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Una nueva especie de felino vivió en Madrid hace 9,5 millones de años

Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y de la Universidad de Alcalá (UAH) han bautizado Leptofelis vallesiensis –que significa gato esbelto del Vallesiense, época en la que existió– al nuevo género de felino que han descubierto en los yacimientos madrileños del Cerro de los Batallones. Se trataba de un animal del tamaño de los actuales gatos monteses, de entre 7 y 9 kg, y de porte esbelto que era capaz de dar grandes saltos para cazar o protegerse.

El esqueleto de este pequeño carnívoro presenta una combinación de caracteres primitivos y modernos, única entre los felinos conocidos. “Es un buen ejemplo de lo que los paleontólogos llamamos mosaico de caracteres, algo característico en especies intermedias de muchos grupos de carnívoros”, contextualiza el investigador del MNCN y coordinador del estudio Manuel Salesa.

Sus rodillas permitían una flexión mucho mayor que la de los felinos actuales, lo que indica que tenía unas capacidades excepcionales para el salto

“En el caso de Leptofelis, mientras que su extremidad anterior es relativamente moderna, similar a la de felinos actuales, su extremidad posterior muestra una serie de caracteres primitivos en la pelvis, el fémur y el tobillo, que recuerdan a la morfología de vivérridos arborícolas como la gineta”, añade Salesa.

Un gran saltador

Sus rodillas permitían una flexión mucho mayor que la de los felinos actuales, lo que indica que tenía unas capacidades excepcionales para el salto. Esta habilidad le permitía atrapar aves cuando estas intentaban escapar iniciando el vuelo desde el suelo, como hacen los actuales servales y caracales (una especie de linces africanos). Pero también podría usar esos potentes saltos para trepar a los árboles y escapar así del ataque de los grandes depredadores con los que compartía su hábitat.

“Leptofelis poseía en uno de los huesos del tobillo, el calcáneo, una inserción para el quadratus plantae, un músculo de la base de las patas, mucho más grande que la de otros felinos de su tamaño. Esta inserción indica que el músculo era suficientemente potente para generar una fuerza de impulso mucho mayor al trepar a los árboles”, comenta Salesa.

“Junto a estos rasgos de trepador, la articulación del codo de Leptofelis estaba diseñada para que este pequeño felino se moviera rápida y eficazmente por el suelo, algo también crucial para cazar y escapar de los depredadores”, continúa.

Los datos obtenidos a partir de los fósiles indican también que Leptofelis vivió en un paisaje mixto, con presencia de árboles y arbustos, pero también con zonas más despejadas. “Este nuevo género nos cuenta una parte de la evolución de los felinos que era desconocida hasta ahora: la que transcurrió durante el Mioceno superior”, indica Gema Siliceo, de la Universidad de Alcalá.

Además de los restos de este esbelto felino, en Batallones han aparecido fósiles de una segunda especie de felino, mucho más grande que Leptofelis, cuyo estudio están solo empezando, pero del que pronto tendremos información. Los yacimientos de Batallones (Torrejón de Velasco, Madrid), se formaron hace unos 9,5 millones de años, durante el Vallesiense, y han proporcionado fósiles espectaculares desde su descubrimiento en 1991.

Música para alienígenas, ahora también para terrícolas

Si elegir los diez discos de música que llevarse a una isla desierta se antoja peliagudo, no digamos lo que implica seleccionar una muestra de nuestro planeta sonoro para oídos alienígenas. Tal fue el desafío que Carl Sagan y su equipo se fijaron a mediados de los 70. La NASA había aceptado su propuesta de colocar dicha selección a bordo de las sondas espaciales Voyager, cuyo despegue estaba previsto para septiembre de 1977.

Como no disponía de traductor universal, Sagan partió “del único lenguaje que compartimos con los destinatarios, la ciencia”, y compuso un mensaje con dibujos de un hombre y una mujer desnudos, esquemas del sistema solar y de la trayectoria de la Pioneer; y un mapa de 14 púlsares con la posición de la Tierra en la Vía Láctea, acompañado de un diagrama de la molécula de hidrógeno con la clave del código binario necesario para descifrarlo.

Sagan partió “del único lenguaje que compartimos con los destinatarios, la ciencia”

La misiva dio mucho que hablar. Hubo quien acusó a los autores de mojigatos por suprimir los genitales externos de la mujer; otros les tacharon de etnocéntricos por dibujar individuos caucásicos; y alguno se alarmó de que revelaran nuestras coordenadas a alienígenas hostiles, un temor compartido por Stephen Hawking. También se cuestionó que sus destinatarios posean órganos visuales en la misma frecuencia de onda que los nuestros.

Sagan reconoció que el valor del mensaje no pasaba tanto por lo que pudieran entender sus receptores, sino porque “nos estimula a considerarnos a nosotros mismos desde una perspectiva cósmica”, escribió.

En cualquier caso, corrieron ríos de tinta gracias al escándalo causado por los periódicos que censuraron los pezones de la mujer y los genitales del varón. A la vista de la repercusión, la agencia espacial se mostró encantada de repetir la jugada con las Voyager.

Un long-play lanzado al océano cósmico

¿Qué poner en la nueva botella que se arrojaría al océano cósmico? Dado que el mensaje anterior había sido visual, esta vez podría incorporar componentes sonoros.

Dicho y hecho. Sagan reclutó a varios compatriotas: el astrónomo Frank Drake, los periodistas científicos Ann Druyan y Timothy Ferris, el musicólogo Alan Lomax, el ilustrador Jon Lomberg y la artista Linda Salzman, casada con Sagan. Quisieron incluir a John Lennon, pero él se limitó a recomendar a su ingeniero de sonido, Jimmy Lovine.

De soporte escogieron un par de discos fonográficos de cobre en los que grabarían en formato analógico sonidos naturales, piezas musicales y saludos en 55 idiomas. Y de remate, sendos votos de paz y amistad del presidente de EE UU James Carter y el secretario general de las Naciones Unidas, Kurt Waldheim, en sintonía con el espíritu de la Federación Unida de Planetas de Star Trek.

Las 115 imágenes elegidas comprenden fotografías y esquemas científicos, de naturaleza y de la especie humana. Esta vez la NASA sustituyó el desnudo frontal de la pareja por siluetas.

