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Datos de Twitter y Google Books confirman la americanización del inglés

 

Vocabulario empleado en libros de editoriales británicas y americanas a lo largo de la historia. / IFISC (CSIC-UIB)

 

SINC Del imperio británico se decía a finales del siglo XIX lo que ya se comentó antes del español: que en él nunca se ponía el sol. Desde Australia a Canadá, pasando por la India, Egipto, Sudáfrica o el Caribe, el territorio británico se extendió por los cinco continentes. Herencia de este extenso imperio es el puesto indiscutible del inglés como lengua internacional en política, ciencia, comercio e incluso cultura.

Sin embargo, el ascenso de los Estados Unidos como potencia mundial durante el siglo XX ha conducido a un cambio en el uso del inglés oral y escrito a lo ancho del mundo, dando lugar a un proceso de americanización del inglés.

El proceso de americanización florece al observar que veintitrés de los treinta países de la lista utilizan más el inglés americano que el británico

Ahora un equipo de investigadores, entre los que se encuentran científicos del Instituto de Física Interdisciplinaria y Sistemas Complejos (IFISC, UIB-CSIC) y una investigadora del departamento de Filología Española, Moderna y Clásica de la Universitat de las Illes Balears, han analizado cómo se distribuyen espacial y temporalmente las variantes británicas y americanas del inglés.

Como base para su estudio tomaron un corpus de más de 30 millones de tuits geolocalizados, una herramienta útil para examinar la distribución espacial, así como la base de datos de Google Books para observar la evolución temporal. La variación lingüística se investigó a nivel léxico y ortográfico, empleando una selección de alternativas británicas y americanas.

“La ventaja de nuestro enfoque es que podemos abordar el lenguaje escrito estándar (con Google Books) y las formas más coloquiales de mensajes de microblogging (con Twitter)”, destacan los autores en su estudio, que publican en la revista Computation and Language.

De esta forma, se elaboró una lista de países ordenados por el nivel de americanización de su inglés. En los extremos del listado se encuentran, lógicamente, los Estados Unidos (como país con un mayor uso del inglés americano) y Reino Unido e Irlanda (como el país con más tuits en inglés británico).

Según los resultado del trabajo, el proceso de ‘americanización’ florece al observar que veintitrés de los treinta países de la lista utilizan más el inglés americano que el británico.

El vocabulario americano gana terreno

Incluso en los países con un mayor número de tuits que emplean la norma ortográfica británica, el vocabulario utilizado proviene de la variante norteamericana. Únicamente en el Reino Unido e Irlanda el uso del inglés británico domina tanto la ortografía como el vocabulario.

En el caso de la evolución temporal, se puede observar cómo las obras publicadas por editoriales tanto británicas como norteamericanas han sufrido este proceso de americanización, el cual se acentúa sobre todo después de la publicación del primer diccionario americano en 1828 y durante la guerra fría, momento en el que los Estados Unidos afianzaron su posición como primera potencia mundial.

El estudio constituye un ejemplo de cómo el empleo de datos masivos (big data) permite analizar y caracterizar el modo en que las lenguas evolucionan en el espacio y el tiempo, tanto en un registro formal como coloquial, según los autores. Del mismo modo, el artículo pone de manifiesto cómo ciertos eventos históricos suponen puntos de inflexión en la evolución del uso de las lenguas.

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Infografía: IFISC (CSIC-UIB)

Referencia bibliográfica:

Bruno Gonçalves, Lucía Loureiro-Porto, José J. Ramasco, David Sánchez. “The Fall of the Empire: The Americanization of English“, Computation and Language, julio de 2017. arXiv:1707.00781

El tóner, nuevo campo de batalla por el ahorro en la oficina

El uso de recambios originales para impresoras en las oficinas escasea, mientras aumenta el uso de cartuchos reciclados y de marca blanca, según los últimos datos publicados por el sector. En el último ejercicio, la adquisición de tóners y cartuchos de marca blanca y recambios reciclados ha aumentado un 18 por ciento en el conjunto de España. Dentro de la actividad comercial, cada vez son más las empresas que optan por ahorrar el coste de la marca y apostar por este tipo de consumibles, siempre y cuando tengan la garantía de plena compatibilidad.

Las propias marcas de impresoras como HP y Samsung ya han reaccionado a esta tendencia de consumo de toner y se han sumado al carro y han sacado sus propias recomendaciones de tóner compatibles con Samsung y HP. Uno de los más demandados dentro de los tóner compatibles con la primera, se encuentra el tóner para Samsung MLT-D2082.

Esta impresora multifunción ha encontrado en las oficinas y edificios comerciales su mercado de expansión. Sin embargo, ante el descenso de ventas en los recambios de su propia marca, la empresa coreana ha implementado una hábil estrategia de educación del consumidor para identificar los cartuchos y tóner que son compatibles con sus dispositivos.

Llegan los cartuchos reciclados

Las empresas fabricantes de impresoras acusan el retroceso que están viviendo los modelos de tinta tradicionales. Solo 1 de cada 5 oficinas en España ha adquirido en el último año una impresora de tinta. Fuentes del sector explican que mantienen esta línea de negocio para suplir esa mínima demanda, que proviene mayoritariamente de autónomos y micropymes.

Sin embargo, este nicho de mercado también está virando su preferencia hacia el tóner. A diferencia del cartucho tradicional, el tóner no se seca cuando no se le da un uso continuado, y al cambio entre mayor uso y calidad-precio de impresión, sale ganando.

De ahí que las empresas del sector estén apostando por acuerdos de colaboración con los distribuidores de cartuchos reciclados a fin de neutralizar sus costes y suplir una demanda existente que les interesa mantener.

¿Por qué eligen las empresas cartuchos reciclados para sus impresoras? Las empresas consultadas señalan el ahorro de costes como principal motivación de compra. Y es que por cada cartucho de marca que adquirían hace unos años, hoy renuevan dos y hasta 3 veces el recambio, dependiendo del modelo de impresora del que se trate.

