activos al mes. La cifra diaria se acerca ya a los 1.000 millones de personas, la inmensa mayoría desde el teléfono móvil.

La empresa ha realizado compras estratégicas a lo largo de los últimos años que le han asegurado un dominio total de la esfera social. Adquirió Instagram, hoy con 400 millones de usuarios activos, en el año 2012, y Whatsapp, que acaba de superar los 1.000 millones de usuarios activos, en el año 2014. Su sistema de mensajería instantánea, Messenger, es también uno de los más utilizados de la red. Cuenta con casi 800 millones de usuarios al mes.

Estas aplicaciones y servicios son conocidos en occidente. Son los que muchos usamos casi a diario. Otros grandes imperios sociales de la red, sin embargo, son desconocidos a pesar de su tamaño. QQ, de Tencent, es uno de los mayores sistemas de mensajería del mundo y microblogging (similar a Twitter), con 860 millones de usuarios activos al mes. WeChat atesora 650 millones de usuarios.

Con esas audiencias millonarias estas redes tienen garantizado una parte significativa del negocio publicitario en al red, aunque no todas han aprendido a explotarlo. Facebook ha cerrado el último trimestre con beneficios de 1.000 millones de dólares, por ejemplo. Su rival Twitter, que cuenta ya con más de 320 millones de usuarios, presentará resultados la semana que viene, pero en el trimestre anterior todavía generaba pérdidas cercanas a los 131 millones de dólares. Las redes sociales con fuerte presencia en Asia, como Line o WeChat, han empezado a explorar vías alternativas de rentabilidad, llegando a acuerdos con bancos, por ejemplo, para entrar en el negocio de las transferencias o pagos en línea.

Competir contra estos gigantes no es fácil. La inercia de esos millones de usuarios vuelve muy compleja la irrupción de cualquier startup que aspire a ser el próximo Facebook o el próximo Instagram. Las redes sociales, como otras redes de comunicaciones, se rigen por la conocida como ley de Metcalfe. Su valor aumenta proporcionalmente al cuadrado del número de usuarios. Si un nuevo competidor no consigue una masa crítica suficientemente rápido, la tendencia del público es volver a la red que garantiza una mejor exposición y alcance. Dicho de otra forma, para conseguir competir con Facebook, una red social tiene que conseguir no sólo que un usuario se anime a probarla, sino que su red inmediata de contactos, amigos y familiares también lo haga. Si no, no tendrá a nadie con quien comunicarse.

Esta dinámica ha pasado factura a startups como Path, Diaspora, Ello o, más recientemente, Peach. Consiguieron atraer la atención de medios y usuarios en su fase de lanzamiento, a veces con funciones o pequeñas innovaciones realmente interesantes o con promesas de un menor apetito por los datos personales, pero al poco tiempo se convirtieron en desiertos sin interacción alguna y esos pequeños destellos de genialidad que tenían no tardaron en ser copiados por los jugadores establecidos.

Los recursos no son el obstáculo. Incluso la propia Google, con las arcas bien repletas, ha sido incapaz de encontrar la fórmula para su apuesta social, Google+. La compañía probó con una agresiva política de crecimiento, vinculando la herramienta a algunos de sus productos más famosos como Youtube o Gmail.

El resultado fueron más de 2.200 millones de usuarios registrados pero con un nivel de interacción mínima. “Menos del 10% de los usuarios llegó a subir algo a su página en Google+”, asegura Eric Enge, consultor de la empresa Stone Temple. Durante el último año Google ha desmembrado su estrategia social, dando vida propia a las áreas del negocio que tenían algo de tracción, como su herramienta de organización de fotos.

Clasificar la situación actual como estable, en cualquier caso, sería un error. Hubo una época en la que Myspace dominaba el espacio social online, hoy ni siquiera es una décima parte de lo que representa Facebook. Nuevas generaciones toman el relevo en la red y con una diferenciación marcada o un enfoque diferente es posible hacer frente a los grandes, ganarse un hueco en el mercado e ir creciendo poco a poco.

Instagram, por ejemplo, supo hacerlo con el gancho de la fotografía. Snapchat ha conquistado a los millenials gracias a que en sus comienzos permitía enviar vídeos e imágenes capaces de autodestruirse. Muchos de sus usuarios vieron en la red social un espacio donde expresarse lejos de las miradas de los familiares. Este público joven y el interés de los desarrolladores por encontrar vías de ingresos alternativas, como los acuerdos con medios de comunicación o la venta de filtros para fotografías, ha disparado el valor de la compañía hasta los 16.000 millones de dólares.