En los ‘40 Principales para alienígenas’ figuran Chuck Berry, flautistas de la Melanesia, Mozart, un raga de la India, Louis Armstrong…

En cuanto a los sonidos, se compendiaron erupciones volcánicas, oleajes, cantos de pájaros y ballenas; ruidos artificiales como la sirena de un barco o el despegue de un cohete; y sonidos humanos como risas, llantos y latidos.

Y, por supuesto, música. “Sagan pensó que su codificación encierra una gran belleza que la sitúa entre las mejores creaciones humanas”, explica a Sinc Miguel Hess, investigador del Centro de Astrobiología.

Carl Sagan.

En estos ‘40 Principales para alienígenas’ figuran Johnny B. Goode de Chuck Berry, flautistas de la Melanesia, el aria de la Reina de la Noche de Mozart, un canto iniciático pigmeo, un concierto de Bach, un raga de la India, un blues de Louis Armstrong, un son jarocho mejicano… Here comes the Sun de los Beatles no entró porque la discográfica se opuso; ni ninguna tonada ibérica.

En la superficie de los discos se repitieron el diagrama de la molécula de hidrógeno y el mapa de púlsares de la Pioneer. Bañados en oro y enfundados en aluminio, los soportes construidos para durar mil millones de años fueron introducidos en las sondas y expedidos al infinito.

No hubo escándalos. La música amansa a las fieras.

La pluralidad de mundos habitados

Proceso de fabricación de los discos en 1977. / NASA

En los años 70, parecía normal dar por sentado que en los astros abundan civilizaciones avanzadas capaces de entender nuestros saludos. A esa certeza se había llegado como resultado de especulaciones nacidas en la Antigüedad y afianzadas en la Edad Moderna al calor del progreso de la astronomía.

Durante un par de siglos, las expectativas se cifraban en la Luna, pero, a medida que los telescopios confirmaban que nuestro satélite es un erial deshabitado, se desplazaron a Marte y Venus; y a finales de los años 60, cuando las sondas Mariner desmontaron el espejismo de los canales marcianos, se proyectaron fuera del sistema solar.

En ese punto crítico saltó al ruedo Drake, el compinche de Sagan. Su cálculo del número de civilizaciones en la Vía Láctea capaces de realizar emisiones de radio detectables dio pie al optimismo. Su ecuación recibió críticas, pero aportó el empaque científico necesario para justificar proyectos de investigación y los saludos de la NASA a ET.

A esas lucubraciones se opuso la hipótesis de la Tierra Rara del geólogo Peter Ward. Sostiene que la vida es el producto final de procesos complejísimos y aleatorios, por lo que las posibilidades de que haya surgido también fuera de nuestro planeta son ínfimas. En pocas palabras: estamos más solos que la una.

Pese a todo, Hess mantiene esperanzas: “La posibilidad de que el Disco Dorado se tope con seres inteligentes es remota, pero no nula. El pequeño resquicio justifica el intento”.

¡Hola, hola!, ¿me escucho?

Con el Disco Dorado sus creadores suponían que quienes lo intercepten dispondrán de reproductores adecuados y de una capacidad auditiva similar a la nuestra para la música. Por si acaso, Sagan y compañía incluyeron tres composiciones de Bach y dos de Beethoven, apostando por que sus estructuras simétricas resulten comprensibles a seres entendidos en el ‘lenguaje universal’ de las matemáticas.

Los creadores del Disco Dorado suponían que quienes lo intercepten tendrán reproductores adecuados y una capacidad auditiva similar a la nuestra

A ello se sumaba una vehemente creencia en el poder de la música, en la que veían un instrumento de paz y fraternidad. Un eco de esas conjeturas resuena en la frase de cinco notas que facilita la interacción con el plato volador en Encuentros en la Tercera Fase: Spielberg, como Sagan, confiaba en que sus tripulantes compartieran la pasión sonora de los humanos, aunque, como apunta Hess, “no es nada seguro que los extraterrestres obtengan de ella el mismo placer que nosotros”.

Un regalo a nosotros mismos

Póster de la NASA para celebrar los 40 años del viaje intelestelar de las sondas Voyager. / NASA

El interés por dialogar con los extraterrestres no decae pese a la falta de respuesta. Para Jorge Lozano, catedrático de Teoría de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, esto prueba el calado de cierta visión utópica de la comunicación: “En la era de las redes, el bienestar social y la felicidad personal no se conciben desligados de la circulación ilimitada de la información”.

Según el semiólogo, “el esfuerzo por mantener los canales abiertos se nos impone y nos dicta el impulso por hacer contacto y comunicar a toda costa. Importa menos lo que se transmite que el hecho de la conexión”.

Que no haya forma de prever cómo recibirán los extraterrestres el mensaje de música de las Voyager no nos impide interpretarlo y ver reflejada en el Disco Dorado la fe en la comunicación sin fronteras de la aldea global.

El año pasado, la track list de las cintas magnetofónicas originales del Disco Dorado fue editada en EE UU en un lote de tres LP de vinilo gracias al millón de dólares reunido por crowdfunding. Su buena acogida ha decidido a Ozma Records a lanzar para esta navidad una segunda edición más lujosa. El cofre, que incluye un libro ilustrado, se vende a un precio al alcance de bolsillos terrícolas: 98 dólares (unos 83 euros).

Uno de los responsables de la reedición del Disco Dorado, David Pescovitz, admite que es un “regalo de la humanidad a sí misma”. Pese a la ficción del interlocutor alienígena, se abre paso la intuición de que, al final de cuentas, todo se reduce a decirnos a nosotros mismos: “¿Estáis allí? Sigamos comunicándonos”.

Los rayos cósmicos revelan una cámara secreta en la pirámide de Keops

La gran pirámide de Guiza, también conocida como pirámide de Keops, fue levantada durante el reinado del faraón Keops, que gobernó entre el año 2509 y el 2483 antes de Cristo. A pesar de ser uno de las monumentos más grandes y antiguos de la Tierra, no hay consenso sobre cómo se construyó.

Para conocer mejor su estructura interna, un equipo internacional de investigadores liderado por Kunihiro Morishima de la Universidad de Nagoya (Japón) y Mehdi Tayoubi del Heritage Innovation Preservation Institute (Francia) se han adentrado en los secretos de la pirámide utilizando una herramienta no invasiva: los muones.