Otro de los argumentos que esgrimen las oficinas tiene que ver con el impacto en el medio ambiente. Hemos consultado a diversos profesionales de fabricación de cartuchos y tóners reciclados para impresoras. Desde su punto de vista, cada cartucho de marca nuevo supone el consumo de 2 litros de petróleo, mientras que si se reutiliza la carcasa, esta demanda desaparece.

Ante la pregunta de qué garantías aportan los cartuchos reciclados, insisten en que siempre que se produce una recarga de tinta, se comprueba el buen estado del conjunto.

El negocio de las falsificaciones

A pesar de la competencia existente en las marcas y las compañías que producen y distribuyen cartucho y tóners de marca blanca, ambos actores del juego han unido fuerzas para concienciar a los consumidores frente al incremento de las falsificaciones en los recambios de las impresoras.

Así, desde colectivos de empresas de tóner de marca blanca remarcan que en su caso no engañan al cliente. Desde el minuto uno, el interesado es informado de que el cartucho que está adquiriendo es compatible con su impresora pero no pertenece a la marca de la misma.

En muchos casos, confiesan, las propias marcas llegan a acuerdos de fabricación y logística con este tipo de empresas para sacar rédito de sus procesos de producción y de su marca.

Los datos son estremecedores. Los responsables del programa Anti-Counterfeit and Fraud Program de HP cifran en más de 3000 las incautaciones realizadas de falsificaciones de sus tóner. Estos tenían la impronta HP, lo que lleva a sus ejecutores a incurrir no solo en un delito de venta fraudulenta, sino en el uso no autorizado de una marca registrada.

En los dos últimos años, las marcas como HP y Samsung reconoce haber identificado más de 20.000 unidades de tóner falsificados en el conjunto de la Unión Europea. En estas ruedas de tráfico, España se muestra como un país en tránsito. Los 1800 cartuchos incautados el año pasado recalaban en el país camino de diversos destinos en África.

 

Fintech: cómo evolucionan las finanzas en la red

Las empresas de tecnología financiera, más conocidas como Fintech, se dedican a la utilización de las nuevas tecnologías con la finalidad de ofrecer servicios financieros de forma más cómoda y menos costosa que las tradicionales entidades bancarias. Este método de financiación alternativo se está consolidando en el mercado europeo. El pasado año 2016, su volumen total de negocio ascendió a 5.431 millones de euros, lo que supuso un crecimiento del 92% respecto al año anterior. En España también se incrementó la confianza en estas compañías telemáticas, según revelaron los datos del Informe Mundial de Banca Minorista, que confirman que un 70% de los españoles solicitó al menos un crédito rápido a través de estas plataformas online, como Credy u otras muchas, en algún momento del 2016. Este hecho se debe a que la evolución de la crisis económica está provocando que a un alto número de personas le surjan dificultades para hacer frente a algunos pagos como el incremento rápido de la cuantía de una factura, la reparación del coche o cualquier otro gasto inesperado.

La principal ventaja por la que se suelen elegir las empresas Fintech es que conceden préstamos rápidos online con gran rapidez. Lo único que necesita un usuario para comenzar el trámite de solicitud es tener en posesión un dispositivo electrónico con conexión a Internet y acceder a la página web deseada. Primero, deberá registrarse y crear una cuenta introduciendo sus datos personales y la información adicional que se le pida. Después, podrá introducir la cantidad de dinero que quiera solicitar y el tiempo en el cual vaya a devolverla. Acto seguido, aparecerá el coste total del crédito, incluidas las tasas de gestión de la firma. Tras unos segundos, los sistemas automáticos del portal online estudiarán la solicitud y el dinero será inmediatamente indicado al número de cuenta bancaria previamente indicado. El proceso entero no durará más de unos 10 o 15 minutos, al contrario que en las entidades bancarias, donde puede retrasarse varios días o semanas.

Las compañías de este tipo ofrecen minicréditos a personas que realmente tengan dificultades económicas. Cabe la posibilidad de obtener un préstamo sin necesidad de disponer de una nómina. Tampoco es necesario presentar un avalista que garantice la devolución del dinero solicitado en caso de retraso o impago. Incluso, si el solicitante está registrado en cualquier listado de morosos como Asnef podrá pedir un crédito a través de estas webs. Todas estas ventajas evitan los papeleos innecesarios y las trabas burocráticas habituales en este tipo de procesos, si se realizan a través de los bancos, quienes normalmente exigen explicaciones y justificaciones del motivo por el cual se necesita la cantidad de dinero solicitada. Sin embargo, a través de la red, el crédito se puede pedir desde cualquier lugar y todas las horas del día y de la noche, sin limitación de horarios.

Todas estas ventajas han hecho que el sector financiero virtual incremente sus ingresos, brindando sus servicios cada vez a más personas, que solventan sus problemas pecuniarios con gran facilidad.

Robots obreros de la construcción

Un equipo de ingenieros del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, en EE UU) pretende revolucionar la industria arquitectónica a través de la robótica. Mediante una máquina de construcción digital diseñada por ellos, han ‘imprimido’ una estructura de 4,7 metros de largo y 3,7 metros de alto en menos de 14 horas.

La máquina, que funciona con baterías y energía solar, está equipada con un brazo robótico cuya precisión supera a la de los sistemas de construcción tradicionales. La estructura se construyó con espuma aislante, pero el robot es capaz de usar otros materiales como cemento, escombros o incluso hielo, si se encuentra en su entorno.

Según los autores del estudio, publicado esta semana en Science Robotics, este es uno de los mayores trabajos de impresión en 3D realizado por un sistema automatizado, y se ha hecho a la mayor velocidad registrada hasta ahora.

Un sistema extrasolar esconde siete mundos donde buscar vida

Sinc La NASA llevaba unos días anunciando un gran descubrimiento más allá del sistema solar y este miércoles por fin se ha dado a conocer: la detección del primer sistema conocido de siete planetas del tamaño de la Tierra alrededor de una sola estrella. Un equipo internacional de astrónomos, liderado por europeos, informa en la revista Nature de la existencia de esos siete planetas transitando por delante de TRAPPIST-1, una estrella ultrafría y enana –poco más grande que Júpiter– situada a 40 años luz, en la constelación de Acuario.