Texto original: El Mundo

Cómo sacarle todo el partido a Whatsapp

La frontera que separa la utilidad de la esclavitud en WhatsApp es muy delgada. Tanto, que algunas cuentas de la exitosa aplicación de mensajería comienzan a mostrar los mismos síntomas de agotamiento que uno puede encontrar en el correo electrónico: mensajes sin leer, sensación de saturación, grupos abandonados… Sin embargo, dar por perdida esta utilísima herramienta de trabajo y ocio por un uso no adecuado de la misma supone un sacrificio excesivamente elevado, y aquí proponemos unas claves para utilizarlo con cabeza y aprovechar todo el potencial de la aplicación:

Es una app de mensajería, no de chat. Es cierto que cada cual puede utilizarla como mejor le convenga, pero si nos atenemos a los orígenes y espíritu de WhatsApp, la plataforma brilla cuando la utilizamos para lo que fue concebida: enviar mensajes cortos a los móviles del destinatario para que éste se dé por enterado de algo concreto y urgente. Hay que tener en cuenta que estos mensajes nos llegarán en tiempo real a un dispositivo que nos acompaña en el bolsillo prácticamente toda la jornada, y resulta difícil resistirse a la curiosidad de mirar a qué correspondía ese último aviso. Si la usamos en conversaciones sin fin o para comentar el partido, más nos vale ser conscientes de que aquella conversación puede resultar interminable, con la consiguiente pérdida de tiempo para los interlocutores.

Di NO a los grupos. En un mundo contrarreloj y en el que estamos siendo permanentemente bombardeados por notificaciones, no tiene mucho sentido echarse encima la fuente inagotable de pitidos que puede suponer un grupo en WhatsApp. Y precisamente por lo expuesto en el punto anterior, conviene ser radical en la gestión de los grupos, sobre todo en aquellos que sean improductivos: hay que aprender a salirse educadamente del grupo, o si esto nos pone en una situación comprometida, lo más recomendable será silenciar ese grupo para que no nos moleste más (así se hace en el iPhone y en Android). De esta manera, dejaremos activos aquellos grupos que sean usados únicamente para notificaciones concretas y no sean una fuente interminable de ruido.

Envía mensajes breves y al grano. Si no queremos vernos acosados por una conversación sin fin, lo más recomendable es acostumbrar a nuestro interlocutor que somos educados, pero parcos en la comunicación. En este punto, un hábil uso de los emoticonos nos ayudará mucho. El principio básico es no ser nosotros mismos generadores de tráfico de mensajes, y ser escrupulosos defensores de la filosofía original de WhatsApp.

Emoticonos, ese inesperado aliado. ¿Cree que los famosos emojis son más propios de adolescentes? Es posible que sea así, pero utilizados con habilidad pueden ser francamente útiles como elementos de comunicación, y sobre todo por su capacidad de expresar mucho en un solo carácter ¿alguien puede enfadarse ante un pulgar hacia arriba? ¿Puede haber alguien que no entienda su significado? Sin embargo, este icono puede ser definitivo para expresar que se está de acuerdo con el contenido del mensaje, pero sobre todo, para dar por concluida la conversación.

Cuidado con las confirmaciones de lectura. Y ahora que hablamos de expresar y de emociones, uno de los mayores inconvenientes de la comunicación escrita actual es la errónea interpretación de un mensaje. Así, si uno comprueba que el receptor ha leído un mensaje pero tras estar en línea no lo responde, puede sentirse ofendido o ninguneado, cuando posiblemente el destinatario simplemente quiera tratar ese asunto más tarde con más calma. En este sentido, lo más adecuado es leer el mensaje (o al menos un avance del mismo) sin dejar rastro de ello ¿Cómo hacerlo? En Android puede instalarse un widget que permite leer los mensajes sin que aparezca el temido tick azul, mientras que en el iPhone se puede fisgonear el contenido de forma anónima consultando el centro de notificaciones del terminal.

Aprovechar las ventajas de la voz. Si se anda a la carrera y no hay tiempo que perder tecleando un mensaje breve, una buena opción puede ser utilizar la voz para transmitir esta comunicación. Y en WhatsApp se puede hacer de dos maneras: bien empleando el sistema de mensajería de voz del sistema, de forma que al destinatario le llegue un audio con nuestra voz, o bien aprovechando las funciones de dictado de los móviles (es el micrófono existente en el teclado virtual de los móviles).

Texto original: El País

WhatsApp destrona a Skype en las llamadas por internet

WhatsApp no es solo la aplicación de mensajería instantánea más popular en España y en el mundo. Es también ya la principal aplicación para llamar a través de Internet, un liderazgo que ha conseguido en apenas unos meses, destronando a Skype, el servicio de Microsoft que llevaba años prestando este servicio. Así, el 33,8% de los usuarios españoles de Internet ya utilizan WhatsApp para hacer llamadas, pese a que esta modalidad se lanzó en España el 1 de abril de 2015, frente al 14,6% que usa Skype, según el Panel de Hogares elaborado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

El tercer servicio más usado para hacer llamadas de voz sobre IP (protocolo de Internet) es Facebook Messenger (10% de los usuarios de Internet), y con porcentajes casi mínimos el resto. Facetime de Apple (2,3%), Hangout de Google (2,1%), Line (2%) y Viber (1%). En conjunto, un 47,3% de los usuarios que habitualmente utilizan Internet ya realizan llamadas consumiendo datos en lugar de minutos de voz, gracias a Internet. Teniendo en cuenta solo los usuarios que hacen llamadas por Internet, el dominio de WhatsApp se percibe aún más nítido ya que el 71% de los consumidores prefieren esta aplicación a cualquier otra.