Un vacío de al menos 30 metros se esconde encima de la Gran Galería de la pirámide

Estas partículas son un subproducto de los rayos cósmicos que llegan desde el espacio y, aunque apenas interaccionan con la materia, sí son parcialmente absorbidas cuando penetran en la piedra. Las trayectorias de los muones son distintas según atraviesen aire o piedra, lo que permite utilizarlos para distinguir las cavidades de las formaciones sólidas.

Con esta técnica los investigadores han descubierto que la gran pirámide esconde una cámara desconocida, cuyos detalles publican en la revista Nature: “Se trata de un vacío que tiene al menos 30 metros de largo, compuesto de una o más estructuras, con una disposición horizontal o inclinada, y que está situado a entre 50 y 70 metros del suelo justo encima de la Gran Galería –la principal estructura interna conocida hasta ahora en la gran pirámide–, además de tener una sección transversal similar a ella”.

Un gran vacío y un corredor

Tres equipos independientes han utilizado diversas tecnologías de muones para confirmar, con un nivel de confianza del 99,9999 %, la existencia de esta cavidad o vacío, denominado ScanPyramids Big Void. En octubre de 2016 los investigadores ya anunciaron el hallazgo de otra cavidad (ScanPyramid north face corridor) en la cara norte de la milenaria construcción.

Es un ejemplo de cómo la física de partículas puede arrojar nueva luz sobre el patrimonio arqueológico mundial

ScanPyramids Big Void se observó por primera vez con películas de emulsión nuclear instaladas en la llamada Cámara de la Reina por científicos de la Universidad de Nagoya. Luego lo confirmaron los hodoscopios de centelleo instalados en la misma cámara por un equipo de la organización japonesa KEK (High Energy Accelerator Research Organization) y reconfirmada nuevamente con detectores de gas fuera de la pirámide por investigadores franceses del Commissariat à l’énergie atomique (CEA) y la Universidad Paris Saclay.

Gran Galería, sobre la que existe una misteriosa cavidad. / ScanPyramids mission

Los autores reconocen que la estructura exacta y el papel que desempeña esta cavidad oculta siguen siendo desconocidas, pero consideran que el descubrimiento allanará el camino para futuros estudios que ayuden a comprender mucho mejor la pirámide y su proceso de construcción, además de afirmar: “Estos hallazgos muestran cómo la física de partículas moderna puede arrojar nueva luz sobre el patrimonio arqueológico mundial”.

Fuente: Agencia SINC

Para estudiar la estructura interna de la pirámide y las cavidades ocultas el equipo también ha utilizado la realidad virtual aumentada. / ScanPyramids mission

Hallado en Francia un dinosaurio con dientes en forma de tijeras

Matheronodon provincialis es el nombre de un nuevo dinosaurio, perteneciente al grupo de los rabdodóntidos, unos herbívoros ornitópodos, que vivió al sureste de Francia hace entre 84 y 72 millones de años.

Los científicos, liderados por el Royal Belgian Institute of Natural Sciences de Bélgica, hallaron los restos de su maxilar superior en la localidad de Velaux-La Bastide Neuve, cerca de Aix-en-Provence.

Los resultados del análisis de los fósiles, publicados en Scientific Reports, revelan que este dinosaurio tenía unos dientes grandes de unos 6 centímetros, con bordes parecidos a un cincel. Al estudiar al detalle la estructura dental, los investigadores descubrieron que las crestas del lado más grueso y esmaltado de la corona formaban bordes cortantes que se autoafilaban y que se parecían a unas tijeras.

Esta dentadura, cuya acción imita a las de las cizallas, pudo permitirles una mejor adaptación a la dieta, para fracturar alimentos difíciles, como las partes duras de las plantas ricas en fibra.

Fuente: Agencia SINC

Investigadores españoles lideran el gran descubrimiento del choque de estrellas

No es habitual que se convoque una rueda de prensa para anunciar un descubrimiento científico en la sede del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, pero la ocasión lo merecía: la detección de ondas gravitatorias –ondulaciones del espacio-tiempo– originadas por el choque de estrellas de neutrones –pequeños soles superdensos de apenas 20 km de diámetro–, a la vez que se registraba la radiación en todo el espectro electromagnético emitida durante el proceso.

Todo comenzó el pasado 17 de agosto a las 12:41:04 horas, cuando los dos gigantescos detectores del observatorio LIGO en EE UU registraron una señal de ondas gravitacionales denominada GW170817, la quinta de la historia. Las cuatro anteriores procedían de la fusión de dos agujeros negros, objetos que no emiten luz.

En este hallazgo histórico han participado científicos de centros de Baleares, Valencia, Madrid, Andalucía y Canarias

Pero este no era el caso. Menos de dos segundos después de llegar esa señal, los telescopios espaciales Fermi e INTEGRAL observaron desde el espacio una explosión de rayos gamma asociada al evento, y un tercer detector de ondas gravitacionales (Virgo, en Italia), ayudó a localizar la fuente con precisión. Se emitieron alertas a observatorios de todo el mundo, y desde aquel día hasta varias semanas después, se registraron los efectos de esa colisión estelar en todo el espectro electromagnético, incluyendo luz óptica, rayos X, ultravioleta, infrarroja y ondas de radio. Es lo que se ha comenzado a llamar ‘astronomía de multimensajeros’.

Desde el principio, en toda esta secuencia de acontecimientos, investigadores españoles han participado en el gran descubrimiento. En concreto, el Grupo de Relatividad y Gravitación de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) que forma parte de LIGO; el Grupo Virgo de la Universidad de Valencia; los equipos de los satélites INTEGRAL y Fermi; así como otras colaboraciones y grupos.

Trabajo en equipo para descifrar enigmas

El grupo balear produce las plantillas en forma de onda “que han resultado cruciales para este y los anteriores descubrimientos de ondas gravitacionales”, ha señalado la investigadora principal del equipo, Alicia Sintes. “Luego se comparan estos patrones con los datos de los detectores para obtener información fundamental, como la masa de los cuerpos en colisión, su giro, orientación o a qué distancia se encuentran (130 millones de años-luz, en la galaxia NGC 4993)”.

Grupo de Relatividad y Gravitación de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) que forma parte de LIGO. Imagen: UIB

Para desarrollar estas plantillas se necesitan ejecutar simulaciones numéricas muy complejas, “realizadas con la ayuda de la Red Española de Supercomputación, con un corazón en el superordenador MareNostrum, en Barcelona, constantemente actualizado”, según ha recordado el secretario general de Ciencia e Innovación, Juan María Vázquez.