“Los siete planetas tienen temperaturas (de entre 0 y 100 ºC) lo suficientemente bajas como para hacer posible la presencia de agua líquida en sus superficies”, destacan los autores en su artículo, cuyo hallazgo convierte a este sistema planetario en uno de los mejores candidatos para buscar vida fuera del sistema solar. Incluso tres de los mundos se encuentran en la zona de habitabilidad de su estrella y podrían tener océanos de agua.

Si esta configuración planetaria es común, nuestra galaxia podría estar repleta de planetas como la Tierra

“Este descubrimiento podría ser una pieza importante en el rompecabezas de encontrar ambientes habitables, lugares favorables para la vida”, destaca Thomas Zurbuchen, administrador asociado de la NASA. “Responder a la pregunta ‘estamos solos’ es una prioridad científica y haber encontrado tantos planetas como estos por primera vez en la zona habitable es un notable paso adelante hacia esa meta”.

“Los próximos pasos serán detectar y medir la atmósfera de todos estos planetas, una tarea en la que se involucrarán equipos de todo el mundo”, adelanta a Sinc Didiier Queloz, coautor del trabajo e investigador del Observatorio de Ginebra, quien explica: “Las enanas ultrafrías –muy comunes en la Vía Láctea–, con planetas rocosos en tránsito, son los únicos objetivos para los que tenemos la capacidad técnica necesaria para estudiar sus atmósferas”.

“TRAPPIST-1 es el primer objetivo, pero espero que se encuentren otros sistemas planetarios parecidos ya que los estudios estadísticos señalan que pueden ser bastante frecuentes”, añade Queloz, una valoración con la que coincide el astrónomo holandés Ignas Snelen, que también comenta en Nature el descubrimiento del sistema planetario séptuple: “Si esta configuración es común, nuestra galaxia podría estar repleta de planetas como la Tierra”.

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La estrella TRAPPIST-1 es del tamaño de Júpiter, mucho más pequeña que nuestro Sol. Se muestran los tres a escala, con sus planetas o lunas y los periodos orbitales. / Ignas A. G. Snellen/Nature

El hallazgo actual es fruto de otro anterior. En mayo de 2016, el investigador principal de ambos trabajos, Michaël Gillon, del instituto STAR de la Universidad de Lieja (Bélgica), anunció con su equipo la detección de tres exoplanetas en la estrella TRAPPIST-1, rebautizada así por el TRAnsiting Planets and PlanetesImals Small Telescope (TRAPPIST, en Chile) que se usó para las observaciones.

Este sistema es el que cuenta con más planetas del tamaño de la Tierra y con más mundos que podrían tener agua líquida en sus superficies

Motivados por este descubrimiento, los autores organizaron una compaña global de monitorización fotométrica, mediante telescopios terrestres y espaciales, para detectar los tránsitos de los planetas por delante de su estrella, cuyo brillo se debilita ligeramente cada vez que esto sucede.

Telescopios TRAPPIST, Spitzer y dos en España 

Además de los dos telescopios TRAPPIST (el principal de Chile y otro en Marruecos), emplearon el William Herschel y el Liverpool (ambos en la isla de La Palma, España), el UKIRT en Hawaii (EE UU), el SAAO en Sudáfrica, el HST en India, el VLT del Observatorio Europeo Austral (Chile), el telescopio Hubble y, sobre todo, el telescopio espacial Spitzer, el gran observatorio infrarrojo de la NASA.

Con todos estos instrumentos pudieron identificar las señales de los siete planetas de TRAPPIST-1 (etiquetados como b, c, d, e, f, g y h) y algunas de sus características, como el tamaño. Así se descubrió que este sistema es el que cuenta con más planetas de dimensiones similares a la Tierra. Los más grandes son g y b (un 10% mayores que el nuestro), y los más pequeños, d y h (un 25% menores).

Sus periodos orbitales son de 1,51, 2,42, 4,04, 6,06, 9,1 y 12.35 días respectivamente, desde el más interno al externo. Puede parecer poco tiempo, pero hay que tener en cuenta que la estrella es del tamaño de Júpiter, mucho más pequeña que nuestro Sol, por lo que su fuerza de atracción también es mucho menor y los planetas tardan poco en completar su órbita.

Respecto a su composición, los científicos piensan que estos exoplanetas, al menos seis de ellos, son rocosos y con una masa parecida a la Tierra. Además se sitúan en zonas templadas. El hecho de que TRAPPIST-1 sea una estrella enana roja muy fría implica que la energía que proporciona a sus planetas es parecida a la recibida por los interiores de nuestro sistema solar. De hecho, c, d y f reciben cantidades de energía similares a las de Venus, la Tierra y Marte, respectivamente.

Los planetas TRAPPIST-1e, f y g son el santo grial para los cazadores de planetas, ya que orbitan en la zona habitable de la estrella y podrían tener océanos

Los siete planetas podrían, potencialmente, tener agua líquida en sus superficies, aunque sus distancias orbitales hacen que esto sea más probable en unos que en otros. Los modelos climáticos sugieren que los más interiores (b, c y d), son probablemente demasiado calientes para albergar agua líquida, excepto en alguna pequeña porción de sus superficies.

Sin embargo, los planetas TRAPPIST-1e, f y g representan el santo grial para los astrónomos cazadores de planetas, ya que orbitan en la zona habitable de la estrella y podrían tener océanos de agua en sus superficies.

Objetivo prioritario para buscar vida extrasolar

Estos descubrimientos hacen de este cercano sistema planetario un objetivo prioritario para los estudios sobre atmósferas de exoplanetas y búsqueda de vida extrasolar. Los científicos confían en que la próxima generación de telescopios, como el gigantesco E-ELT del Observatorio Europeo Austral en Chile y el futuro telescopio espacial James Webb, permitan confirmar la presencia de agua en esos exoplanetas. De momento el Hubble ya ha comenzado a analizar sus atmósferas.

