El polvo desvanece la presencia alienígena en la estrella de Tabby

Un equipo de más de 100 investigadores, dirigido por la profesora Tabetha Boyajian de la Universidad Estatal de Luisiana (EE UU) está un paso más cerca de resolver el misterio de KIC 8462852, considerada ‘la estrella más misteriosa del universo’ y bautizada como estrella de Tabby.

Se trata de una estrella media, aproximadamente un 50 % más grande que el Sol y con una temperatura 1.000 grados superior. Sin embargo, presenta una característica especial: ha estado inexplicablemente oscureciéndose y aumentado su brillo esporádicamente como ninguna otra. Para explicar este fenómeno se han apuntado varias teorías, pero la más espectacular es la que proponía que una megaestructura alienígena podría producir esos extraños cambios en la iluminación mientras orbita alrededor de la estrella.

“Sea lo que sea lo que pase entre nosotros y la estrella, no es opaco, como se esperaría si fuera un planeta o una megaestructura alienígena”, dicen los autores

El enigma de Tabby es tan atractivo que más de 1.700 personas han donado una cantidad superior a los 100.000 dólares a través de una campaña de micromecenazgo (crowdfunding) organizada por Boyajian para realizar observaciones de la estrella con la ayuda de la red global de telescopios del Observatorio Las Cumbres (LCO). Algunos resultados ya se presentaron en octubre, pero ahora se publican en The Astrophysical Journal Letters los datos más recientes sobre las atenuaciones en el brillo y registrados, además, en escalas de tiempo cortas (días-semanas).

El polvo es la causa más probable

“El polvo es probablemente la razón por la cual la luz de la estrella parece atenuarse y aclararse. Los nuevos datos muestran que los distintos colores de la luz están siendo bloqueados en rangos o intensidades diferentes. Por tanto, sea lo que sea lo que pase entre nosotros y la estrella, no es opaco, como se esperaría si fuera un planeta o una megaestructura alienígena lo que se interpusiera en medio”, explica Boyajian.

“Las megaestructuras no poducen las tendencias que vemos en los datos, que muestran la firma que esperaríamos para el polvo”, subraya a Sinc la profesora Tabetha Boyajian, quien valora positivamente que hayan puesto el nombre de estrella de Tabby en su honor: “Es mejor que KIC 8462852”.

Los científicos la observaron de cerca a través de la red del Observatorio Las Cumbres desde marzo de 2016 hasta diciembre de 2017. Desde mayo del año pasado se han producido cuatro episodios en los que la luz de la estrella ha decaído, y los participantes en la campaña de crowdfunding los pusieron nombre: Elsie y Celeste a los dos primeros, y como antiguas ciudades perdidas a los dos últimos: Scara Brae de Escocia y Angkor de Camboya.

Brillo de KIC 8462852 entre el 6 de mayo y el 9 de octubre 2017, medido con los telescopios de la red global de telescopios del Observatorio de Las Cumbres situados en el Observatorio de Hawai (OGG) y el Observatorio del Teide (TFN). / Equipo de Tabetha Boyajian

Los autores comentan en su artículo que, de alguna manera, lo que está sucediendo con la estrella es similar a lo que les ocurrió a esas ciudades desaparecidas: “Son eventos antiguos, ya que estamos viendo cosas que sucedieron hace más de 1.000 años. Y casi con certeza están originados por algo ordinario, al menos en una escala cósmica. Y sin embargo, eso los hace más interesantes y, sobre todo, misteriosos”.

Si no fuera por personas con una mirada imparcial en nuestro universo, esta estrella inusual se habría pasado por alto

Los investigadores también destacan que el método utilizado para estudiar esta estrella, con la ayuda de la ciudadanía y una avalancha de datos sobre un solo objeto, supone una nueva era para la astronomía. De hecho, los astrónomos aficionados llamados ‘planet hunters’ (cazadores de planetas) han sido los que, revisando cantidades masivas de datos de la misión Kepler de la NASA, detectaron primero el comportamiento inusual de la estrella en 2015, años después del final de esa misión, en 2013. Y, por otro lado, las observaciones con la red de telescopios LCO han sido posibles en parte gracias a la campaña de micromecenazgo.

“Si no fuera por personas con una mirada imparcial sobre nuestro universo, esta estrella inusual se habría pasado por alto”, dice Boyajian, que insiste: “Sin el apoyo ciudadano no habríamos obtenido esta gran cantidad de datos”.

Sin embargo, aún no se han encontrado todas las respuestas. En este momento, los astrónomos esperan que la estrella de Tabby se despierte nuevamente y muestre atenuaciones más fuertes, del 10% o el 20%, similares a las observadas por Kepler hace más de cinco años. Si bien los datos actuales apoyan la hipótesis de que un cuerpo escondido dentro de una gran nube de polvo está causando estas atenuaciones, con futuras observaciones de unas fluctuaciones más profundas se espera poder resolver definitivamente este rompecabezas.

Participación española en los análisis

El misterio de esta estrella, situada en la constelación del Cisne, ha obligado a que decenas de telescopios en todo el mundo la observaran durante 2017, incluyendo el Gran Telescopio Canarias (GTC), el Telescopio Mercator, el Nordic Optical Telescope (NOT) y el Telescopio Nazionale Galileo (TNG), todos ellos en el Observatorio del Roque de los Muchachos (Garafía, La Palma), junto a la red de telescopios del Observatorio de Las Cumbres, que incluye el telescopio de 0,4 m instalado en el Observatorio del Teide (Izaña, Tenerife).

Como resultado, se ha obtenido la nueva información que se presenta hoy en el artículo del numeroso equipo que lidera Tabetha Boyajian, además de en otro estudio que dirige Hans Deeg, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la Universidad de La Laguna. “Desde el descubrimiento de la estrella de Tabby en datos que ya tienen más de cinco años, por fin estamos en condiciones de presentar nuevas ideas convincentes sobre la naturaleza de este extraño objeto”, asegura Deeg.

En mayo del año pasado, mientras un equipo liderado por la investigadora del IAC Marian Martínez observaba la estrella con el telescopio Mercator, fue cuando la red LCO detectaba el comienzo de la atenuación de un 1% del brillo de la estrella durante unos días. Posteriormente a estas observaciones, se inició su seguimiento con espectroscopía de alta resolución usando NOT y TNG, además de Mercator, involucrando a varios investigadores de grupos tan diversos como la física solar, la física de estrellas masivas o los exoplanetas.

En paralelo, el equipo liderado por Hans Deeg estaba preparado para observarlo con el GTC, de 10 m de diámetro, esperando el momento a que Tabby “se despertara”. Con el instrumento OSIRIS en el GTC midieron el color de la estrella con alta precisión durante este y los otros episodios de atenuación de 2017. Así se ha deducido la alta probabilidad de que el polvo sea la razón de que disminuya la luz de la estrella y luego vuelva a brillar, aunque todavía falta confirmarlo y acabar de resolver todos los misterios de Tabby.