Por su parte, el grupo de la Universidad de Valencia miembro de Virgo también desarrolla algoritmos y patrones para analizar las señales gravitatorias y estimar los parámetros de sus fuentes astrofísicas. Uno de sus miembros, José Antonio Font, ha destacado la suerte de haber observado estas ondas gravitacionales justo en el corto periodo en el que el detector Virgo (situado cerca de Pisa) ha estado operativo este año: entre el pasado 1 y  25 de agosto.

Font considera “revolucionaria” esta detección de la primera señal gravitacional de la colisión de dos estrellas de neutrones, junto con la correspondiente emisión electromagnética, “ya que marca el inicio de una nueva era de descubrimiento que ofrecerá respuestas a preguntas fundamentales en astrofísica relativista, cosmología, física nuclear y la naturaleza de la gravitación”.

Ilustración del satélite europeo INTEGRAL. / ESA/Medialab

Los satélites como INTEGRAL, de la Agencia Espacial Europea, también han desempeñado un papel relevante. Manuel Reina, representante del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) ha subrayado la participación española en este telescopio espacial de rayos gamma y X “que ya debería estar cerrado, pero que sigue activo y con una gran base de datos, en parte inexplorada”.

Con el instrumento SPI de INTEGRAL se detectó el flash de 1,7 segundos de rayos gamma emitido en el momento de la fusión de las estrellas de neutrones. La galaxia en la que se encontraban fue observada en los días siguientes con su cámara óptica OMC, un instrumento liderado por el INTA. La Universidad de Valencia fue la responsable de la fabricación de los sistemas de imagen de los demás instrumentos a borde del observatorio INTEGRAL.

Josefa Becerra, investigadora del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), ha explicado su contribución con las observaciones en rayos X de otro observatorio espacial: el satélite Chandra de la NASA, pero ha contado que principalmente se ha encargado de la espectroscopia óptica con el observatorio Gemini (que cuenta con dos telescopios gemelos en Hawái y Chile).

El IAC también participa en la red de telescopios robóticos MASTER de la Universidad de Moscú (con un telescopio en Canarias), que consiguió desde Argentina una de las primeras detecciones en luz visible asociada a GW170817. Los datos de MASTER junto con los de otros muchos telescopios ópticos, infrarrojos y de radio, contribuyeron a clasificar esta fuente extragaláctica como una kilonova.

De norte a sur

Durante la rueda de prensa, Alberto J. Castro Tirado, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), ha comentado que la observación de la contrapartida óptica en el hemisferio Norte, tras haberse realizado en el del Sur, fue todo un reto, apuntando casi al horizonte pocos minutos después de la puesta de sol: “La única instalación española que lo logró fue el telescopio robótico Javier Gorosabel, inaugurado en 2015 en el Observatorio Nacional de San Pedro Mártir, en Baja California (México)”.

Telescopio robótico Javier Gorosabel, localizado en México. / UNAM/Víctor Hugo Sánchez

“Además –añade–, el uso de nuestra colaboración del Very Large Telescope (VLT) en Chile, con el que adquirimos espectros durante 15 días desde el ultravioleta cercano hasta el infrarrojo cercano, nos permitió identificar la llamada ‘kilonova’, similar a una supernova, asociada con la fuente emisora de estas ondas gravitacionales”.

Entre los más de 70 observatorios espaciales y terrestres a los que llegaron las alertas figuran varios con participación española

Entre los más de 70 observatorios espaciales y terrestres a los que llegaron las alertas figuran otros con participación española, como DES (Dark Energy Survey), que aunque en principio está enfocado a la búsqueda de energía oscura, también trabaja para el seguimiento de un evento como este. Horas después de la señal inicial, la cámara de DES, en Chile, descubrió de forma independiente la fuente en el visible e infrarrojo cercano, lo que ayudó a su localización en la galaxia NGC 4993.

Eusebio Sánchez, del CIEMAT y representante del experimento DES en España, ha subrayado la importancia de medir cómo decae el brillo de la fuente de ondas gravitacionales. “Esto permite ver cómo se aleja de nosotros a 3.000 km/segundo, es lo que se llama desplazamiento al rojo; y junto al dato conocido de su distancia podemos obtener una nueva medida de la constante de Hubble o ritmo de expansión del universo”, algo fundamental en cosmología que dará mucho que hablar en los próximos años.

Los neutrinos pueden dar la sorpresa

Durante la rueda de prensa también se ha destacado el papel que puede desempeñar el último miembro en llegar a la nueva astronomía de multimensajeros: los telescopios de neutrinos, como el Pierre Auger y ANTARES en el que trabajan científicos españoles. Con ellos se buscan neutrinos asociados al choque estelar, lo que demostraría que estos cataclismos son una de las aún misteriosas fuentes de rayos cósmicos.

En los próximos meses los telescopios de todo el mundo continuarán observando el resplandor de la colisión de las estrellas de neutrones, mientras que la colaboración LIGO-Virgo seguirá esperando una nueva señal de ondas gravitacionales. Nadie sabe de dónde procederán las siguientes. Quizá sea desde un desconocido púlsar dentro de nuestra galaxia, algo que Alicia Sintes lleva esperando casi 20 años.

¿Estrella de neutrones o agujero negro?

Aunque el suceso de ondas gravitacionales GW170817 se ha asociado a una binaria de estrellas de neutrones por la similitud en masa con las estrellas de neutrones conocidas, todavía quedan algunas dudas por resolver. Según los investigadores del grupo LIGO en la Universidad de las Islas Baleares, las dos preguntas más relevantes están relacionadas con la naturaleza de los objetos que han colisionado. La señal electromagnética asociada indica que al menos uno de ellos era una estrella de neutrones, pero no significa que ambos lo sean.

Incluso cuando los dos componentes tienen masas similares a las estrellas de neutrones conocidas, es posible que una de ellas sea un agujero negro. Los astrónomos nunca han visto un agujero negro con una masa similar a una estrella de neutrones, pero tampoco tienen ninguna evidencia observacional sólida que sugiera que no existan, así que es posible, aunque menos probable, que GW170817 sea una binaria formada por una estrella de neutrones y un agujero negro.

La otra pregunta es en qué se convirtió GW170817 después de fusionarse. Hay dos posibilidades: se convirtió en una estrella de neutrones muy masiva (sería la estrella de neutrones más grande conocida), o en un agujero negro (sería el agujero negro más ligero conocido). Las dos posibilidades son fascinantes para los astrofísicos, pero los datos disponibles no son suficientemente buenos para apuntar en una dirección u otra. Todo lo que se sabe es que el objeto resultante, sea lo que sea, tiene unas tres masas solares.