En realidad, a día de hoy, más de la mitad de los usuarios de Internet se benefician ya de estas aplicaciones porque la encuesta de la CNMC se realizó durante el segundo trimestre de este año, y se cerró el 30 de junio pasado, con lo que el número ha crecido en el tercer trimestre y sobrepasa el 50%, según fuentes de las operadoras.

A esta explosión del uso de las llamadas por Internet ha contribuido decisivamente el auge de los smartphones o teléfonos inteligentes, capaces de conectarse a la red, que ha alcanzado una penetración del 72,4% de los usuarios que tienen móvil. Este hecho ha permitido que el móvil se haya convertido en el primer dispositivo para acceder a internet, empleado por un 77, % de los internautas españoles, superando al ordenador y al portátil.

Las nuevas funcionalidades que permiten los smartphones están provocando una verdadera revolución en los hábitos de los usuarios y en la cuenta de resultados de las operadoras de telefonía. Así, entre los consumidores que usan aplicaciones para llamar a través de Internet el 45,5% ha reducido su consumo de llamadas de móvil a menos de la mitad y el 6,7% ha dejado de hacer llamadas, mientras que un 21,8% declara que ha dejado de consumir telefonía fija, y el 67,3% ya no envía SMS.

Los que hacen llamadas de datos a través de su móvil no son solo más que los que las realizan con el ordenador, sino que hacen un uso más intensivo de este hábito. Frente al 3,2% de los consumidores que realizan varias llamadas al día por su portátil o PC, hay un 29,1% que lo hace por su móvil. Y frente al 68,7% que nunca (o al menos no mensualmente) ha usado el ordenador para hacer llamadas solo un 37,1% de los usuarios de móvil se han resistido a usar esa aplicación.

El liderazgo de WhatsApp en mensajería es aún más incontestable. El 84,6% de los internautas la usa, seguida de Facebook Messenger (25,2%) y Skype (8,1%), aunque en este caso, los encuestados declaran usar varias aplicaciones. Solo una minoría del 11,3% de los usuarios no emplea ninguna de ellas para remitir mensajes. El dato se corresponde con otro que revela que un 72,6 % de los que usan a diario aplicaciones de telefonía para enviar mensajes ya no escriben SMS.

La implantación meteórica de WhatsApp para realizar llamadas tiene que ver, en parte, con ese dominio en la mensajería. Cuando se lanzó el servicio de voz hace siete meses, una mayoría de usuarios tenía instalado WhatsApp y lo usaba también como agenda para llamar a sus contactos a través del móvil. La compañía, adquirida por Facebook en octubre de 2014, redirigió todas estas llamadas a su aplicación de voz por Internet, lo que supuso una plataforma de lanzamiento con la que no contaban otras aplicaciones.

Las operadoras están sufriendo en sus ingresos este cambio de hábitos, ya que la facturación por llamadas de voz y SMS ha caído y aún no compensan este retroceso con el aumento de ingresos por datos. Alegan que la calidad de las llamadas de VoiP es mucho menor, con cortes y retardos en la transmisión, y que no existe ninguna garantía en caso de caída del servicio por parte de las empresas.

Pero los consumidores valoran el bajo precio o la gratuidad de la llamada (sin contar el consumo de datos), incluso en las comunicaciones internacionales, y mejoran la calidad de la comunicación aprovechando conexiones de calidadd e wifi o de 4G.

Texto original: Ramón Muñoz, en El País.

Los usuarios de WhatsApp de iOS tendrán que pagar también cuota anual

Los usuarios del sistema operativo iOS también tendrán que pagar para utilizar WhatsApp, según ha confirmado la compañía de mensajería instantánea. Además de los 0,99 dólares/euros que tendrán que pagar para descargar la aplicación, se les cobrará 1 dólar/euro al año por utilizarla.

Esta cuota anual ya había sido aplicada a las plataformas Android, Blackberry y Windows Phone, aunque sus usuarios no necesitan pagar para descargar el servicio. WhatsApp es una de las aplicaciones más descargadas en Europa y Estados Unidos, y en el caso de iOS se ha mantenido en la primera posición de la lista de ‘apps’ de pago más descargadas casi desde su lanzamiento.

El máximo responsable de la compañía, Jam Koum, ha indicado que, como ya viene advirtiéndose desde hace unos meses, el cambio en el modelo de pago para iPhone se producirá a lo largo de este año, aunque no se ha establecido una fecha exacta.

Desde que fuese lanzado en 2009, WhatsApp cuenta ya con más de 200 millones de usuarios activos y se reciben más de 17.000 millones de mensajes cada día.