Investigadores de la ULE estudian el ADN de las plantas para mejorar su identificación

Ahmed M.M. Elkordy, doctor en Biología por la South Valley University Sohag (Egipto), ha concluido recientemente una estancia de tres meses en la Universidad de León (ULE), a la que llegó gracias a una ayuda concedida por el Campus de Excelencia Triangular E3 ‘Los horizontes del hombre’, (formado por las universidades de León, Burgos y Valladolid), en la que ha estado integrado en el grupo de investigación Taxonomía y conservación de la Biodiversidad (TaCoBi) que coordina la doctora Carmen Acedo Casado.

Ahmed Elkordy, segundo por la izda. y varios integrantes del grupo de investigación TaCoBi de la ULE.

Las ayudas del Campus de Excelencia E3 fueron convocadas con el propósito de estimular la incorporación temporal de docentes, investigadores o profesionales de prestigio, y han permitido el desarrollo de interesantes intercambios de experiencias e ideas con profesores de diversas universidades extranjeras.

En el caso del profesor Elkordy, en el tiempo que ha permanecido en la ULE ha desarrollado un proyecto científico con dos objetivos principales. El primero se ha enmarcado en las actividades de transferencia de investigación que el grupo TaCoBi ha realizado para empresas del sector relacionado con el control de calidad de especies medicinales. Se trata de ayudar a resolver un problema de sanidad pública presente no solo en Egipto sino también en otros muchos otros países, que deriva del uso de las plantas medicinales incorrectamente identificadas, lo que está provocando una creciente preocupación mundial.

El segundo ha consistido en la puesta en marcha de un proyecto para la generación de conocimiento en la familia de los cereales.

Plantas medicinales y código de barras de ADN

Mediante la técnica del código de barras, y estudiando regiones cortas del ADN, se ha trabajado en la detección de las diferencias que existen entre especies próximas, en lo que constituye una herramienta de gran utilidad, ya que aborda la identificación y también el control de calidad de las muestras.

Desde el grupo TaCoBi se explica que “se requiere la selección previa de la mejor combinación de al menos dos marcadores adecuados para varias especies medicinales pertenecientes a familias diferentes (Ejem.: Caryophyllaceae, Lamiaceae, Primulaceae, Rosaceae, Solanaceae, etc.), y mediante la aplicación de los avances sobre código de barras de ADN se contribuye a una mayor seguridad y eficacia de las especies medicinales”.

Hay que destacar que todas las especies objeto de estudio son de importancia considerable en el campo de la salud humana y de amplio uso en Egipto.

El sistema podrá usarse a partir de ahora para garantizar la identidad de las especies, tanto en empresas de herboristería tradicional como para el control de calidad de las especies medicinales empleadas a mayor escala. Además, servirá de solución a los problemas de falsificaciones, e incluso a los problemas de salud derivados de ellas, mejorando de esta forma la calidad de vida de los usuarios.

“Los avances en el estudio del ADN de las plantas son extremadamente útiles para numerosas aplicaciones, -explican desde el Grupo de Investigación TaCoBi- no solo en la identificación de materiales comercializados, sino otras tales como análisis forenses ecológicos, identificación de identificaciones donde hay escasez de conocimientos taxonómicos disponibles e incluso en el descubrimiento de nuevas especies en algunos grupos de plantas”. Todo ello a pesar de que existen grandes desafíos y aún son importantes las dificultades en el uso del código de barras en las plantas. “Por ejemplo, -se señala-, el éxito de la discriminación entre especies de plantas es menor que el encontrado en muchos grupos de animales como peces, pájaros y mariposas”.

Diversidad y filogenia de gramíneas en Egipto

El segundo objetivo de la estancia de Ahmed Elkordy en la ULE ha sido la cooperación en la puesta en marcha de otro proyecto centrado en la generación de conocimiento en la familia de los cereales, las plantas de mayor interés económico y social a nivel global.

Este trabajo pretende cubrir uno de los vacíos existentes en el conocimiento de esta familia en Egipto, por el interés que los parientes silvestres de las plantas domesticadas han despertado en la última década, ya que el potencial económico de los cereales de la familia de las gramíneas es muy alto.

Hay que pensar que, tal y como se señala, “pueden contribuir a incrementar el acceso y conservación de la biodiversidad, y a satisfacer las demandas futuras de la población humana en crecimiento para, por ejemplo, producir más alimentos de calidad en las actuales condiciones cambiantes, mediante agricultura sostenible”.

Es de destacar la resistencia a la sequía, uno de los principales problemas ecológicos en el mundo actual, de las especies que viven en Egipto. Se sabe que este problema ecológico pone en riesgo también a especies silvestres de gramíneas, puesto que avanza más rápidamente que la capacidad de adaptación ecológica de las especies a estos cambios.

Los resultados de la colaboración de Ahmed Elkordy y el grupo de investigación TaCoBi de la ULE van a contribuir sin duda a un mejor conocimiento del comportamiento de este grupo de plantas, y en particular a conocer el reservorio de características que les permiten desarrollarse en condiciones adversas, lo que puede contribuir a la mejora de plantas de interés económico.

Hay que señalar finalmente que Elkordy también ha participado en actividades docentes relacionadas con el Máster Universitario de Estudios Avanzados en Flora y Fauna, en beneficio de la formación de los alumnos de la Universidad de León.

Félix Llamas García, la vicerrectora de Investigación de la ULE Ana Isabel Álvarez, Ahmed Elkordy y Carmen Acedo.

Diez avances científicos de 2017 que han cambiado el mundo

Como cada año, la revista Science ha elegido los descubrimientos y novedades más importantes en ciencia de los últimos doce meses. La detección de ondas gravitacionales y radiación por la fusión de dos estrellas encabeza la lista de 2017, donde también figura una nueva especie de orangután, la criomicroscopía electrónica, los avances en la edición genómica y la lucha contra el cáncer, así como un diminuto detector de neutrinos y los primeros fósiles de Homo sapiens.

El retrato completo de una colisión estelar

La primera detección de ondas gravitacionales por parte del observatorio LIGO (EE UU) ya fue el gran descubrimiento de 2016 para la revista Science, y este año esas ondulaciones del espacio-tiempo vuelven a encabezar el ranking, aunque en esta ocasión no proceden de la fusión de dos agujeros negros, sino de dos estrellas de neutrones.

Además, esa colisión estelar ocurrida a 130 millones de años luz en la galaxia NGC4993, desencadenó una explosión colosal que siguieron de cerca cientos de astrónomos en todo el mundo en todas las longitudes de onda de la luz, desde los rayos gamma hasta las ondas de radio. Esto complementó los registros de ondas gravitacionales captadas por los dos detectores de LIGO y el interferómetro europeo Virgo.