Fuente: Agencia SINC

El planeta enano Haumea tiene un anillo

Más allá de la órbita de Neptuno existe un cinturón de objetos formados por hielo y rocas entre los que destacan cuatro planetas enanos: Plutón, Eris, Makemake y Haumea. Este último, el más desconocido de todos, ha sido objeto de una campaña internacional de observación que ha permitido determinar sus características físicas principales.

Es el primer hallazgo de un anillo alrededor de  un objeto transneptuniano

Los resultados del estudio, encabezado por astrónomos del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y publicado esta semana en la revista Nature, han deparado una sorpresa: Humea tiene un anillo, localizado a 2287 kilómetros respecto al centro del cuerpo principal y más oscuro que la propia superficie del planeta enano.

“Uno de los hallazgos más interesantes e inesperados ha sido el descubrimiento de este anillo alrededor de Haumea”, subraya  Pablo Santos-Sanz, miembro del equipo del IAA-CSIC y coautor del trabajo, que contextualiza el hallazgo: “Hasta hace apenas unos años solo conocíamos la existencia de anillos alrededor de los planetas gigantes (como Saturno) y, hace muy poco tiempo, nuestro equipo también descubrió que dos pequeños cuerpos (Cariclo y Quirón) situados entre Júpiter y Neptuno, pertenecientes a la familia de objetos denominados centauros, tienen anillos densos, lo que fue una gran sorpresa”.

 

“Pero ahora, además, descubrimos  que cuerpos aún más lejanos que los centauros, más grandes y con características generales muy distintas, también pueden tener anillos”, destaca el investigador. De hecho, se trata del primer hallazgo de un anillo alrededor de  un objeto transneptuniano, y muestra que la presencia de estos gigantescos ‘aros’ podría ser mucho más común de lo que se creía, tanto en nuestro sistema solar como en otros sistemas planetarios.

Según los datos del estudio, el anillo se halla en el plano ecuatorial del planeta enano, al igual que su satélite más grande, Hi´iaka, y muestra una resonancia 3:1 con respecto a la rotación de Haumea, lo que significa que las partículas heladas que componen el anillo completan un giro en torno al planeta en el tiempo en que este rota tres veces.

“Hay varias explicaciones posibles para la formación del anillo, por ejemplo  pudo haberse  originado tras una colisión con otro objeto, o por la liberación de parte del material superficial debido a la rápida rotación de Haumea”, apunta José Luis Ortiz, el investigador del IAA-CSIC que encabeza esta investigación, realizada con la ayuda de una estrella.

El método de las ocultaciones estelares

Los objetos transneptunianos resultan muy difíciles de estudiar debido a su reducido tamaño, a su bajo brillo y a las enormes distancias que nos separan de ellos. Un método muy eficaz pero complejo reside en estudiar las ocultaciones estelares, que consisten en la observación del paso de estos objetos por delante de las estrellas de fondo (una especie de pequeño eclipse). Este método permite determinar sus características físicas principales (tamaño, forma, densidad) y ha sido también empleado con los planetas enanos Eris y Makemake con excelentes resultados.

Se estudió a Haumea cuando el 21 de enero del 2017 pasó por delante de una estrella y doce telescopios europeos observaron el fenómeno

“Predijimos que Haumea pasaría delante de una estrella el 21 de enero del 2017, y doce telescopios de diez observatorios europeos observaron el fenómeno –señala Ortiz–. Gracias a este despliegue de medios hemos podido reconstruir con mucha precisión la forma y tamaño del planeta enano Haumea, con el sorprendente resultado de que es bastante más grande y menos reflectante de lo que se pensaba. También es mucho menos denso de lo que se creía con anterioridad y esto soluciona algunas incógnitas que estaban pendientes de resolver para este objeto”.

Haumea es el quinto planeta enano (contando al cercano Ceres) y es un objeto curioso: gira alrededor del Sol en una órbita elíptica que tarda 248 años en completar (en la actualidad se halla a unas cincuenta veces la distancia entre la Tierra y el Sol de nosotros), y su velocidad de rotación es de 3,9 horas, mucho más rápido que cualquier otro cuerpo de más de cien kilómetros de todo el sistema solar.

Esta velocidad provoca que Haumea se deforme, adquiriendo una forma elipsoidal similar a un balón de rugby. Gracias a los datos recién publicados, se conoce que Haumea mide unos 2.320 kilómetros en su lado más largo, casi igual que Plutón, pero que carece de una atmósfera global similar a la de ese otro planeta enano.

Fuente: Agencia SINC

Desarrollan un nuevo material que cambia con distintos estímulos

En la actualidad existe gran interés para crear nuevos materiales muiltirespuesta, un material con capacidad de cambiar sus propiedades físicas y químicas en presencia de distintos tipos de estímulos.

Las posibles aplicaciones de estos materiales son variadas, algunas incluso ya son comerciales, como ventanas inteligentes, pinturas termocrómicas y sensores de movimiento. En el caso de materiales que responden a la vez a distintos tipos de estímulos las posibilidades se amplían, aumentando su interés en industrias como la aeroespacial.

Recientemente, químicos inorgánicos de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) han descrito un material bidimensional, semiconductor y luminiscente que cambia su emisión al variar la temperatura y al someterse a presión, y que además varía su conductividad eléctrica en presencia de compuestos orgánicos volátiles como el ácido acético. El estudio lo publican en la revista Small.

Las aplicaciones de estos materiales son variadas y algunas ya comerciales, como las ventanas inteligentes, pinturas termocrómicas y sensores de movimiento

El material fue construido con reactivos económicamente viables y puede obtenerse fácilmente, tanto como láminas de espesores nanométricos como micrométricos. Pertenece a una familia de compuestos químicos conocida como polímeros de coordinación, cuyos bloques de construcción son principalmente iones de metales de transición y ligandos orgánicos.

El compuesto tiene como ligado orgánico la 2-aminopirazina, que posee grupos funcionales, los cuales le permiten reconocer otras moléculas a través de la formación de enlaces de hidrógeno. Además, posee la capacidad de enlazarse al ioduro de cobre(I) formando cadenas que presentan interesantes propiedades eléctricas y luminiscentes.