“Se trata de un sistema planetario realmente emocionante, no solo porque hayamos encontrado tantos planetas, ¡sino porque son todos asombrosamente similares en tamaño a la Tierra!”, insiste Gillon, aunque reconoce que se requieren observaciones adicionales para caracterizar profundamente estos mundos, particularmente el séptimo –el más externo–, cuyo periodo orbital e interacción con el resto todavía no se conoce muy bien. Las sorpresas astrobiológicas que pueda deparar el sistema TRAPPIST-1 no han hecho más que empezar.

Referencia bibliográfica:

Michaël Gillon, Amaury H. M. J. Triaud, Brice-Olivier Demory, Emmanuël Jehin, Eric Agol, Katherine M. Deck, Susan M. Lederer, Julien de Wit, Artem Burdanov, James G. Ingalls, Emeline Bolmont, Jeremy Leconte, Sean N. Raymond, Franck Selsis, Martin Turbet, Khalid Barkaoui, Adam Burgasser, Matthew R. Burleigh, Sean J. Carey, Aleksander Chaushev, Chris M. Copperwheat, Laetitia Delrez, Catarina S. Fernandes, Daniel L. Holdsworth, Enrico J. Kotze, Valérie Van Grootel, Yaseen Almleaky, Zouhair Benkhaldoun, Pierre Magain & Didier Queloz. “Seven temperate terrestrial planets around the nearby ultracool dwarf star TRAPPIST-1”. Nature, 22 de febrero de 2017

Muebles con ‘superpoderes’ ideados por un ingeniero vasco

Federico Kukso / Sinc Hasier Larrea está en guerra con el espacio. No con el cosmos, sus galaxias y planetas, sino con el desperdicio de valiosos centímetros y metros cuadrados en los cada vez más reducidos apartamentos que habitamos en las ciudades.

“Vivimos en lugares cada vez más pequeños –dice este ingeniero industrial donostiarra–. La población crece año tras año. En la próxima década, 600 millones de personas se mudarán a ciudades en China e India. Y el coste del metro cuadrado no deja de aumentar”.

Por primera vez en la historia, más de la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas. Y, según las Naciones Unidas, para 2050 un 70% de la población habitará en ciudades. Ante este panorama, muchos arquitectos imaginan edificios más hacinados y menos confortables.

Hasier Larrea no lo ve así. Para este joven investigador de 28 años del Media Lab del MIT, la solución va por otro lado. “Los arquitectos vienen haciendo lo mismo desde hace mucho tiempo: los espacios donde vivimos y trabajamos son diseñados a partir de lo que hacemos en ellos. En el dormitorio dormimos. En la cocina cocinamos”, cuenta a Sinc en las blancas oficinas de una empresa que primero se llamó MorphLab y ahora se conoce como Ori Systems en Cambridge, Estados Unidos.

“Necesitamos repensar la manera en que diseñamos los espacios en los que vivimos y también cómo nos relacionamos con ellos. Es el espacio el que tiene que adaptarse a nosotros. No nosotros a ellos”, sostiene.

Origami urbano

En su investigación en el grupo Changing Places del MediaLab, Larrea se dio cuenta de que en realidad no necesitamos tanto espacio como creemos. Ya lo tenemos. Solo que está ocupado por objetos –camas, mesas, sofás– que, luego de ser utilizados, estorban.

“Los espacios urbanos son muy valiosos para que permanezcan estáticos”, dice Larrea, elegido recientemente por revista Forbes como uno de los 30 ingenieros de menos de 30 años que están reinventando la industria.

Según él, la única manera de hacer que un espacio parezca dos o tres veces más grande es a través de la robótica. “Con sistemas automatizados, conseguiremos que se conviertan en espacios dinámicos e inteligentes. A este nuevo paradigma lo llamamos arquitectura robótica”.

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Así cambian los muebles de Ori diseñados por Larrea y su equipo. / MIT Media Lab

 

Junto a su equipo de ingenieros y con la ayuda del diseñador suizo Yves Béhar del estudio Fuseproject, Larea desarrolló Ori (del japonés, ‘plegar’, como origami), un sistema que permite que muebles, gabinetes y paredes se vuelvan movibles, que cambien de forma dependiendo de las necesidades y actividades del usuario.

Arquitectos y diseñadores de interiores han experimentado durante años con los llamados espacios reconfigurables. El problema es que plegar camas y mesas suele ser muy trabajoso para muchas personas. Y terminan cansándose.

“Requiere mucho trabajo –explica el investigador, que llegó a EE UU hace más de cinco años, tras su paso por la Universidad de Navarra–. La transformación debe ser sin esfuerzo, mágica. Lo pensé al principio como ‘muebles con superpoderes’. Imaginemos poder mover con un gesto o un simple touch camas, armarios, paredes”.

Así, con solo presionar un botón, lo que era una habitación para dormir se transforma físicamente en segundos en una sala o en una oficina, maximizando el uso de esos espacios. Con un gesto, la cama se desliza bajo un módulo dejando espacio libre para la sala de estar. Gracias a su tecnología –sensores, actuadores, electrónica y software– una unidad o microestudio puede parecer hasta tres veces más grande.

“No nos costará adaptarnos porque, de hecho, la arquitectura robótica ya está entre nosotros, en nuestras casas –señala Larrea–. La puerta del garaje es el gran ejemplo de este cambio de paradigma”.

Apartamentos programables

“El buen diseño de tecnología es el que predice y aprende del comportamiento humano y remueve la complejidad de la vida –dice el diseñador y emprendedor Yves Béhar–. Lo que hace Ori es maximizar la funcionalidad de un espacio. El mundo no ha visto nada como esto”.

La arquitectura robótica aumentará las capacidades de nuestros espacios y también cómo nos relacionamos con ellos. Sus impulsores imaginan ya entornos capaces de comprender nuestras emociones y reaccionar frente a ellas. Junto al movimiento del llamado ‘internet de las cosas’, este sistema además podría hacer que el termostato se encienda antes de llegar a casa o que sus luces y fragancias se adapten automáticamente a nuestras necesidades.

“Viviremos en apartamentos más pequeños pero confortables, con un uso eficaz del espacio y que consumirán mucha menos energía y agua”, asegura Kent Larson, director del grupo Changing Places del MIT MediaLab.