Un total de 3.674 investigadores de 953 instituciones, incluyendo varias españolas, colaboraron en el artículo que explicó los detalles y consecuencias de este evento, seguramente el que generará más estudios en la historia de la astronomía.

Una nueva especie de gran simio

Ejemplar de Pongo tapanuliensis / Andrew Walmsley

Hacía casi 90 años que no se describía una nueva especie de la familia Hominidae, la de los grandes simios a la que pertenecemos, pero en noviembre de 2017 se anunció la llegada de un nuevo miembro. Se trata de la tercera especie de orangután: Pongo tapanuliensis, nombre que hace referencia al distrito indonesio de Tapanuli, en la isla de Sumatra, donde ha sido descubierta.

La identificación de P. tapanuliensis se ha basado en datos anatómicos, ecológicos y, sobre todo, genómicos. La comparación de su ADN con el de la otras dos especies de orangután sugiere que hace unos 674.000 años la especie de Borneo divergió de la de Sumatra, y esta, a su vez, se separó en dos, posiblemente por erupciones volcánicas posteriores que se interpusieron en medio.

La nueva especie de orangután habita en una superficie de 1.100 km2 en los bosques de Batang Toru, donde solo quedan unos 800 individuos. Constituye la población de grandes simios en mayor peligro de extinción. De hecho, podríamos ser testigos de su descubrimiento y extinción en la escala de una vida humana. La deforestación, la caza, una carretera que divide su territorio y el proyecto de una central hidroeléctrica amenazan su supervivencia.

Fotografiar la vida a escala atómica

Evolución de la resolución de una biomolécula desde antes de 2013 a la actualidad. / Martin Högbom/The Royal Swedish Academy of Sciences

Los científicos que desarrollaron la criomicroscopía electrónica (cryo-EM), una técnica que permite congelar y visualizar biomoléculas en plena actividad, han recibido el Premio Nobel de Química 2017. Pero, además, este año se ha mejorado su intrumentación, el software de procesamiento de imágenes y sus estándares de calidad hasta convertir la cryo-EM en otro de los avances anuales para Science.

Con esta técnica se pueden ver las bioestructuras con una resolución casi atómica, lo que facilita analizar mucho mejor multitud de observaciones bioquímicas y genéticas. En 2017, por ejemplo, ha ofrecido una nueva visión de los espliceosomas –moléculas clave para procesar el ARN–, de las proteínas que remodelan las membranas celulares y de las enzimas que reparan el ADN, así como detalles del sistema CRISPR de corta y pega genético.

También se ha conseguido visualizar en alta resolución los agregados moleculares que se acumulan en lo cerebros de pacientes con Alzehimer y los asociados a otras enfermedades, como la de Huntington.

El despegue de los ‘preprints’ en biología

Los físicos llevan décadas compartiendo on line sus prepublicaciones o preprints antes de que aparezcan en las revistas revisadas por pares. En 2017 los biólogos han seguido su ejemplo y muchos se han decidido a publicar artículos previos para promover su discusión y acelerar la transmisión del conocimiento.

Hace cuatro años se lanzó el servidor de preimpresión gratuito de biología, bioRxiv, con unos pocos documentos de biología computacional, pero hoy ya abarca multitud de estudios experimentales, desde la microbiología hasta la biología celular y la neurociencia. La Iniciativa Chan Zuckerberg ha anunciado su apoyo a bioRxiv, y diversas organizaciones de EE UU y Reino Unido también han apostado por este tipo de iniciativas.

De momento las 1500 preimpresiones publicadas cada mes en BioRxiv y otros servidores representan solo el 1,5% de los aproximadamente 100.000 nuevos documentos agregados a PubMed, la base de datos de resúmenes biológicos, pero pocos dudan de que se ha iniciado un gran cambio cultural en la comunicación de las ciencias biológicas.

Los biólogos se lanzan a la publicación de preprints. / Science/Davide Bonazzi/Salzman Art

Edición de una letra del ADN y el ARN

Unos 35.000 fallos genéticos relacionados con enfermedades humanas se deben al cambio de una sola base del ADN en un punto concreto del genoma. Este año 2017 se han anunciado importantes mejoras en una técnica incipiente llamada edición de bases, que corrige mutaciones puntuales tanto en el ADN como en el ARN.

El ADN ya se puede editar letra a letra. / Science/Shaury Nash

El químico David Liu, de la Universidad de Harvard, ha modificado la caja de herramientas de CRISPR para crear un editor de bases que, tras lograr el año pasado reemplazar una citosina (C) errónea por una timina (T), en 2017 ha conseguido cambiar una guanina (G) incorrecta –la mutación puntal más común– en una adenina (A). Por su parte, el equipo de Feng Zhang en el Broad Institute sustituyó una G por una A en ARN.

Investigadores chinos también han demostrado el poder de la edición de bases al arreglar una mutación puntual causante de enfermedad en embriones humanos, demostrando el enorme potencial en biomediciona de la nueva técnica.

Nueva inumunoterapia contra el cáncer

Ha tardado mucho en llegar, pero ya está aquí: un medicamento contra el cáncer que mata la enfermedad no basándose en el órgano donde se origina, sino a su ADN. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) ha dado luz verde en 2017 al uso del fármaco pembrolizumab en el tratamiento de tumores sólidos avanzados.

El medicamento, que impulsa el sistema inmunológico, se ha aprobado para los casos de melanoma y otros tipos de tumores con una condición: que las células cancerosas tengan la denominada ‘deficiencia de reparación de desajuste’, lo que implica que están repletas de mutaciones en genes que reparan el ADN, independientemente de si se volvieron tumorales en el páncreas, el colon, la tiroides u otros tejidos. El sistema inmunológico las reconoce como extrañas y las mata.

El estudio de referencia ha sido el que publicaron en junio los investigadores Luis Díaz y Dung Le de la institución Johns Hopkins que, junto a otros colegas, probaron este tratamiento en 86 pacientes gravemente enfermos con doce cánceres diferentes y con la deficiencia de reparación. El 53 % respondió bien al fármaco.

Células de cáncer de colon. Cualquier cáncer sólido con una determinada mutación se puede tratar con pembrolizumab. / Science/Flickr, Steve GschMeisser

Atmósfera de hace 2,7 millones de años atrapada en el hielo

Núcleo de hielo antártico recuperado en Allan Hills. / Yuzhen Yan

El pasado agosto de 2017, investigadores de las universidades de Princeton y Maine anunciaron que habían recuperado hielo antártico congelado hace 2,7 millones de años. Eso supone que es 1,7 millones de años más antiguo que cualquier otra muestra anterior de este tipo, y retrasa el registro atmosférico a un momento crucial en la historia climática de nuestro planeta: las primeras glaciaciones.