Según explican los investigadores, el compuesto se obtiene mediante una síntesis directa en un solo paso a 25ºC, dando lugar a una estructura laminar formada por cadenas cobre-yodo altamente flexibles que se comportan como un muelle, acortando o alargando sus distancias y modificando sus ángulos en función de los estímulos que se le apliquen.

“Según se ajusten las condiciones de síntesis, podemos reducir o ampliar el tamaño de las láminas desde unas micras a unos nanómetros y viceversa, sin cambiar su estructura, ni composición. En ambas dimensiones el compuesto presenta propiedades similares. Para entender su comportamiento nos ayudamos de distintas técnicas experimentales y también de cálculos teóricos”, detallan los autores.

Del naranja al amarillo

En colaboración con la Universidad de Zaragoza hemos visto que el compuesto a 25º emite en el naranja con una intensidad moderada, pero cuando se enfría, la intensidad de su emisión aumenta drásticamente desplazándose al amarillo.

Se trata de una estructura laminar formada por cadenas cobre-yodo altamente flexibles, que se comportan como un muelle

El análisis de su estructura mediante difracción de rayos X de monocristal a distintas temperaturas, realizado en colaboración con la Universidad de la Laguna, permitió entender que la causa de este cambio está relacionada con un acortamiento en las distancias de enlace cobre-cobre. Sin embargo, la emisión de este compuesto desaparece cuando se le somete a presión.

“Además de realizar un estudio experimental mediante la técnica antes mencionada, sometiendo al cristal a distintas presiones y calculado la variación que se produce en sus distancias y ángulos, hemos tenido que acudir a cálculos teóricos, realizados en colaboración con el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid, que nos ayudan a entender que a partir de una determinada presión, el acortamiento de la distancias va unido a un cambio en los ángulos que hace que el solapamiento entre los orbitales del cobre no sea efectivo, es decir, la emisión desaparece”, explican los autores.

Además, se ha medido la respuesta eléctrica del material frente a compuestos orgánicos volátiles capaces de formar enlaces de hidrógeno, como el ácido acético, observando que la presencia de este gas produce un aumento en el valor de la conductividad eléctrica del compuesto, característica que podrá ser aprovechada para aplicarlo como sensor.

Fuente: Agencia SINC

“Hay más huracanes porque estamos rozando un punto de inflexión climático”

Primero el huracán Irma, que causó estragos en las islas del Caribe y Florida, y ahora María, que ha arrasado Puerto Rico, han puesto en alerta al mundo por la magnitud de estos fenómenos atmosféricos cuya crudeza va en aumento como consecuencia del cambio climático. María José Sanz (Valencia, 1963) dirige el Basque Centre for Climate Change (BC3), una institución que ha sido seleccionada en varias ocasiones para formar parte del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) y que también estará en el próximo informe de evaluación.

Estamos sufriendo huracanes cada vez más intensos y devastadores. ¿Qué papel tiene el cambio climático en este proceso?

El sistema climático es bastante complejo. Cuando se hizo el Cuarto Informe de Evaluación del IPCC en 2007 se intuyó que podía haber un incremento de fenómenos extremos. En el texto de 2014 ya se recogían evidencias. Estos ciclones ocurren porque hay ciertos puntos de inflexión en los procesos físicos que regulan el clima y, una vez que se pasan, ciertos fenómenos se aceleran. Es muy probable que estemos muy cerca o hayamos pasado el punto de inflexión.

¿Por qué se concentran en el Caribe?

En el Atlántico y el Caribe estos fenómenos suceden porque el agua del océano almacena más energía que antes. Pero también se observa una tropicalización en el Mediterráneo debida al calentamiento de la superficie del agua, que está provocando tornados sobre este mar.

Pero los tornados en el Mediterráneo no son nuevos, ¿no?

“La tropicalización del Mediterráneo, que se debe al calentamiento, está provocando tornados”

Siempre ha habido pequeños tornados, pero ahora se dan con más intensidad no solo en el Mediterráneo, también en el Caribe. Se han alterado los grandes fenómenos que regulan el clima. Por ejemplo, el anticiclón de las Azores ya no se coloca donde debería. Esto hace que pasen borrascas por el norte de España y tengamos el tiempo anómalo de este verano.

¿El derretimiento del hielo ártico también tiene algo que ver?

Que se haya fundido gran parte de la capa de hielo en el Ártico implica un descenso de las corrientes marinas, lo que altera la circulación oceánica, que es otro regulador del clima. El mayor peligro no está en la atmósfera, sino en lo que la atmósfera traspasa a sistemas que tienen una inercia mucho mayor, como el océano. Y eso no se cambia de un día para otro. Aunque dejáramos de emitir COhay procesos que continuarían acelerándose.

En España lo que preocupa es la sequía, que se prevé como la peor en los últimos veinte años.  

“El anticiclón de las Azores ya no se coloca donde debería, por eso en España hemos tenido el tiempo anómalo de este verano”

Siempre ha habido ciclos de sequía con ritmos bastante más amplios que los actuales. En España, en primer lugar, los cambios en el uso de la tierra que se han producido en los últimos siglos influyen en la climatología. Pero además, dependemos mucho de la energía hídrica. Cuando hay sequía, utilizamos otros tipos de energía que aumentan las emisiones.

¿Lo estamos haciendo bien a la hora de adaptarnos al cambio climático?

España siempre ha sufrido este tipo de fenómenos, no nos resultan nuevos. Por ejemplo, ya se ha debatido mucho sobre cómo gestionar de forma más racional el agua para la la agricultura. Ahora habrá que poner más énfasis en la conservación y en la respuesta a otras demandas de agua, porque tenemos un turismo muy intenso, que provoca fuertes variaciones en el consumo humano.

¿Qué ocurrirá con el Acuerdo de París?

El Acuerdo de París supone un cambio de paradigma: todos los países, tanto desarrollados como en vías de desarrollo, toman conciencia de que hay un problema. Todos coinciden de forma voluntaria en que deben hacer algo, lo exponen públicamente y se comprometen a que les hagan un seguimiento. Es un cambio radical. Antes, los únicos que tenían obligación de hacer algo para reducir emisiones, según el Protocolo de Kioto, eran los países desarrollados.

“A pesar de Trump, la sociedad estadounidense no se ha desligado de los problemas del clima”

¿Qué supone el boicot de Donald Trump a este acuerdo?