Por el momento, el equipo dirigido por Larrea ya cuenta con cuatro apartamentos con paredes robóticas en Boston. Los alquilan por Airbnb y ya están siendo habitados. El próximo paso es implementar nuevos sistemas en Seattle y Washington.

“Con estas tecnologías podremos programar nuestras casas de igual manera que hacemos con los ordenadores –señala Larrea–. En un futuro podremos descargar aplicaciones para nuestro hogar como lo hacemos hoy en nuestros teléfonos móviles”.

Lo que la ciencia sabe de los zombis

Pablo Francescutti / Sinc Desde White Zombie, un filme estadounidense de 1932 con el inolvidable Bela Lugosi en el papel de hechicero vudú, los muertos vivos del folklore haitiano no han dejado de acecharnos desde el celuloide, llegando a cobrar dimensiones de pandemia global.

Pero ¿qué hay detrás de estos seres forzados a regresar de ultratumba mediante ritos mágicos, despojados de su espíritu y esclavizados? ¿Pura fantasía, como ocurre con las leyendas de vampiros, lobizones y momias que inspiraron al cine de terror? ¿O acaso tienen algún asidero material que la ciencia pueda explicar?

Hagamos un poco de historia. La primera fuente occidental que mentó el asunto fue el escritor Moreau de Saint-Méry. En 1797, el viajero francés recogió el término “zombi”, referido a la creencia de los esclavos haitianos en los aparecidos. Su etimología deriva de “nzambi”, palabra en lengua kongo que designa al alma, o, según otros, de “zumbi”, fetiche.

En 1864, el Gobierno de Haití castigó el envenenamiento con sustancias que producen un letargo prolongado

Más tarde, el concepto se desdobló en una acepción tradicional (un espíritu sin cuerpo) y otra nueva (un cuerpo sin alma), relativa al individuo sepultado en estado inconsciente y sacado de su tumba por un brujo que se torna su amo.

Que la última noción arraigó con fuerza en la población lo prueba el hecho de que, en 1864, el Gobierno de Haití juzgó necesario introducir el artículo 246 en el código penal, castigando el envenenamiento con sustancias que, sin causar la muerte, pueden producir un letargo prolongado.

El zombi saltó a la fama internacional en 1929, gracias a The Magic Island, el libro de viajes del escritor americano William Seabrook. Ya desde el título la obra envolvía al país en brumas esotéricas, para luego confundir el vudú con un tipo de magia negra, soslayando que es una auténtica religión emparentada con la santería cubana.

Sus alusiones a las plantaciones cultivadas por cadáveres vivientes, sacrificios, danzas nocturnas e incansables tambores rituales sedujeron a los estadounidenses. En este repentino interés por la cultura de la nación caribeña sin duda influyó su ocupación por los marines, que entre 1915 y 1934 le impusieron un régimen neocolonial.

A la caza de casos reales

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Foto de la mujer aparecida en 1936 a la que se identificó como Felicia Felix-Mentor, creyendo que era una zombi.

 

La fascinación por los zombis hizo que comenzaran a documentarse casos. Ya se sabe que quien busca, encuentra: entre los más sonados destaca el de Felicia Felix-Mentor, fallecida en 1907 y ‘reaparecida’ en 1936; y el de Clairvius Narcisse, que fue encontrado en 1980 vagando cerca de su pueblo natal después que dos médicos certificaran su muerte en 1962.

De la primera no quedó claro que se tratase de la misma persona, de la identidad del segundo no hubo dudas. Es más, Narcisse contó que un hechicero lo había envenenado, sepultado, desenterrado, drogado para tenerlo bajo su control y obligado a trabajar en una plantación, de la que finalmente escapó.

El intento más célebre por averiguar el trasfondo científico de esas historias lo protagonizó el antropólogo canadiense Wade Davis. A principios de la década de los 80, el Indiana Jones de la etnobotánica se adentró en las herméticas sociedades secretas de Haití y regresó con una explicación: en un territorio en donde el poder estatal se ha ejercido únicamente en las ciudades, el campo ha estado regido por instituciones de impronta africana, en las que el brujo, el juez, el médico y el verdugo se confunden en una misma persona.

En ese entorno, quien atenta contra la comunidad cometiendo, por ejemplo, violencia doméstica o robo a los familiares, se arriesga a la ‘zombificación’. De acuerdo con su interpretación, un zombi sería algo así como un condenado a trabajos forzados. Davis aseguró haber identificado el ingrediente de la pócima empleada para inducir un estado comatoso en los sentenciados: la tetrodotoxina extraída del pez globo.

La ‘zombificación’ no pasa el test químico

Tal afirmación resultó ser el Talón de Aquiles de su análisis. Los test hechos por otros expertos apenas detectaron tetrodotoxina en la pócima aportada por Davis. Otros negaron a esa sustancia tóxica el poder de crear individuos manipulables. “Cuesta imaginar que un hatajo de tipos paralizados y con náuseas sean trabajadores rurales muy eficaces”, ironizó el neurólogo Terence Hines.

El antropólogo Wade Davis defendió que los zombis eran delincuentes drogados y condenados a trabajos forzados

Cundió la sospecha de que, como a veces sucede en la pesquisa etnográfica, los informantes brujos engañasen a Davis. Pese a que las críticas socavaron el sustento farmacológico de su teoría de la ‘zombificación’, el etnobotánico la continúa defendiendo a capa y espada.

El debate tomó otro cariz en 1997, cuando la revista The Lancet publicó una investigación llevada a cabo por el antropólogo británico Roland Littlewood y el médico Chavannes Douyon. Tras estudiar con escáneres y otras pruebas a tres presuntos zombis, les diagnosticaron diversos trastornos mentales –uno de ellos padecía esquizofrenia catatónica–. Concluyeron que el misterio se explicaría por una mistificación colectiva de las enfermedades psiquiátricas; un fenómeno equivalente a la confusión entre psicosis y posesión demoníaca en la Europa del siglo XVI.