Los gases atrapados en este hielo revelan que, al comienzo de las glaciaciones, los niveles de dióxido de carbono permanecieron por debajo de 300 partes por millón (ppm), muy por debajo de las 400 ppm actuales. Estos datos validan los modelos climáticos que prededían que esas bajas concentraciones fueron necesarias para dirigir al planeta hacia su ciclo de edades de hielo.

Los núcleos de hielo analizados se recogieron en la región antártica de Allan Hills, donde los científicos siguen perforando y esperan encontrar agua helada de hace 5 millones de años, cuando el efecto invernadero en la Tierra se parecía al actual, provocado por la acción humana.

Homo sapiens más antiguo de lo previsto

Reconstrucciones del cráneo de los primeros fósiles de Homo sapiens descubiertos en el yacimiento de Jebel Irhoud (Marruecos). / Philipp Gunz, MPI EVA Leipzig

Hasta ahora se pensaba que los humanos modernos evolucionaron en el este de África hace 200.000 años, pero una calavera descubierta en una mina de Marruecos hace décadas y datada ahora con la última tecnología ha hecho retroceder el registro fósil de nuestra especie a hace 300.000 años.

El anuncio lo ha hecho el paleoantropólogo Jean Jacques Hublin del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania). Su equipo ha vuelto a excavar la cueva y han encontrado más restos de cráneos, mandíbulas, dientes y huesos de extremidades de al menos cinco individuos. Al aplicar un método de termoluminiscencia a las herramientas de pedernal encontradas junto a los fósiles determinaron que tenían entre 280.000 y 350.000 años.

Los autores creen que aquellos individuos formaban parte de una remota población de Homo sapiens que se extendió por África hace de 330.000 a 300.000 años y que luego evolucionó hacia los humanos modernos. Estos resultados indican que nuestras raíces africanas son más profundas de lo estimado.

El triunfo de la terapia génica

Evelyn Villarreal, después del tratamiento para la atrofia muscular espinal tipo 1 con una nueva terapia génica. / Science

Este año 2017 se ha informado que las vidas de bebés con una enfermedad neuromuscular hereditaria mortal se han logrado salvar gracias al suministro de un gen que les faltaba en sus neuronas espinales. El mensajero es un virus inofensivo llamado virus adenoasociado (AAV).

Investigadores del Nationwide Children’s Hospital (EE UU) han aplicado la terapia génica AAV9, suministrada vía intravenosa, para detener la atrofia muscular espinal tipo 1 (SMA1), la causa genética más común de muerte en bebés. Estos recién nacidos carecen de una proteína imprescindible para las neuronas motoras de la médula espinal, lo que hace que sus músculos se debilitan y dejen de respirar.

En un ensayo clínico, todos menos uno de los doce bebés que recibieron una dosis alta de AAV9 (que lleva el gen de la proteína ausente) pudieron hablar, comer, sentarse, e incluso algunos correr. Este avance se suma a otros en terapia génica de este año, como dos tratamientos contra el cáncer en los que las células inmunes del paciente se modificaron genéticamente fuera de su cuerpo y se reinyectaron con éxito después.

Un detector portátil de neutrinos

Los físicos suelen utilizar grandes instalaciones para tratar de detectar a los esquivos neutrinos, unas partículas sin carga y apenas masa, pero este año lo han hecho con un pequeño detector de 14,6 kg.

Los miembros de la colaboración científica COHERENT lo han utilizado para confirmar experimentalmente en el Laboratorio Nacional Oak Ridge (EE UU) una predicción de hace 40 años, que señalaba que los neutrinos pueden interaccionar con el núcleo atómico completo, en lugar de solo con los neutrones y los protones por separado. Es lo que se llama dispersión elástica coherente neutrino-núcleo (CEvNS, por sus siglas en inglés).

La han registrado con el diminuto detector, que está fabricado de un cristal de yoduro de cesio dopado con sodio y emite flashes de luz cuando retrocede un núcleo en su interior. En el futuro este tipo de instrumentos portátiles se podrían usar para aplicaciones como el control internacional de los reactores nucleares.

Juan Collar, coautor del trabajo, con un prototipo del detector de neutrinos más pequeño del mundo. / Jean Lachat/University of Chicago

Descubren un dinosaurio parecido a un pato con cuello de cisne y aletas de pingüino

Halszkaraptor escuilliei es una nueva especie de dinosaurio con cuello de cisne y aleta delantera. Pertenece al grupo de los manirraptores, que incluye a las aves y a sus parientes más cercanos. Durante el Cretácico, varios de sus linajes desarrollaron diferentes características relacionadas con los ecosistemas que habitaban: vuelo activo, gigantismo, cursorialidad (una adaptación específica para correr) y alimentación hervíbora.

Su fósil se halló incrustado en una roca, en lo que hoy es Mongolia, y vivió durante la etapa Campaniense del Cretácico –hace entre unos 71 y 75 millones de años–. El nuevo espécimen, según relatan en la revista Nature investigadores del Museo Giovanni Capellini (Italia), tiene características extrañas que comparten con grupos de reptiles y aves acuáticas o semiacuáticas. Llegaron a esta conclusión al escanear los restos mediante radiación sincrotrón de alta resolución.

Los investigadores interpretan sus características como las de una nueva especie de terópodo anfibio que caminaba sobre dos patas en tierra, con adaptaciones similares a los patos. Usaba sus extremidades anteriores como aletas para maniobrar en el agua, como los pingüinos, y su cuello largo le servía para la búsqueda de alimento y la emboscada de presas.

Lo han agrupado con otros dos especímenes hasta ahora enigmáticos y fragmentarios, para crear una nueva subfamilia de dinosaurios: los Halszkaraptorinae.

Fuente: SINC

Cómo compartir décimos de Lotería por Whatsapp con seguridad

Se acerca uno de los días del año que más ilusión genera, el Sorteo de la Lotería de Navidad. Durante estas fechas, todos hemos oído o dicho alguna vez, ‘he compartido este número con un compañero de trabajo’ o ‘con un familiar’. Así sólo pagamos parte del boleto. Frente a las dudas que pueda ocasionar compartir lotería, ARAG, compañía aseguradora especialista en Defensa Jurídica, da consejos legales relacionados con el sorteo, muy útiles para el ciudadano:

Compartir un décimo por Whatsapp es legal

Según Loterías y Apuestas del Estado (LAE), tres de cada cuatro españoles que compran Lotería lo hacen compartiendo el número con otra persona. Y con el avance de las nuevas tecnologías, cada vez es más común que lo hagan a través de Whatsapp. ‘Es legal utilizar esta vía pero toda prevención es poca y recomiendo seguir una serie de consejos’, comenta Miriam Montero, abogada de ARAG. Entre ellos, identificar a todos los miembros del grupo de Whatsapp, que aparezca el nombre y apellidos de la persona depositaria, que ésta haga una captura del número a la perfección -con el número de serie, la fracción, código, etc.-. Además, detalla, ‘es importante que en el chat se indique la cantidad de dinero o porcentaje que ha aportado cada persona del grupo por la compra del décimo’. Y añade que sería oportuno remitir correos electrónicos guardando el chat de la conversación.