Como EE UU es uno de los motores del Acuerdo de París, al cambiar políticamente parece que se desvincula. Sin embargo, la sociedad estadounidense no se desliga del problema y, de hecho, su Senado ha destinado una partida presupuestaria para apoyar la convención del IPCC.

¿Y las otras grandes economías?

China, que tiene problemas muy graves de contaminación atmosférica, ha visto una ventana de oportunidad económica en tecnologías contra el calentamiento global. Hoy es la primera potencia en equipos de energía eólica del mundo. El sector privado está cambiando a mayor velocidad de lo que nosotros percibimos. Hay nuevas oportunidades de negocio.

Aunque hubiera punto de retorno, algunas regiones van a sufrir igualmente las consecuencias del calentamiento global. ¿Se hace un análisis de su impacto local en los informes del IPCC? 

Cada vez más, porque es una de las demandas de los últimos años. Dentro del IPCC se ha debatido mucho sobre cómo bajar a escalas que son relevantes para quien hace las políticas que deben tener efecto en las zonas afectadas. Hay que actuar a nivel local.

Los expertos insisten en los beneficios de los espacios azules para el bienestar

Sinc ¿Tiene beneficios para la salud la exposición a espacios azules como fuentes, lagos, ríos o mares? Un equipo del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación Bancaria ”la Caixa”, ha realizado la primera revisión internacional hasta la fecha sobre espacios azules y salud. Las conclusiones muestran que la exposición es beneficiosa, en especial para la salud mental y el bienestar, así como para la promoción del ejercicio físico.

La revisión, publicada en el International Journal of Hygiene and Environmental Health y que incluye 35 estudios en totaldestaca que la evidencia científica hasta el momento indica que los niveles de actividad física aumentan cuando las personas viven cerca de espacios azules. Por otro lado, el informe también reafirma los beneficios de los espacios azules para la salud mental, en especial para la reducción del estrés, y el bienestar autopercibido.

Las conclusiones sugieren potenciales beneficios de los espacios azules al aire libre para la salud, principalmente en salud mental y promoción de la actividad física

La confirmación fue menos consistente en cuanto a la asociación entre espacios azules y la salud en general, la reducción de la obesidad y la salud cardiovascular. Las principales limitaciones son que, en estos casos, existen menos artículos y hay más heterogeneidad en los resultados.

La mayoría de los estudios –todos menos cuatro– se realizaron en países de renta alta y la mayoría se centraron en la exposición a espacios azules cerca del lugar de residencia.

Mireia Gascon, investigadora de ISGlobal y primera autora del estudio, explica que “se trata de un tema emergente, ya que la mayoría de los trabajos se han realizado en los últimos cinco años. Las conclusiones sugieren potenciales beneficios de los espacios azules al aire libre para la salud, principalmente con respecto a la salud mental y el bienestar y la promoción de la actividad física”.

Recuperación de espacios para la planificación urbana

Por su parte, Mark Nieuwenhuijsen, coordinador del estudio y director de la Iniciativa de Planificación Urbana, Medio Ambiente y Salud de ISGlobal, valora que “aunque los resultados son alentadores, hay relativamente pocos estudios y un alto grado de heterogeneidad en la metodología de las investigaciones, por lo que se necesita realizar más trabajos”. A pesar de estas limitaciones, el investigador destaca que “la evidencia científica actual apoya la promoción y recuperación de espacios azules al aire libre dentro de la planificación urbana como una estrategia interesante para la promoción de la salud y el bienestar”.

ISGlobal participa en el proyecto europeo BlueHealth, que se inició el 2016 para estudiar la relación entre espacios azules y salud. En concreto, el centro impulsa tres estudios: la evaluación de los niveles de actividad física antes y después de las mejoras de accesibilidad al río Besós (Montcada i Reixac); el estudio WOW con trabajadores de oficina en Barcelona; y la restauración de la fuente de Can Moritz de Rubí.

Foto de portada: Milad Alizadeh. Amsterdam, Holanda. / Creative Commons

Referencia bibliográfica:

Gascon, M.; Zijlema, W.; Vert, C.; White, M.P.; Nieuwenhuijsen, M.J. Outdoor blue spaces, human health and well-being: A systematic review of quantitative studies International Journal of Hygiene and Environmental Health 2017.

Final espectacular de la misión Cassini

SINC La misión internacional Cassini ha tenido un final espectacular este 15 de septiembre al adentrarse en la atmósfera de Saturno, concluyendo así 13 años de exploración alrededor del planeta gigante. La nave se ha precipitado contra su atmósfera a una velocidad de 35 km/s y con una inclinación de 15º, desintegrándose en las capas superiores. La pérdida de contacto tuvo lugar a las 13:55 horas (hora peninsular española), según ha confirmado la NASA al recibir la última señal en la antena de Camberra (Australia), una de las de su red de espacio profundo.

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Earl Maize, director del programa Cassini de la NASA en el Jet Propulsion Laboratory, y Julie Webster, gerente de operaciones de la misión se abrazan en un momento emotivo para todo el equipo. / NASA / Joel Kowsky

 

“Este es el capítulo final de una misión asombrosa, pero también es un nuevo comienzo”, ha señalado Thomas Zurbuchen, administrador asociado de la Dirección de Misión Científica de la NASA. “El descubrimiento de Cassini de los mundos oceánicos en Titán y Encelado cambió todo, dirigiendo nuestra mirada a lugares sorprendentes donde buscar vida potencial más allá de la Tierra”.

La misión finalizó porque, tras más de una década en el espacio, su combustible se había agotado. Para garantizar una puesta fuera de servicio segura y evitar un impacto no planificado en alguno de los satélites helados de Saturno, como Encélado y su inmaculado océano, la nave se ha dirigido al interior del gigante gaseoso. Su desintegración se ajusta a los requisitos de protección planetaria que tratan de evitar la posible contaminación de las lunas saturnianas, donde podría haber condiciones aptas para la vida.

Cassini es un programa internacional fruto de la cooperación entre la NASA, la ESA y la agencia espacial italiana ASI, además de otros colaboradores académicos e industriales internacionales de 19 países.