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Según algunos estudiosos del mito zombi, este reproduce la tragedia de los africanos sometidos por los traficantes de esclavos y desposeídos de su identidad. Imagen: Wikipedia

 

En definitiva, ¿hubo alguna vez zombis? La respuesta sigue en el aire. Llama la atención que existan tan pocos casos documentados; tampoco se identificó ninguna plantación con jornaleros venidos de ultratumba. Más verosímil parece pensar en creencias fomentadas por las sociedades secretas con el fin de dominar por el terror el Haití profundo; una mitología que, explican algunos expertos, reelabora de modo distorsionado la tragedia de los africanos arrancados de su medio por los traficantes de esclavos, privados de su identidad y vendidos a los latifundistas blancos.

Hoy, el zombi de entretenimiento se ha alejado de sus raíces caribeñas pasando a encarnar los miedos de occidente

Así las cosas, la realidad del zombi parece limitarse a la cultura de masas, en donde ha experimentado grandes transformaciones. A diferencia del referente original –un pseudocadáver–, el del cine es un muerto auténtico; aquel es un pelele inofensivo mientras su correlato fílmico persigue a los vivos para devorarlos; y el haitiano es negro mientras el personaje de ficción es blanco.

El cine, loco por los muertos vivientes

Su fulgurante estrellato cinematográfico se vio favorecido por las circunstancias: a mediados de los años 30, la Universal Pictures necesitaba más seres sobrenaturales para seguir explotando el éxito de Frankenstein, Drácula y la momia, la ‘maligna trinidad’ de los no muertos.

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Cartel de la primera película en la que aparece un zombi, en 1932.

 

Hoy, el zombi del entretenimiento, el único miembro del panteón monstruoso que no procede del Viejo Mundo, se ha alejado de sus raíces caribeñas pasando a encarnar temores a la deshumanización, la radiactividad, el consumismo, el militarismo, la muerte, las enfermedades neurológicas, etc. Se ha convertido en una figura de ‘la Otredad’, junto con el extraterrestre, un receptáculo de las ansiedades modernas. A ello ayuda su ambiguo estatuto existencial de ‘persona del umbral’, la categoría de Victor Turner aplicada a quienes se mueven entre los límites; en su caso, a caballo de la vida y la muerte.

¿Y qué dicen en Haití de su principal exportación cultural? A la patria del invento no dejan de llegar periodistas a producir el enésimo reportaje sobre el tema, alimentando la demanda de historias sobre muertos ambulantes y con ello un aumento de las denuncias de fraude.

Más novedoso resulta que los nativos se tomen a risa al estereotipo nacional, como se ve en Los amores de un zombi, la película sobre un resucitado al que los políticos elevan a la presidencia con el plan de manejarlo a su antojo. En una república que viene padeciendo gobiernos digitados por los poderes fácticos, la sátira pone de manifiesto la ductilidad del antiguo imaginario para reciclarse y expresar las preocupaciones del momento, al igual que los zombis de fuera de sus fronteras.

Una ‘app’ para alumnos con sordera, baja visión o dislexia

Ability Connect, así se llama la nueva aplicación gratuita adaptada a las necesidades de personas sordas y personas con baja visión o dislexia diseñada por el investigador José María Fernández, del Centro de Apoyo al Estudiante de la Universidad de Alicante (UA), con la colaboración del estudiante del Máster Universitario en Desarrollo de Software para Dispositivos Móviles de la UA, José Carlos Alfaro, y el apoyo de la Fundación Vodafone España.

Con el objeto de proporcionar oportunidades de aprendizaje inclusivas y eficaces para todo el alumnado, esta nueva herramienta permite la comunicación en tiempo real de varios dispositivos por bluetooth, aunque también se puede utilizar mediante wifi o datos móviles. Así, mientras un voluntario toma apuntes en un iPad de lo que sucede en la pizarra o lo que dice el profesor o profesora, el estudiante con discapacidad puede seguir en su dispositivo el contenido que está introduciendo su compañero así como archivarlo, modificarlo y consultarlo a posteriori.

Diseñada para dispositivos móviles con sistema operativo iOS de Apple, la app también puede ser utilizada para la traducción de idiomas y para realizar subtitulado en eventos.

 

Características avanzadas de visualización

La herramienta cuenta con características avanzadas de visualización de contenido para adaptarse a las necesidades de varios colectivos de personas con discapacidad. En concreto, es su modo de visualización estándar, el usuario puede configurar el color del fondo y del texto para mejorar el contraste, y seleccionar el tamaño y el tipo de fuente para aumentar legibilidad del contenido.

Por otro lado, en una opción más avanzada, se puede seleccionar un modo de visualización ‘palabra a palabra’ en el cual irán apareciendo en la pantalla el texto recibido palabra a palabra, pudiéndose configurar la velocidad de aparición de las mismas, el color de fondo y del texto y tipo de fuente. Además, en cualquier instante, el usuario puede retroceder, pausar y avanzar por el contenido manualmente.

El modo de visualización avanzada está pensado especialmente para personas con baja visión evitando que tengan que ampliar la interfaz y para personas con problemas de lectoescritura, como pueden ser personas con dislexia, para salvar confusiones derivadas de la disposición de las palabras en el texto.

La app Ability Connect, disponible para su descarga de forma gratuita en la Apple Store, ha sido desarrollada en dentro de una  colaboración en materia de innovación en tecnologías accesibles para mejorar la integración de las personas con discapacidad de la Fundación Vodafone España.

Zona geográfica: España
Fuente: Universidad de Alicante

Pantallas ecológicas y baratas gracias al color de proteínas bioluminiscentes

El éxito de las pantallas de cristal líquido (LCD) que incorporan multitud de dispositivos portátiles –como teléfonos, ordenadores y televisores– se debe en gran parte al uso de los LED o diodos inorgánicos emisores de luz blanca, que ofrecen una imagen de gran calidad con un consumo energético bajo.

Sin embargo, estas pantallas presentan varios inconvenientes: el elevado coste de los filtros de color, la existencia de unos límites en el contraste y brillo alcanzados, y lo difícil que resulta reciclar sus materiales.