Guardar pruebas al compartir un décimo

Antes de pagar y confiar en la compra de un décimo, debes comprobar que éste sea auténtico, que tenga logo, código y todos los elementos de verificación. Si quieres cerciorarte de que el lugar es seguro y está autorizado por el Estado, puedes acceder a la web oficial de la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado, a través de loteriasyapuestas.es. Muchas personas aún prefieren ir a comprar el número en la Administración. Aún así, la compra por Internet ha ido incrementando en los últimos años, por eso algunas administraciones también cuentan con una web de venta online. ‘Debes asegurarte de navegar por una web segura ya que hay mucho fraude. El sitio web debería tener, al menos, un nombre o razón social, NIF o CIF del titular, dirección completa, número de teléfono y correo electrónico donde nos podamos dirigir, y en caso de duda es mejor abstenerse de comprar’, recomienda Miriam Montero. Una vez finalizada una compra online es aconsejable guardar los emails de confirmación y, si puede ser, también capturas de pantalla de la compra.

En el caso de tener un décimo y que salga premiado, si se comparte y la otra persona lo cobra sin contar con los demás propietarios del décimo podría cometer un delito y ya se hablaría de una cuestión penal. Sucede lo mismo en el caso de falsificación. ‘Por eso es tan importante guardar pruebas al compartir un décimo’, recuerda Miriam Montero.

Otro de los consejos de ARAG es que se sea consciente que el boleto caduca, y además que depende del importe del premio o de si es una participación se cobra en un lugar u otro. Por tanto, se debe ser muy prudente y no olvidarse de revisar o ir a cobrar un décimo, ya que pasados los tres meses desde el día siguiente la fecha del sorteo se pierde el derecho a recibir el premio. Sólo se ampliaría en un día más si el último día del periodo fuera festivo en la localidad en la que se tramita el pago del décimo premiado. El importe de los premios que no se han reclamado o vendido se los queda el Estado en beneficio del Tesoro Público.

¿Cómo se cobra el décimo de Lotería?

Los décimos ganadores se cobran en la Administración de Lotería si son cuantías inferiores a 2.500 euros, pero para importes iguales o superiores a los 2.500 el ganador deberá acudir a las entidades financieras concertadas con Loterías y Apuestas del Estado. Se debe tener en cuenta que los bancos no pueden cobrar al premiado ninguna comisión o recargo. En cuanto a las participaciones, si son ganadoras, la cantidad se reclama en la entidad, colegio o lugar donde hayamos comprado la participación.

Los premios tienen un tributo cuando son superiores a 2.500€, ya que los primeros 2.500 euros están exentos de tributación. Es a partir de este importe que se retiene el impuesto de la renta -un 20%- pero ‘desde 2013 ya dan el líquido directamente habiendo practicado la retención, así que no hará falta incluirlo en la declaración de la renta, aunque sí los rendimientos de la cantidad económica, ya sea por los intereses que genera el dinero ganado en tu banco o en inversiones realizadas con el importe ganado’, añade Miriam Montero, abogada de ARAG.

¿Y si se esta casado?

Si a uno de los dos cónyuges le toca la lotería, el premio se repartirá según el régimen matrimonial. Si es en régimen de separación de bienes se interpreta que el décimo y su premio es de la persona que ha adquirido el número. Pero, si es en régimen de gananciales se traduce con que el boleto pertenece a los dos cónyuges y, por tanto, va a medias.

¿Y si el décimo premiado se ha deteriorado?

Depende de lo deteriorado que esté, tiene solución, aunque no es un proceso fácil. La abogada de ARAG explica las distintas vías para poder reclamar. Primero se debería informar a través de la solicitud de pagos de premios, a Loterías del Estado para que lo autentifiquen. Allí harían pruebas, y en caso de duda, lo llevarían -en segunda instancia- a La Casa de la Moneda y Timbre para comprobar su autenticidad: la tinta, que no sea ninguna falsificación, etc. Pero todo depende de lo que se haya quedado deteriorado para que sea posible hacer una peritación. Si en La Casa de la Moneda y Timbre lo ven todo correcto, autorizarán el pago del premio sin ningún tipo de problema.

Fuente: Comunicae

La galaxia más joven al descubierto

Una lente gravitacional ha permitido estudiar la galaxia más joven y menos masiva de entre las descubiertas a una gran distancia, que se muestra tal y como era durante la infancia del universo, cuando este contaba con solo mil millones de años –el 7% de su edad actual–, según una investigación internacional que lidera la Universidad Complutense de Madrid (UCM). La han denominado A370-L57.

Lograr identificar galaxias tan lejanas en sus primeras etapas de formación es un gran reto para los astrofísicos, puesto que la luz que llega es muy débil. Por eso, solo se suele detectar a las más grandes y luminosas, que tienden a ser también las más evolucionadas.

“A la distancia de A370-L57, incluso Hubble solo puede detectar galaxias que ya tienen cientos o miles de millones de estrellas, formadas a lo largo de decenas o cientos de millones de años. En comparación, esta tiene solo unos cuatro millones de años de edad y una masa de apenas tres millones de veces la del Sol”, explica Antonio Hernán Caballero, investigador del departamento de Astrofísica y Ciencias de la Atmósfera de la UCM y autor principal del estudio, publicado en la revista Astrophysical Journal.

 A370-L57 tiene solo unos cuatro millones de años de edad y una masa de apenas tres millones de veces la del Sol

Según el experto de la UCM, estudiar las propiedades de este tipo de cuerpos “pone a prueba los modelos de formación y evolución de galaxias, que predicen la existencia de un gran número poco masivas que hasta ahora no se habían podido detectar”.

Hubble y GTC de la mano

El equipo de astrofísicos ha conseguido estos resultados tras más de un año de observaciones con el telescopio espacial Hubble y el Gran Telescopio Canarias (GTC), estas últimas como parte del proyecto “SHARDS Frontier Fields”, una colaboración internacional de 65 investigadores de 8 paises liderada por la UCM.

“Las imágenes con filtros SHARDS de banda intermedia nos permiten identificar con GTC galaxias que tengan una línea de emisión intensa, como es el caso de A370-57, y que sin embargo pasa desapercibida en las imágenes de Hubble por ser demasiado débil”, explica Pablo G. Pérez González, profesor de la UCM y coautor de este estudio.