Cassini se ha desintegrado en al atmósfera de Saturno para evitar la posible contaminación de las lunas saturnianas donde podría haber condiciones aptas para la vida

En los últimos meses, desde abril, Cassini llevaba realizando inmersiones semanales a través del hueco de 2.000 km que separa Saturno de sus anillos, pero ha aprovechado el final de su vida para seguir estudiando el planeta lo más cerca posible. Ocho de sus instrumentos (CDA, CIRS, INMS, MAG, MIMI, RPWS, RSS, UVIS) han recopilado datos durante la inmersión final, transmitiéndolos a la Tierra en tiempo casi real. Las señales de radio tardan unos 83 minutos en atravesar los 1.400 millones de kilómetros que separan la Tierra de Saturno.

En su zambullida, estos instrumentos dedicados a la medición del campo magnético, el plasma, el gas y el polvo de los anillos han estado operativos porque este final ofrece, según Nicolas Altobelli, científico de proyecto de la ESA en la misión Cassini-Huygens, “una oportunidad única para hacer ciencia nueva, en concreto, para medir con detalle los campos magnético y gravitatorio de Saturno, lo que ayudará a entender mejor su estructura interna”.

Las mediciones actuales del campo magnético de Saturno establecen que está alineado con el eje de rotación, lo que no es posible. “El campo debería desaparecer en varios millones de años”, señala el investigador. Sin embargo, Cassini no había podido refinar sus mediciones hasta ahora, cuando se ha aproximado lo suficiente como para confirmar o no este detalle.

¿Los anillos se formaron a la vez que Saturno?

Cuando se procesen los datos, también se aprovechará para intentar dilucidar una de las cuestiones más persistentes del sistema del planeta: si los anillos se formaron al mismo tiempo que Saturno o si son más jóvenes. Para ello, Cassini ha medido su masa durante los últimos instantes antes de desintegrarse.

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Earl Maize, director del programa Cassini de la NASA en el Jet Propulsion Laboratory, y Julie Webster, gerente de operaciones de la misión se abrazan en un momento emotivo para todo el equipo. / NASA / Joel Kowsky

 

“Cassini revolucionó nuestros conocimientos sobre Saturno en el momento en que llegó al planeta y ha continuado haciéndolo durante 13 años, hasta su último día, hoy”, asegura Álvaro Giménez, director de ciencia de la ESA.

Respecto a las imágenes, no se han captado durante el descenso a Saturno porque la velocidad de transmisión de información necesaria para enviarlas es demasiado elevada, e impide mandar otros datos científicos valiosos.

Las fotografías finales que ya ofrece la NASA se han tomado hasta el 14 de septiembre, e incluyen imágenes de Titán, Encélado  y  un montaje en color del gigante gaseoso y sus espectaculares anillos.

“La misión nos ha inspirado con sus prodigiosas imágenes, incluyendo la lección de humildad que nos dan las vistas a lo largo de más de mil millones de kilómetros de distancia hasta el minúsculo punto azul que constituye nuestro planeta”, comenta Altobelli, quien celebra “este viaje pionero, que nos deja un rico legado de ciencia e ingeniería”.

La misión Cassini llevaba 12 instrumentos científicos, con los que investigadores de varios países han logrado una mejor comprensión de Saturno y su entorno. Los resultados se vienen publicando en miles de artículos académicos desde hace más de una década.

Cassini y Huygens en Titán

Lanzada el 15 de octubre de 1997, Cassini llegó a la órbita de Saturno el 30 de junio de 2004 llevando a bordo la sonda Huygens de la ESA, que aterrizó en Titán el 14 de enero de 2005, convirtiéndose en la primera sonda en aterrizar sobre un cuerpo del sistema solar exterior.

Transportaba seis instrumentos, cuatro de ellos a cargo de investigadores principales europeos y dos a cargo de investigadores estadounidenses. Reveló un paisaje sorprendentemente similar al de la Tierra bajo la densa y brumosa atmósfera, rica en nitrógeno, de esta luna, que tiene costas y canales fluviales excavados de metano líquido en lugar de agua, dadas las temperaturas superficiales de unos -180 ºC.

Cassini ha efectuado 127 sobrevuelos cercanos en Titán y ha sobrevolado los géiseres de Encélado, que se supone oculta un océano subterráneo

Durante las dos horas y media de su descenso, Huygens elaboró un perfil de la atmósfera en términos de presión, temperatura y densidad, midió sus vientos superrotativos y efectuó mediciones in situ de la composición química de las partículas de su bruma. Huygens siguió transmitiendo datos desde la superficie de Titán durante 72 minutos más, hasta que Cassini desapareció por el horizonte, aunque los datos siguen dando trabajo a los científicos aún hoy.

Después Cassini continuó realizando descubrimientos en Titán durante sus 127 sobrevuelos cercanos –además de los numerosos sobrevuelos distantes–, estudiando todos los aspectos de esta luna, desde su estructura interna hasta su superficie rica en hidrocarburos, su atmósfera y más allá, hasta la interacción con el viento solar. Uno de los sobrevuelos lejanos de Titán, el del día 11 de septiembre, fue el que ofreció la asistencia gravitatoria necesaria para llevar la nave a la trayectoria de impacto con Saturno que se ha completado este viernes.

Los descubrimientos en Encélado y otras lunas

Otro de los satélites saturnianos que ha explorado la nave es Encélado, donde los científicos piensan que un océano subterráneo se oculta bajo su corteza helada. En el polo sur hay grietas en el hielo y de ellas surgen géiseres que expulsan chorros de material. Cassini voló a través de esas emanaciones en 2008 y detectó agua salada, amoníaco, silicatos e hidrocarburos, lo que haría factible la posibilidad de vida.

La misión también puso de relieve las características únicas del resto de lunas de Saturno, desde Jápeto y su cordillera ecuatorial hasta Hiperión, que parece una esponja gigante, y desde Pan con su forma de ravioli hasta Mimas, que recuerda a la Estrella de la Muerte de La Guerra de las Galaxias.

Con el final de esta misión, se cierran veinte años destinados al estudio de Saturno por parte de cientos de científicos de 17 países pertenecientes a dos generaciones diferentes, un legado que no acaba aquí. La la NASA planifica la misión Europa Clipper dedicada a sobrevolar la luna helada, y la ESA está preparando el lanzamiento en 2022 del orbitador de las lunas de hielo jovianas, JUICE, que se centrará en el potencial de habitabilidad de sus grandes satélites acuáticos: Europa, Ganímedes y Calisto. “También medirá la magnetosfera de Júpiter de una manera similar a Cassini”, señala Altobelli, y continuará con sus investigaciones sobre la posibilidad de que las lunas heladas del sistema solar alberguen vida.

(Información actualizada 15/09/2017)