Para resolver estos problemas, un equipo de científicos de la Universidad Erlangen-Nürnberg (Alemania) liderados por el español Rubén D. Costa, ha desarrollado una nueva pantalla basada en elementos naturales: las proteínas, “lo que permitirá en un futuro no muy lejano la fabricación de estos dispositivos de forma ecológica y a bajo coste”.

Los investigadores utilizan las proteínas en dos partes de la pantalla. Por un lado, en el sistema de retroiluminación, donde proponen usar un BioLED de luz blanca con proteínas luminiscentes de diversos colores. Esta tecnología, cuyos detalles publicaron el año pasado, permite sustituir el fosforo inorgánico –un material caro y escaso– que llevan los LED tradicionales, además de representar un nuevo diseño en la retroiluminación de las pantallas.

“El rendimiento cuántico de emisión de las proteínas es superior al 75%, lo que asegura una alta eficiencia –destaca Costa–. Además, el ancho de banda de emisión es muy pequeño (30-50 nm), lo que implica una alta calidad de color; y su degradación no produce cambios de color significativos”.

Un filtro proteico de color

Ahora los científicos publican en la revista Advanced Functional Materials los detalles del otro componente proteico de la pantalla: el filtro de color, donde las proteínas se depositan en una matriz polimérica con una resolución micrométrica gracias al uso de  técnicas de impresión 3D, manteniendo las propiedades luminescentes de las proteínas y una estabilidad óptima.

“Este filtro de color cumple con los requisitos necesarios para mejorar las pantallas actualmente en uso en lo que al contraste de color y al brillo se refiere, y dentro de los parámetros de calidad exigidos para su comercialización”, destaca Costa, que concluye: “El nuevo material puede permitir en un futuro no muy lejano el desarrollo de biopantallas de bajo consumo para televisiones o teléfonos móviles, con bajo coste de producción, una alta calidad de imagen y ecológicamente sostenibles”. Además, estos filtros no son rígidos, lo que permitiría su uso en dispositivos flexibles y ligeros.

Esquema de una pantalla con un sistema de retroilumimación y filtros de colores basados en proteínas luminiscentes. / Katharina Weber

Referencia bibliográfica:

Rubén D. Costa, A. R. Boccaccini et al. “Micropatterned Down-Converting Coating for White Bio-Hybrid Light-Emitting Diodes”. Advanced Functional Materials 27 (Issue 1), enero 2017.

Fuente: SINC

Las mujeres afroamericanas que ayudaron a ganar la carrera espacial

Las actrices Janelle Monáe, Taraji P. Henson y Octavia Spencer dan vida a las matemáticas Mary Jackson, Katherine Johnson y Dorothy Vaughan en la película Figuras Ocultas. / Twentieth Century Fox
¿Por qué nunca hemos oído hablar de las mujeres negras que trabajaron como matemáticas en la NASA? Esta es la pregunta que se harán muchos de los espectadores de la película Figuras Ocultas, que se estrena este 20 de enero en España. También es la cuestión que más veces han planteado a Margot Lee Shetterly, la autora del libro en el que se basa la cinta.

“Un equipo de matemáticas conocidas como las ‘computadoras humanas’ calcularon, con lápices, reglas y sencillas calculadoras, las complicadas ecuaciones que permitieron lanzar los cohetes y a sus astronautas al espacio –explica la escritora en su libro–; y entre ellas figuraba un pequeño y excepcional grupo de mujeres afroamericanas especialmente talentosas que formaron parte de las mentes más brillantes de su generación”.

La película se centra en tres de esas mujeres excepcionales: Katherine Johnson (interpretada por Taraji P. Henson), Dorothy Vaughan (la oscarizada Octavia Spencer) y Mary Jackson (Janelle Monáe), que a comienzos de los años 60 ayudaron a la NASA a poner en órbita al astronauta John Glenn desde su centro de trabajo: el laboratorio aeronáutico de Langley, en Hampton (Virginia).

“Después de ser relegadas a enseñar matemáticas en colegios públicos solo para negros, en ese laboratorio encontraron trabajos adecuados a su genio, aunque al principio también se vieron segregadas del resto de mujeres ya que las leyes de Virginia así lo establecían”, recuerda Shetterly. “Pero incluso así, este equipo ayudó de forma sobresaliente a que los EE UU ganaran a la URSS la carrera espacial durante la Guerra Fría”.

De las tres protagonistas la única que sobrevive, con sus casi 100 años, es Katherine Coleman G. Johnson (White Sulphur Springs-Virginia Occidental, 1918). Según la autora de Figuras Ocultas, “es la más reconocida de todas las computistas de la NASA, negras o blancas”. En 2015 recibió la Medalla Presidencial de la Libertad de manos del presidente Obama en reconocimiento a su trabajo.

Las verdaderas Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson, tres ‘Figuras Ocultas’ que ahora salen a la luz. / Imágenes cortesía de la NASA y familiares.

Tras ser profesora y licenciarse en la Universidad de Virginia Occidental, Katherine Johnson se enteró de que el National Advisory Committee for Aeronautics (NACA, que luego se convertiría en la NASA) buscaba mujeres afroamericanas para el Departamento de Guía y Navegación y se presentó sin dudarlo. En 1953 consiguió el puesto.

Al principio entró en el equipo de las computadoras humanas del ala oeste, West Area Computers, supervisada por la también matemática Dorothy Vaughan –otra de las protagonistas de la película–, y luego pasó a la División de Investigación de Vuelo de Langley. Allí calculó en 1959 la trayectoria del vuelo espacial de Alan Shepard, el primer estadounidense que viajó al espacio, y en 1961 la ventana de lanzamiento del Proyecto Mercury, el primer programa espacial tripulado de los EE UU.

Al año siguiente, cuando la NASA comenzó a utilizar computadoras electrónicas para calcular la órbita alrededor de la Tierra del astronauta John Glenn –recientemente fallecido–, la llamaron para verificar los resultados de la propia máquina, como se muestra en la película. De hecho, la exactitud de sus cálculos sirvió para aumentar la confianza en las nuevas tecnologías de computación.