La sensibilidad de los telescopios GTC y Hubble y los 15 aumentos que proporciona la lente gravitacional han permitido estudiar en detalle las propiedades de esta galaxia.

Según este estudio, la galaxia descubierta tiene un diámetro de apenas 200 años luz, (casi mil veces menor que la Vía Láctea) y podría estar en proceso de fusionarse con otra cercana. Su espectro indica que la mayoría de sus estrellas son muy jóvenes y que se formaron de gas muy pobre en metales, lo que sugiere que son algunas de sus primeras estrellas, es decir, su nacimiento.

“Además, A370-L57 está formando estrellas nuevas a un ritmo vertiginoso para su tamaño, de forma que en otros cuatro millones de años su masa se habrá doblado. En comparación, la Vía Láctea tardaría cien mil millones de años en doblar su masa al ritmo actual”, señala el astrofísico de la UCM.

En el futuro próximo se podrán detectar muchas galaxias como A370-L57 con GTC y Hubble, y otras aún más distantes que estén formando su primera población de estrellas y estudiarlas en gran detalle gracias al telescopio espacial James Webb, que han desarrollado conjuntamente la NASA y la Agencia Espacial Europea, y que será puesto en órbita en 2019.

“El James Webb va a permitir contestar algunas de las cuestiones fundamentales sobre cómo y cuándo se formaron las primeras galaxias y estrellas, pero sin duda habrá sorpresas y surgirán también muchas preguntas nuevas. Los próximos años van a ser apasionantes”, asegura Hernán.

Además de la UCM, en el estudio han participado, entre muchos otros, las universidades de La Laguna, de Pensilvania, de Tokio o de Nottingham; los institutos de Astrofísica de Canarias, de Física de Cantabria o de Astronomía de Zúrich, el Centro de Astrobiología o el Observatorio de París.

Fuente: SINC

La tortuga caimán reaparece tras 30 años sin dar señales

En octubre de 2014, cuando el herpetólogo Chris Phillips se puso el traje de neopreno y se zambulló hasta el fondo de un riachuelo de un condado de Illinois (EE UU) nunca imaginó lo que se encontraría. El científico estaba siguiendo la pista de un joven macho de tortuga caimán (Macrochelys temminckii) liberado recientemente para reforzar las poblaciones de estos reptiles, en peligro de extinción. Sin embargo, a pesar de las señales del transmisor del animal, Phillips se topó con algo muy distinto.

Lo que en realidad el científico sacó del agua fue una tortuga caimán hembra de casi 10 kg y 40 cm de longitud

“Estaba casi sin aliento cuando sentí el caparazón. Pensé que había encontrado a la tortuga macho que sabía que estaba allí por la señal de radio. Pero al cogerlo, su caparazón no terminaba donde debía haberlo hecho”, cuenta Philliips, del Illinois Natural History Survey.

Lo que en realidad el científico sacó del agua fue una tortuga caimán hembra de casi 10 kg y 40 cm de longitud, el doble del tamaño del macho que estaba buscando. El reptil, de unos 18 años, no llevaba dispositivo de rastreo, por lo que no podía pertenecer a las tortugas criadas en cautividad y que habían sido liberadas en esa zona. Lo análisis de ADN lo confirmaron también.

El hallazgo, publicado en la revista Southeastern Naturalist, demuestra así que se trata de la primera tortuga caimán descubierta de las últimas tres décadas en estado salvaje en Illinois. Según los investigadores, el descubrimiento sugiere dos hipótesis: que hay esperanzas para esta especie amenazada o que en realidad es el último ejemplar que ha sobrevivido en este Estado sin la intervención humana.

En busca de las últimas tortugas

Debido a la construcción de presas, al drenaje de pantanos y el dragado de ríos en esta zona, las poblaciones de este reptil se han reducido drásticamente. Sin embargo, el hallazgo de este ejemplar puede ayudar a los científicos a dar los siguientes pasos y reintroducir más tortugas en el área.

Los científicos marcaron al ejemplar para hacer un seguimiento de su vida, pero la batería de su transmisor dejó de funcionar

Durante años, los investigadores han liberado tortugas caimán criadas en cautividad con edades comprendidas entre los dos y los seis años, y han soltado unos 90 ejemplares adultos. Cada uno de estos animales llevaba un transmisor para ser localizados. De hecho, la tortuga silvestre fue encontrada cuando los expertos estaban realizando tareas de captura y suelta.

“Encontrar a este individuo no significa que exista una población estable y funcional de tortugas salvajes en el sur de Illinois”, explica Ethan Kessler, de la Universidad de Illinois y coautor del trabajo. “Cuando una población muere, una sola tortuga puede deambular como un zombi esperando el fin de sus días”, recalca el experto. Estas tortugas son además muy longevas y pueden vivir hasta los 100 años.

“Reforzar una población oculta de una especie en peligro es mejor que comenzar una nueva población en el área”, observa Kessler. “Pero, dado que no se han encontrado tortugas caimán salvajes en Illinois desde 1984, los esfuerzos de reintroducción tienen sentido”, subraya.

Los científicos marcaron a la tortuga descubierta para introducirla en el proyecto y hacer un seguimiento de su vida. La batería de su transmisor dejó de funcionar al poco de liberarla, pero al menos “la reconoceremos si por casualidad volvemos a dar con ella”, concluyen.

Fuente: Agencia SINC

Técnicas de visión artificial para descifrar jeroglíficos egipcios

En el complejo sistema de escritura egipcia de jeroglíficos, los nombres de los faraones eran enmarcados en óvalos conocidos como cartuchos. Por ejemplo, el cartucho referido a Tutankamón encierra un jeroglífico que significa la ‘imagen viva de Amón’.

Ahora investigadores de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) han desarrollado un sistema de reconocimiento automático de estos cartuchos mediante la identificación de los jeroglíficos que lo componen. El deterioro que presentan muchos de los textos antiguos es uno de los mayores obstáculos a la hora de diseñar mecanismos de reconocimiento eficaces.

El sistema descifra el jeroglífico de un cartucho egipcio e indica el nombre del faraón que representa

“El estado de conservación del material y las partes que han desaparecido con el paso del tiempo pueden afectar al resultado final. A menudo las imágenes presentan ruido o están incompletas, haciendo que el proceso de reconocimiento sea más complicado” señala Jaime Duque, autor principal de la investigación, publicada en la revista Sensors.

Para validar el nuevo sistema de reconocimiento se emplearon más de 260 cartuchos que contenían un total de 1785 jeroglíficos procedentes de la Lista Real de Abidos (un bajorrelieve con 76 reyes del Antiguo Egipto), así como de otros monumentos y excavaciones egipcias.

La técnica se desarrolla en tres etapas con diferentes técnicas de visión artificial. En primer lugar, el sistema detecta el contorno del cartucho en la imagen inicial y delimita los bordes. Una vez localizado el cartucho, se extrae e identifica cada uno de los jeroglifos que contiene. Por último, el sistema procederá a interpretar el contenido para devolver de manera automática el nombre del faraón en cuestión.

“El método que proponemos tiene en cuenta diversos parámetros, como la distancia entre puntos, o la orientación y continuidad de los bordes” explica Carlos Cerrada, coautor de la publicación y director del Grupo de Ingeniería del Software y Sistemas de la UNED, que también destaca que la técnica “ha demostrado no depender de la intensidad y la integridad de los objetos que se han estudiado, así como de condiciones de iluminación variables”.

Aplicación en museos

La aplicación de estos resultados podría ser especialmente útil para enriquecer la experiencia de los visitantes a los museos. El sistema podría integrarse en dispositivos móviles y obtener así datos relevantes de manera inmediata. El público que acuda a museos y yacimientos egipcios tendrá en su mano una herramienta para conocer el nombre del faraón y las fechas de su reinado y contextualizar así su visita.

Además, los autores no descartan otras aplicaciones donde el sistema de reconocimiento desarrollado puede resultar de utilidad como, por ejemplo, combinando este método con sistemas de posicionamiento, localizando así la posición del usuario a través de su dispositivo móvil y enriqueciendo la experiencia durante la visita a un museo, al poder ofrecer información adicional relacionada con los objetos ubicados en el entorno más próximo.

Fuente: Agencia SINC

Una nueva especie de felino vivió en Madrid hace 9,5 millones de años

Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y de la Universidad de Alcalá (UAH) han bautizado Leptofelis vallesiensis –que significa gato esbelto del Vallesiense, época en la que existió– al nuevo género de felino que han descubierto en los yacimientos madrileños del Cerro de los Batallones. Se trataba de un animal del tamaño de los actuales gatos monteses, de entre 7 y 9 kg, y de porte esbelto que era capaz de dar grandes saltos para cazar o protegerse.

El esqueleto de este pequeño carnívoro presenta una combinación de caracteres primitivos y modernos, única entre los felinos conocidos. “Es un buen ejemplo de lo que los paleontólogos llamamos mosaico de caracteres, algo característico en especies intermedias de muchos grupos de carnívoros”, contextualiza el investigador del MNCN y coordinador del estudio Manuel Salesa.

Sus rodillas permitían una flexión mucho mayor que la de los felinos actuales, lo que indica que tenía unas capacidades excepcionales para el salto

“En el caso de Leptofelis, mientras que su extremidad anterior es relativamente moderna, similar a la de felinos actuales, su extremidad posterior muestra una serie de caracteres primitivos en la pelvis, el fémur y el tobillo, que recuerdan a la morfología de vivérridos arborícolas como la gineta”, añade Salesa.

Un gran saltador

Sus rodillas permitían una flexión mucho mayor que la de los felinos actuales, lo que indica que tenía unas capacidades excepcionales para el salto. Esta habilidad le permitía atrapar aves cuando estas intentaban escapar iniciando el vuelo desde el suelo, como hacen los actuales servales y caracales (una especie de linces africanos). Pero también podría usar esos potentes saltos para trepar a los árboles y escapar así del ataque de los grandes depredadores con los que compartía su hábitat.

“Leptofelis poseía en uno de los huesos del tobillo, el calcáneo, una inserción para el quadratus plantae, un músculo de la base de las patas, mucho más grande que la de otros felinos de su tamaño. Esta inserción indica que el músculo era suficientemente potente para generar una fuerza de impulso mucho mayor al trepar a los árboles”, comenta Salesa.

“Junto a estos rasgos de trepador, la articulación del codo de Leptofelis estaba diseñada para que este pequeño felino se moviera rápida y eficazmente por el suelo, algo también crucial para cazar y escapar de los depredadores”, continúa.

Los datos obtenidos a partir de los fósiles indican también que Leptofelis vivió en un paisaje mixto, con presencia de árboles y arbustos, pero también con zonas más despejadas. “Este nuevo género nos cuenta una parte de la evolución de los felinos que era desconocida hasta ahora: la que transcurrió durante el Mioceno superior”, indica Gema Siliceo, de la Universidad de Alcalá.

Además de los restos de este esbelto felino, en Batallones han aparecido fósiles de una segunda especie de felino, mucho más grande que Leptofelis, cuyo estudio están solo empezando, pero del que pronto tendremos información. Los yacimientos de Batallones (Torrejón de Velasco, Madrid), se formaron hace unos 9,5 millones de años, durante el Vallesiense, y han proporcionado fósiles espectaculares desde su descubrimiento en 1991.

Música para alienígenas, ahora también para terrícolas

Si elegir los diez discos de música que llevarse a una isla desierta se antoja peliagudo, no digamos lo que implica seleccionar una muestra de nuestro planeta sonoro para oídos alienígenas. Tal fue el desafío que Carl Sagan y su equipo se fijaron a mediados de los 70. La NASA había aceptado su propuesta de colocar dicha selección a bordo de las sondas espaciales Voyager, cuyo despegue estaba previsto para septiembre de 1977.

Como no disponía de traductor universal, Sagan partió “del único lenguaje que compartimos con los destinatarios, la ciencia”, y compuso un mensaje con dibujos de un hombre y una mujer desnudos, esquemas del sistema solar y de la trayectoria de la Pioneer; y un mapa de 14 púlsares con la posición de la Tierra en la Vía Láctea, acompañado de un diagrama de la molécula de hidrógeno con la clave del código binario necesario para descifrarlo.

Sagan partió “del único lenguaje que compartimos con los destinatarios, la ciencia”

La misiva dio mucho que hablar. Hubo quien acusó a los autores de mojigatos por suprimir los genitales externos de la mujer; otros les tacharon de etnocéntricos por dibujar individuos caucásicos; y alguno se alarmó de que revelaran nuestras coordenadas a alienígenas hostiles, un temor compartido por Stephen Hawking. También se cuestionó que sus destinatarios posean órganos visuales en la misma frecuencia de onda que los nuestros.

Sagan reconoció que el valor del mensaje no pasaba tanto por lo que pudieran entender sus receptores, sino porque “nos estimula a considerarnos a nosotros mismos desde una perspectiva cósmica”, escribió.

En cualquier caso, corrieron ríos de tinta gracias al escándalo causado por los periódicos que censuraron los pezones de la mujer y los genitales del varón. A la vista de la repercusión, la agencia espacial se mostró encantada de repetir la jugada con las Voyager.