Pero su mayor contribución al programa espacial –según ha reconocido ella misma– fue su trabajo en la misión Apolo 11, la primera que logró llevar a un hombre a la Luna. En este proyecto calculó el momento preciso en el que la sonda debía abandonar la superficie lunar para coincidir y engancharse al módulo de servicio.

Además, sus ecuaciones y números se aplicaron durante la crisis del Apolo 13 en 1971, cuando una explosión en la nave imposibilitó que sus tripulantes pudieran manejar el ordenador de a bordo. Una vez que la misión fue abortada, sus propuestas para los procedimientos y cartas de navegación ayudaron, junto a la pericia y la preparación de los astronautas, para que pudieran regresar sanos y salvos a la Tierra.

 

or su parte, Dorothy Vaughan (Kansas City, 1910 – Hampton, 2008), tras su etapa docente entró también en la NACA en 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, una época en la que la industria aeronáutica estadounidense necesitaba mano de obra y personal especializado.

Vaughan es asignada a la sección West Area Computers, un grupo de trabajo compuesto exclusivamente por matemáticas afroamericanas que acabaría dirigiendo. En 1949 se convierte en la primera mujer negra que consigue promocionarse como jefa de personal en la NACA.

En su cargo de supervisora y directora de las West Area Computers siempre se preocupó por la situación de las empleadas y defendió sus derechos laborales. En una entrevista de 1994, Vaughan comento: “Cambié lo que podía, y lo que no pude, lo sobrellevé”. Su trabajo en Langley durante la carrera espacial la hacía sentir “en la vanguardia de algo muy emocionante”.

Vaughan continuó en el mismo centro después de que la NACA se convirtiera en la NASA –donde se jubiló en 1971–, especializándose en computación y FORTRAN, un lenguaje de programación de alto nivel especialmente adaptado al cálculo numérico y a la computación científica.

También contribuyó al proyecto Solid Controlled Orbital Utility Test system (SCOUT), una familia de vehículos de lanzamiento diseñados para colocar satélites pequeños en órbita alrededor de la Tierra.

Su capacidad de aprendizaje y adaptación a los cambios quedan patentes en la película, sobre todo con la llegada de las primeras máquinas computadoras de IBM 7090. Al principio se convirtieron en una amenaza para las computadoras humanas, pero acabaron siendo sus aliadas.

Presentación de ‘Figuras Ocultas’ en España

“Desde aquella época, la innovación en IBM va unida a la diversidad, sea de género, cultura o cualquier punto de vista”, señaló Carmen García, directora de Cognitive Engagement de esta compañía durante el pase previo de la película que la Fox ofreció el mes pasado en la Cineteca de Madrid.

García subrayó la importancia del aprendizaje constante: “Con herramientas como internet, hoy quien no se forma es porque no quiere. La clave está en nosotros mismos. Hay que reinventarse, al igual que hizo Vaughan en su día”.

 

Durante la presentación de Figuras Ocultas en Madrid, la periodista Paloma Gómez Borrero –la primera corresponsal en el extranjero de la televisión española–, junto a Bisila Bokoko, uno de los pocos ejemplos de mujer, negra y empresaria española, destacaron la importancia de ser “pioneras” y abrir camino a otras mujeres en algún campo, como lo hicieron las matemáticas afroamericanas de la NASA hace más de 50 años.

Sin embargo, a pesar de los avances, todavía queda mucho camino por recorrer en las diferencias de género, como se encargó de recordar Pilar López Sancho, presidenta de la Comisión de Mujeres y Ciencia del CSIC: “Desde hace una década el 60% de los títulos de grado que ofrecen las universidades públicas europeas lo reciben mujeres, con mejores expedientes que los hombres, pero solo hay un 20% de catedráticas”.

“Otros ejemplos son la escasa presencia de la mujer en los Premios Nobel o, en nuestro país, en los Premios Nacionales de Investigación –añadió–. Es verdad que hoy podemos ir a la universidad y acceder a la carrera científica, pero las mujeres se agolpan en las categorías más bajas”.

López Sancho señala que esta situación hay que cambiarla entre todos, con modelos que demuestren a las niñas que valen para la ciencia, la informática o cualquier campo; y denuncia: “Todavía hay familias que no quieren que sus hijas estudien algo que consideran inapropiado para la mujer, como una ingeniería”.

Esto es lo que le ocurrió a la tercera protagonista de la película: Mary W. Jackson (Hampton, Virginia 1921-2005), otra de las matemáticas afroamericanas que pasó casi toda su vida en Langley, donde entró en 1951. Tras superar las reticencias iniciales de su familia y ganar en los juzgados su derecho a formarse en ingeniería en una escuela solo para blancos, también consiguió su título y se convirtió en la primera ingeniera negra de la NASA en 1958.

Se especializó en analizar los datos del túnel de viento y los experimentos de vuelo en la división de aerodinámica subsónico-transónica. Su objetivo era entender el flujo de aire, incluidas las fuerzas de empuje y resistencia. Publicó una docena de artículos científicos.

Al final de su carrera también se dedicó a fomentar la contratación y promoción de la mujer en la NASA desde la Oficina de Programas de Igualdad de Oportunidades y Discriminación Positiva. Además, Jackson fue muy conocida en su comunidad por ayudar a los niños a crear un túnel de viento en miniatura.

 

“Estas tres mujeres y sus compañeras se enfrentaron a desafíos, forjaron alianzas y usaron su intelecto para cambiar sus propias vidas y el futuro de su país”, dice la autora de Figuras Ocultas en su libro, pero, además, hay algo en su historia que parece conectar con gente de todas las razas, etnias, géneros, edades y orígenes.

“Es una historia de esperanza –concluye Shetterly–. La esperanza de que incluso en la realidad más dura, como la segregación legalizada y la discriminación racial de EE UU en los años 60, a veces triunfe la meritocracia; la esperanza de que a cada uno de nosotros se nos permita llegar hasta donde nos lleve nuestro talento y esfuerzo”.

Zona geográfica: Norteamérica
Fuente: SINC