Un long-play lanzado al océano cósmico

¿Qué poner en la nueva botella que se arrojaría al océano cósmico? Dado que el mensaje anterior había sido visual, esta vez podría incorporar componentes sonoros.

Dicho y hecho. Sagan reclutó a varios compatriotas: el astrónomo Frank Drake, los periodistas científicos Ann Druyan y Timothy Ferris, el musicólogo Alan Lomax, el ilustrador Jon Lomberg y la artista Linda Salzman, casada con Sagan. Quisieron incluir a John Lennon, pero él se limitó a recomendar a su ingeniero de sonido, Jimmy Lovine.

De soporte escogieron un par de discos fonográficos de cobre en los que grabarían en formato analógico sonidos naturales, piezas musicales y saludos en 55 idiomas. Y de remate, sendos votos de paz y amistad del presidente de EE UU James Carter y el secretario general de las Naciones Unidas, Kurt Waldheim, en sintonía con el espíritu de la Federación Unida de Planetas de Star Trek.

Las 115 imágenes elegidas comprenden fotografías y esquemas científicos, de naturaleza y de la especie humana. Esta vez la NASA sustituyó el desnudo frontal de la pareja por siluetas.

En los ‘40 Principales para alienígenas’ figuran Chuck Berry, flautistas de la Melanesia, Mozart, un raga de la India, Louis Armstrong…

En cuanto a los sonidos, se compendiaron erupciones volcánicas, oleajes, cantos de pájaros y ballenas; ruidos artificiales como la sirena de un barco o el despegue de un cohete; y sonidos humanos como risas, llantos y latidos.

Y, por supuesto, música. “Sagan pensó que su codificación encierra una gran belleza que la sitúa entre las mejores creaciones humanas”, explica a Sinc Miguel Hess, investigador del Centro de Astrobiología.

Carl Sagan.

En estos ‘40 Principales para alienígenas’ figuran Johnny B. Goode de Chuck Berry, flautistas de la Melanesia, el aria de la Reina de la Noche de Mozart, un canto iniciático pigmeo, un concierto de Bach, un raga de la India, un blues de Louis Armstrong, un son jarocho mejicano… Here comes the Sun de los Beatles no entró porque la discográfica se opuso; ni ninguna tonada ibérica.

En la superficie de los discos se repitieron el diagrama de la molécula de hidrógeno y el mapa de púlsares de la Pioneer. Bañados en oro y enfundados en aluminio, los soportes construidos para durar mil millones de años fueron introducidos en las sondas y expedidos al infinito.

No hubo escándalos. La música amansa a las fieras.

La pluralidad de mundos habitados

Proceso de fabricación de los discos en 1977. / NASA

En los años 70, parecía normal dar por sentado que en los astros abundan civilizaciones avanzadas capaces de entender nuestros saludos. A esa certeza se había llegado como resultado de especulaciones nacidas en la Antigüedad y afianzadas en la Edad Moderna al calor del progreso de la astronomía.

Durante un par de siglos, las expectativas se cifraban en la Luna, pero, a medida que los telescopios confirmaban que nuestro satélite es un erial deshabitado, se desplazaron a Marte y Venus; y a finales de los años 60, cuando las sondas Mariner desmontaron el espejismo de los canales marcianos, se proyectaron fuera del sistema solar.

En ese punto crítico saltó al ruedo Drake, el compinche de Sagan. Su cálculo del número de civilizaciones en la Vía Láctea capaces de realizar emisiones de radio detectables dio pie al optimismo. Su ecuación recibió críticas, pero aportó el empaque científico necesario para justificar proyectos de investigación y los saludos de la NASA a ET.

A esas lucubraciones se opuso la hipótesis de la Tierra Rara del geólogo Peter Ward. Sostiene que la vida es el producto final de procesos complejísimos y aleatorios, por lo que las posibilidades de que haya surgido también fuera de nuestro planeta son ínfimas. En pocas palabras: estamos más solos que la una.

Pese a todo, Hess mantiene esperanzas: “La posibilidad de que el Disco Dorado se tope con seres inteligentes es remota, pero no nula. El pequeño resquicio justifica el intento”.

¡Hola, hola!, ¿me escucho?

Con el Disco Dorado sus creadores suponían que quienes lo intercepten dispondrán de reproductores adecuados y de una capacidad auditiva similar a la nuestra para la música. Por si acaso, Sagan y compañía incluyeron tres composiciones de Bach y dos de Beethoven, apostando por que sus estructuras simétricas resulten comprensibles a seres entendidos en el ‘lenguaje universal’ de las matemáticas.

Los creadores del Disco Dorado suponían que quienes lo intercepten tendrán reproductores adecuados y una capacidad auditiva similar a la nuestra

A ello se sumaba una vehemente creencia en el poder de la música, en la que veían un instrumento de paz y fraternidad. Un eco de esas conjeturas resuena en la frase de cinco notas que facilita la interacción con el plato volador en Encuentros en la Tercera Fase: Spielberg, como Sagan, confiaba en que sus tripulantes compartieran la pasión sonora de los humanos, aunque, como apunta Hess, “no es nada seguro que los extraterrestres obtengan de ella el mismo placer que nosotros”.

Un regalo a nosotros mismos

Póster de la NASA para celebrar los 40 años del viaje intelestelar de las sondas Voyager. / NASA

El interés por dialogar con los extraterrestres no decae pese a la falta de respuesta. Para Jorge Lozano, catedrático de Teoría de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, esto prueba el calado de cierta visión utópica de la comunicación: “En la era de las redes, el bienestar social y la felicidad personal no se conciben desligados de la circulación ilimitada de la información”.

Según el semiólogo, “el esfuerzo por mantener los canales abiertos se nos impone y nos dicta el impulso por hacer contacto y comunicar a toda costa. Importa menos lo que se transmite que el hecho de la conexión”.

Que no haya forma de prever cómo recibirán los extraterrestres el mensaje de música de las Voyager no nos impide interpretarlo y ver reflejada en el Disco Dorado la fe en la comunicación sin fronteras de la aldea global.

El año pasado, la track list de las cintas magnetofónicas originales del Disco Dorado fue editada en EE UU en un lote de tres LP de vinilo gracias al millón de dólares reunido por crowdfunding. Su buena acogida ha decidido a Ozma Records a lanzar para esta navidad una segunda edición más lujosa. El cofre, que incluye un libro ilustrado, se vende a un precio al alcance de bolsillos terrícolas: 98 dólares (unos 83 euros).

Uno de los responsables de la reedición del Disco Dorado, David Pescovitz, admite que es un “regalo de la humanidad a sí misma”. Pese a la ficción del interlocutor alienígena, se abre paso la intuición de que, al final de cuentas, todo se reduce a decirnos a nosotros mismos: “¿Estáis allí? Sigamos comunicándonos”.